avila

Un paseo por la exquisita gastronomía de la provincia de Ávila nos adentrará en su historia, su cultura y tradición. Una cocina caracterizada por los platos típicos que moldean esta ciudad con una exquisita bandera culinaria. La gastronomía abulense se caracteriza por tener un conjunto de platos típicos en los que se muestran el chuletón de Ávila, las patatas revolconas, la sopa de ajo castellana, las judías del Barco de Ávila guisadas, el cochinillo asado, el cocido, los huevos rotos, la ternera abulense, la gallina en pepitoria, el conejo asado, las típicas Yemas de Ávila (Yemas de Santa Teresa)…menú que revela la gastronomía abulense, aquella apoyada en la producción agrícola y ganadera.

En la antigüedad, la tierra abulense era utilizada por los visigodos para la siembra de cereales y para proveer alimentos a la ganadería. La llegada del invierno era muy dura para la población y esto invitaba a la elaboración de platos contundentes. Es así, como se explica el nacimiento de platos calientes como las sopas o los guisos.

Al-Ándalus (hoy Andalucía) dejó sus huellas en la gastronomía abulense, pero también lo hizo el asentamiento de Conventos que trajo consigo una nueva cocina conventual, sobre todo muy marcada en los postres, algunos de ellos llevan los nombres de los religiosos destacados de la época, como el dulce “Yemas de Santa Teresa”. Las carnes de la provincia de Ávila, goza de una bien ganada fama en todo el territorio nacional, y su espectacular carne de vacuno, forma parte de los alimentos protegidos de Castilla y León y es muy recurrente en la elaboración de distintos platos: asados, estofados, guisos. Las carnes de este lugar es considerada de alta calidad y está certificada bajo el reconocimiento de IGP Carnes de Ávila (Identificación Geográfica Protegida) en el 1988.

Algunas de sus especialidades son: 

El chuleton de Ávila, una carne que se consigue a partir de una chuleta de buey, vaca o ternera de raza Avileña-Negra ibérica, originaria de España. Se hace a la parrilla, poco condimentada y se suele hacer en término medio, acompañada con patatas o vegetales de acuerdo al gusto de cada quién. se sirve en una tabla de madera (palo).

El cochinillo y el cordero asado, dos preparaciones que están presenten el la cocina castellana desde la ocupación en tierras Hispania del Imperio Romano. Según datos históricos, a mediados del siglo XX muchos restaurantes y tabernas de Segovia y Madrid se disputaban la mejor receta con el fin crear un símbolo de atracción turística.

Monda de Mombeltran, un plato elaborado de manera sencilla: un revuelto de huevo con trocitos de chacinería y con forma de tortilla, por eso se le conoce popularmente como tortilla de Mombeltrán. Es usual la preparación con lomo de cerdo y jamón en virutas fritos y chorizo desmenuzado. una delicia. Además en la ciudad se celebra el Día de la Monda.

Otros platos son los huevos al plato, el conejo escabechado, conejo asado, la tortilla de tarallos de Lanzahíta hecha de espárragos silvestre que se dan en la zona, la carne de cerdo y la chacinería, extraída de los cerdos; la oreja de cerdo y los típicos chorizos.

Patatas revolconas. Este plato es es un puré de patatas típico de esta provincia, además de Salamanca, Cáceres y del oeste de la Provincia de Toledo, también se conoce con el nombre de meneás. Este plato es preparado con patatas y pimentón que le da contraste y sabor, se le agrega carne y caracteriza por el color rojo del pimentón que toma al acabado. Es muy usual verlo en los bares servidos como tapas.

Judiones del Barco de Ávila. Producto con Indicación Geográfica Protegida. Se suelen acompañar con con carne de ternera y el pan que no falta en la gastronomía mediterránea. Plato perfecto para los días de frío o días lluviosos en los que nadie se niega a una rica comida de cuchara. También se pueden encontrar los garbanzos de la Moraña de Arévalo.

Sopa castellana. Es una sopa de ajo, típica castellana elaborada a base de agua o caldo, aceite de oliva, ajo, pan, pimentón y laurel. Se le pueden agregar otros alimentos como huevo, tocino, chorizo, jamón, entre otros.

Reposteria. Los dulces y bollos de Ávila tienen sus orígenes en las repostería conventual que han perdurado hasta nuestros días y representan la gastronomía de esta ciudad. Son típicas: las Yemas de Santa Teresa, hechas a base de yema de huevo, azúcar, canela, limón) llevan el nombre en honor a Santa Teresa de Jesús.

Estos son algunos de los restaurantes que nos recomiendan nuestros socios. 

Siglo DoceEl AlmacénLas CancelasCorral
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Asador Las Cubas Asador Siboney El Milano Real 
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