salamancaCaminando por las calles y pueblos de Salamanca, podemos valorar con total nitidez, las maravillas arquitectónicas que contiene, no solo la capital, sino el conjunto de los pueblos de la provicnia. Salamanca es ciudad universitaria, y ese ambiente estudiantil ayuda enormemente al crecimiento d ela ciudad. Su enorme patrimonio cultural, su hospitalidad y la historia de los que fueron forjándola durante casi tres mil años, se muestran antes nuestros ojos de una menra clarividente.

La capital charra ofrece vestigios de los casi tres milenios de historia que la han ido forjando desde los Vettones y Vacceos, Aníbal y los Romanos, Alfonso VI y su refundación de la ciudad tras la conquista de Toledo a los Musulmanes, las guerras de los bandos por el poder en los siglos XIV y XV, el esplendor del XVI cuando la ‘Escuela de Salamanca’ fue centro del mundo del saber, la crisis del Barroco, la Guerra de la Independencia, el ensimismamiento del siglo XIX y buena parte del XX, con hechos relevantes como la fundación de la Universidad Pontificia de la ciudad como continuación de los antiguos estudios de teología, o la declaración como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988, además de la designación, diez años después, como Capital Europea de la Cultura para el año 2002.

Y en lo que respecta a su gastronomía, toda la provincia salmantina goza de una gran reputación. Sus platos son artesanos y sabrosos gozando de la solidez propia de sus fríos inviernos. En Salamanca en numero de especialidades son numerosas, sólo por citar algunas, las más típicas, mencionaremos la chafaina, arroz con trocitos de chorizo y de carne, las chichas, a base de carne de cerdo, el cochinillo al fuego, el hornazo, empanada rellena de carne, chorizo, jamón y huevos duros. Entre sus dulces destacan los chochos (dulces anisados) y el bollo maimón (tipo de bizcocho).

En cuanto a la provincia; podemos destacar en primer lugar los productos que ya tienen tal sello de calidad que gozan de denominación de origen; como el queso de Hinojosa del Duero, los jamones ibéricos de Guijuelo y las alubias de la Alberca.

En la Sierra de Francia, por la dulzura de su microclima destacan sus excelentes frutos, charcutería y el cabrito asado. En la Sierra de Bejar el calderillo bejarano, ragout de carne y patatas. En Ciudad Rodrigo el farinato, típico embutido de color blanco que se suele tomar con huevos fritos y en Alba de Tormes las almendras de Santa Teresa. Salamanca es también, una zona emblemática de los productos del cerdo ibérico. Un destino obligado es Guijuelo, para contemplar en las fábricas cómo se produce el jamón D. O. de esta localidad. También se realizan visitas a queserías, pudiendo realizar paseos a caballo o en globo. Es recomendable acercarse a contemplar Ciudad Rodrigo y saborear su ‘farinato’, La Alberca, Candelario o Ledesma.

Una magnífica excusa para conocer estos lugares son sus citas gastronómicas: matanza típica del cerdo, Lunes de Aguas, Ferias del Queso de Hinojosa del Duero, la Feria de la Fresa o de la Cereza, el Día del Calderillo de Béjar y los encuentros habituales de oleoturismo, basados en visitas guiadas a olivares, almazaras, rutas, catas de aceite y turismo por los sus municipios.

En todos estos municipios y, obviamente en la capital, se puede reponer fuerzas en un restaurante de cocina tradicional o de vanguardia, basada en los alimentos de la tierra: jamón Guijuelo, carnes de ternera charra o morucha, lentejas de la Armuña, garbanzos de Pedrosillo, quesos de leche cruda de oveja de Arribes, aceites y vinos de Arribes del Duero o de la Sierra.

En cuanto a los platos que más encontraremos en los restaurantes están las Migas de Pastor, con bacalao, ajos, pimiento rojo y cebolla. Patatas Revueltas o de Herradero, que se hacen hervidas, con ajo y perejil y panceta. Bacalao y patatas en salsa verde, las patatas ‘meneás’ o el calderillo (guiso de carne), los asados, la chanfaina elaborada a base de carne de cordero, arroz y huevos.

Hornazo de Salamanca, elaborado a base de huevo, chorizo, lomo, y harina. Una empanada muy apreciada y que los jóvenes suelen tomar el día del Lunes de las Aguas, después de la Cuaresma, cuando tradicionalmente los estudiantes salmantinos iban en barca a buscar a las chicas de vida licenciosa al otro lado del Tormes, donde habían sido literalmente confinadas durante la Cuaresma.

El Calderillo Bejarano que se elabora con carne de aguja de ternera, patatas, tomates, pimientos, guisantes y cebolla. En agosto se celebra el Día del Calderillo en Béjar.

También son muy apreciados los postres como la leche frita, las almendras garrapiñadas o los ‘chochos’ (peladillas con sabor a canela), rosquillas de Ledesma, bollo maimón y amarguillos de La Alberca, los repelaos y los mantecados.

El Mesón de GonzaloVíctor GutiérrezDon MauroTapas 3.0
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El AlquimistaEn la ParraDon FadriqueRestaurante Rivas
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Tapas 2.0La Cocina de ToñoCuzco GastrobodegaTapas de Gonzalo
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MonteroPlus Ultra  
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