Rutas gastronómicas por los barrios de Sevilla: El centro urbano.
 
Calle Gamazo, 7. 41001-Sevilla.
Teléfono: 954 228 315.
 

Relación calidad-precio:

Presentación:

Cocina:

Servicio:

Tapa destacada: Chacinas y conservas de todo tipo.

Otras tapas: Jamón Ibérico.
 

 

  Mala   Aceptable   Buena   Muy Buena   Excelente

 

En Sevilla, en pleno Casco Antiguo y en la calle Gamazo, núm. 7, se encuentra esta Tienda de Ultramarinos y Bebidas, que regentan en la actualidad el matrimonio formado por Francisco Moreno (Quisco) y su esposa Carmen, herederos del fundador del establecimiento allá por el año 1940, D. Francisco Moreno Muñoz, que entre otras actividades debió ser muy aficionado a la tauromaquia, detalle que se refleja en las numerosas fotografías taurinas de la época, entre ellas alguna muy curiosa como la que se ve, entre otros, a Manolete y Arruza abrazados.

Por supuesto no podían faltar los grandes diestros sevillanos de todos los tiempos, como Curro Romero, Paco Camino, Belmonte, Joselito el Gallo, Espartaco o Pepe Luís Vázquez entre otros. Este establecimiento, típica tienda montañesa sin serla, presenta, en líneas generales, dos espacios perfectamente separados, tienda de comestibles y bar. En la primera, a la que se accede desde la calle, en cuya parte derecha existe un escaparate con toda clase de latas y bombones, se encuentra la sección de comestibles para el público en general, en la que se pueden encontrar toda clase de productos alimenticios a granel (arroz, lentejas, alubias, garbanzos, etc. e infinidad de latas de conservas, toda clase de chacinas, embutidos, salazones, quesos, jamones, caña de lomo,  etc

A través de una puerta situada en el lateral derecho, se accede al interior o trastienda donde se ubica el bar o zona de copas y aperitivos. El minúsculo espacio es una habitación alargada que recibe la luz de una gran claraboya y que tiene la particularidad de tener uno de los W.C más pequeños del mundo.

En esta zona del bar se pueden contemplar las fotografías taurinas antes citadas, presididas, al fondo, por la testa de un morlaco que da miedo aun sabiendo que está embalsamado.En las vitrinas, situadas al fondo, debajo de la mencionada cabeza de toro, así como encima de las cámaras frigoríficas y anaqueles, uno puede encontrarse toda clase de licores, vinos generosos, coñacs, y un sin fin de vinos tintos, blancos, manzanillas que indican claramente que estamos ante un establecimiento singular y donde llama poderosamente la atención la infinidad de latas de conservas que rodean prácticamente todo el perímetro del local ubicadas cuidadosamente en las estanterías.

Su fiel y numerosa clientela viene desde los cuatro puntos cardinales de Sevilla en busca de esos manjares que Casa Moreno cuida al máximo entre sus anaqueles. En Casa Moreno las tertulias sobre toros, fútbol y política están a la orden del día, y siempre acompañado de la bebida que cada parroquiano acostumbra a tomar y acompañada de alguna tapa, que a la vieja usanza, se sirve habitualmente en papel de traza.Tras la barra atiende un eficaz tabernero llama do Emilio Vara que lleva trabajando en el local desde que tuvo edad para ponerse el mandil. Emilio, sevillista cabal, trianero, y devoto de la Virgen de la Estrella, es toda una institución en Casa Moreno y con la sapiencia que da el oficio de tabernero, conoce las claves por las que se rige su quehacer diario: oír, escuchar y callar. Emilio nos cuenta mientras nos prepara unas magnificas caballitas en aceite, que tiene perdida la cuenta de cuantas latas de conserva se apilan entre sus estanterías, pero si sabe que la más exótica es sin duda, la conserva de aletas de tiburón.

Sin duda alguna, Casa Moreno es uno de esos sitios que hay que visitar cuando el cuerpo pide, en pleno centro urbano de Sevilla, un sitio para el regocijo de los sentidos. El paraíso de las latas. La tienda donde todavía es posible, a un paso de la Plaza Nueva, comprar los chicharos y las lentejas a granel. La barra donde disfrutar de un botellín de cerveza bien frío. Un oasis gastronómico y vinícola en medio de la urbe y desafiando al tiempo. Un templo del jamón y la conserva, de la chacina y el queso, de la manzanilla y el vino fino servido a la antigua usanza. Un sitio encantador, sevillanísimo y todavía por descubrir para muchos de sus habitantes.

  

 

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