Rutas Gastronómicas por los barrios de Sevilla: Triana.
Calle San Jacinto, 53. 41010 Sevilla.
 

Relación calidad-precio:

Presentación:

Cocina: 

Servicio:

Tapa destacada: Ensaladilla.

Otras tapas: Huevos a la flamenca, gambas rebozadas y pavia de bacalao.

  Mala   Aceptable   Buena   Muy Buena   Excelente

 

La populosa artería trianera de San Jacinto, en tiempos frontera entre la "Cava de los Gitanos" y la "Cava de los Civiles", guarda entre sus encantos la magnifica oportunidad de conocer uno de los mejores bares de tapas, no sólo de Triana, sino de Sevilla. Nos referimos al conocido y querido entre los trianeros, Bar La Esperanza. Hay incluso algunas especialidades que convierten al Bar La Esperanza en uno de los preferidos de los sevillanos.

Abierto desde 1957, entre esas tapas que el Bar Esperanza prepara como pocos, está la ensaladilla. Sobrarían dedos de una mano para encontrar algún bar que supere esta delicatessen sevillana preparada a la antigua usanza: ingredientes muy bien picados, punto de cocción en las verduras extraordinario, mahonesa casera y aceite de oliva virgen extra. El resto es un secreto bien guardado por su cocinero.

De espacio reducido, el Bar La Esperanza abre la posibilidad de tapear en su exterior con la existencia de unas mesas altas resguardas de la solana por un toldo que se agradece cuando la temperatura aprieta. El local, alargado y austero en decoración, permite no obstante tapear relativamente cómodo y el servicio, rápido y eficaz dirigido por Javier, un agradable y eficaz camarero, ayuda al rito de comer de manera pausada mientras se charla con algún parroquiano como el que nos encontramos el día que Apoloybaco visitó el Bar La Esperanza.

Acomodados en un  rincón de su barra, Vicente y yo, pudimos comprobar en primera persona la excelente carta de tapas del bar La  Esperanza, donde además de la referida ensaladilla, destacan unas magnificas gambas rebozadas muy bien presentadas y unos huevos a la flamenca, aquí llamados a la cazuela que estaban para arrodillarse.
Su cerveza está bien tirada y su fiel clientela, no solo de Triana, va buscando en su carta de tapas, todas caseras, aquellas que más le satisfacen.

Unos prefieren los revueltos, otros las magnificas cazuelitas hirvientes con su insinuante olor a ajo, otros las frituras de pavía de bacalao o de gambas rebozadas y casi todos la ensaladilla, verdadero monumento gastronómico del Bar La Esperanza.

Para el transeúnte que no conoce el barrio, la estrechez de su fachada y el sencillo y reducido espacio interior puede pasar desapercibido entre tanto ajetreo que tiene siempre la calle San Jacinto. Dentro hay un pequeño espacio habilitado como una especie de saloncito que sirve para buscar tranquilidad y también está la alternativa ya comentada de los veladores altos en su acera, algo que con el frescor de la tarde puede ser una magnifica opción.

 
 

 

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