Rutas Gastronómicas por los barrios de Sevilla: Nervión - La Buhaira.
Calle Avión Cuatro Vientos, 1. 41005 Sevilla.
 

Relación calidad-precio:

Presentación:

Cocina: 

Servicio:

Tapa destacada: Espinacas con garbanzos.

Otras tapas: Carrillada ibérica, rabo de toro, ensaladilla y riñones al Jerez.

  Mala   Aceptable   Buena   Muy Buena   Excelente

 

En la calle Avión Cuatro Vientos, detrás del Viapol Center está el Bar Rosita, sin duda alguna uno de los grandes barras de tapas de Sevilla. Está enclavado en una zona donde hay que ir a su encuentro. No se lo encuentra uno paseando por el centro ni en ninguna ruta especialmente significativa para el turismo. Pero el Bar Rosita y su cocina es un privilegio para los sevillanos.

Abierto y regentado por los mismos propietarios desde 1956, el Bar Rosita es un clásico entre los vecinos de los barrios adyacentes que van en busca de sus tapas asiduamente. Su local es pequeño y no es fácil coger un sitio libre en su siempre abarrotada barra y en las dos o tres mesas que se alinean en el interior.

La carta de tapas del Bar Rosita tienes tres excelentes cualidades: amplia, todas caseras y tradicionales al mas puro estilo sevillano. En ese sentido hay que nombrar a las espinacas con garbanzos -luego nos detendremos en ellas-, la carrillada ibérica, la cola de toro, la ensaladilla, las gambas rebozadas, la pavía de bacalao, el bacalao con tomate, el pescao frito,  y un sinfín de extraordinarias tapas que hacen furor entre su amplia y variopinta clientela.

Bar Rosita no sorprende por su estética, no busquen nada sofisticado, al contrario, todo aquí es muy familiar y rápidamente se hace uno con el sitio y con el lugar. Bar Rosita es sin embargo un bar especial, básicamente por la calidad de sus guisos y tapas caseras que Rosita, la propietaria y cocinera, personalmente cuida y prepara.
 
Es hora ya de hablar de sus tapas, y entre ellas la que nosotros y media Sevilla considera la tapa estrella: Las espinacas con garbanzos. En un hipotético ranking culinario, las espinacas del Bar Rosita estarían, sin ningún género de dudas, entre las tres primeras. Y si me apuran, más cerca del primer puesto que del tercero. Son inconfundibles e inigualables.

El secreto no es revelado pero si es apreciado el saber que vayas a la hora que vayas, las espinacas del Bar Rosita siempre están a punto, hirviendo, nada de recalentones. Y su sabor es inconfundible. Una vez que las pruebas ya no te olvidarás de él, ni las encontraras igual en ningún otro sitio. La presentación, como se observa en la fotografía de la izquierda, es con la verdura muy picada, casi triturada, con un lejano sabor a ajo y con la dosis justa de sal, vinagre y orégano. 

 
 

 

Arriba