Rutas Gastronómicas por los barrios de Sevilla: Los Remedios.
Virgen de Loreto, 19. 41011 Sevilla.
 

Relación calidad-precio:

Presentación:

Cocina: 

Servicio:

Tapa destacada: Carrillada ibérica.

Otras tapas: Bacalao con tomate y pringá casera.

  Mala   Aceptable   Buena   Muy Buena   Excelente

 

Fundada el 29 de Septiembre de 1976, el Bar La Maceta está ubicado en el sevillano barrio de Los Remedios. El Bar tiene siempre un ambiente muy animado y especial. Gente del barrio que acude a diario en busca de una extensísima carta de tapas anunciada en una gran pizarra donde la tiza es la protagonista.

El Bar La Maceta salta a la vista que no tiene nada que ver con estos bares de diseño que tanto proliferan últimamente. Su interior, así como su fachada nos indica que estamos en uno de esos bares que todavía conserva el sabor tradicional del bar de barrio. Consta de un amplio y espacioso salón y al fondo, tal como se entra, una barra adecuada a las dimensiones del establecimiento. A la derecha, en una esquina, dos o tres mesas, casi siempre ocupadas, tiene por testigo a los habituales clientes de este bar que por un momento hace olvidarnos que estamos en la zona más pija de Sevilla, el barrio de Los Remedios. Nada hay en su interior que concuerde con ese concepto de clientela.


Una amplísima y vistosa pizarra anuncia con tiza de colores las tapas, guisos, raciones y especialidades de la casa. Entre ese bosque de jugosas viandas, aparece el objetivo de nuestra vista: La Carrillada Ibérica, una tapa que tiene bien ganada fama en este establecimiento. Nuestra primera sorpresa fue cuando comprobamos que la cerveza, muy fría y bien tirada, se servía en la típica y casi desaparecida "maceta" de cristal, un recipiente en desuso en Sevilla y que popularizó, allá por los años sesenta, la popularísima cervecería de Baturones en la Ronda de Capuchinos y hoy desaparecida.

Tras las cervezas la tapa de carrillada, presentada en plato con algún desorden, pero de estilo muy sevillano. Se sirvieron sobre un fondo de patatas fritas no congeladas y en medio de una salsa, en nuestra opinión, demasiado abundante. De magnifico sabor, tiernísimas y jugosas, y un pelin picantes, probablemente por haberse pasado un poco con las especias. Nuestra vista concluyó con otro par de macetas de cerveza, y con el ánimo de volver pronto a degustar otra de las delicias gastronómicas de las que goza buena fama, el Bar La Maceta: su tomate con bacalao. Será muy pronto, la cerveza merece la pena.

 
 

 

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