Rutas Gastronómicas por los barrios de Sevilla: Heliópolis - Reina Mercedes.
Glorieta Alcade Fernando Parias Merry s/n. 41005 Sevilla.
 

Relación calidad-precio:

Presentación:

Cocina: 

Servicio:

Tapa destacada: Cabrillas.

Otras tapas: Bacalao con tomate y carrillada.

  Mala   Aceptable   Buena   Muy Buena   Excelente

 

Al final de la Avenida Reina Mercedes, haciendo esquina con Padre García Tejero, en la Glorieta del Alcalde, Fernando Parias Merry, se encuentra uno de los bares que todavía perduran de la primera mitad del siglo XXI y que servía, en los años sesenta y setenta, de parada obligatoria para los trabajadores portuarios, los obreros de Astilleros, antigua factoría Elcano y para todo aquél transeúnte que madrugaba y buscaba un bar abierto a esas horas tan intempestivas.

El Kiosco-Bar La Parada, se inauguró en 1929 al calor de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, pero no fue hasta 1948 cuando se transformó en lo que es hoy, un Kiosco-Bar. En su época dorada decenas de trabajadores aparcaban su bicicleta en la puerta y pasaban a tomar el primer café de la mañana o la primera copa de aguardiente antes de comenzar su jornada laboral en las fabricas cercanas o en la zona portuaria.

Pero porqué el nombre de "La Parada". Muy sencillo, justo enfrente tuvo la parada el antiguo tranvía de Sevilla que desde el centro de la ciudad llegaba a Heliópolis como atestigua esta magnifica fotografía tomada del libro de Nicolás Salas, "Sevilla en tiempos de María Trifulca". La célebre compañía "Seville Tramways Company" o bien si lo prefieren “Tranvías de Sevilla” dirigida por el ingeniero D. Luís Moliní Briasco, a la postre fundador del equipo “Recreativo de Sevilla”.

Lo que son las cosas en esta ciudad, Luis Moliní,  sevillista reconocido, y amigo intimo de Ramón Sánchez Pizjúan, fue en razón de su cargo, quien llevó la línea 18 del Tranvía hasta los aledaños del Estadio de Heliópolis en los tiempos en el que el equipo verdiblanco estaba en Tercera División.

Hoy el Kiosco Bar La Parada, no tiene ni de lejos el encanto de aquellos años y su presencia en el entramado urbano ya no despierta el mismo interés que antaño. No obstante su actual propietario se resiste a cerrar el local. Y para ello realiza un serio esfuerzo por ofrecer a su todavía fiel clientela algunas magnificas tapas. Es el caso de las cabrillas con tomate, plato muy sevillano y que se preparan casi todo el año. Otra atractiva tapa es el bacalao con tomate hecho también a la manera sevillana con un refrito de pimientos y cebollas magnifico.

El local en forma semicircular, es pequeño e incluso incómodo. Es evidente que necesita una buena reforma que de alguna manera le quite ese aspecto cutre que se viene a la vista. Dispone de mesas en el exterior y el servicio es correcto. La cerveza no está demasiado fría pero si bien tirada y además de las citadas tapas, destacan la carrillada y las gambas rebozadas.

   


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