Rutas Gastronómicas por los barrios de Sevilla: Centro urbano - Avenida de la Constitución.
Calle García de Vinuesa, 11. 41001 Sevilla.
 

Relación calidad-precio:

Presentación:

Cocina:

Servicio:

Tapa destacada: Pringá casera.

Otras tapas: Chicharrones y Jamón ibérico.
 

 

  Mala   Aceptable   Buena   Muy Buena   Excelente

 

La Bodega Casa Morales en Sevilla abrió sus puertas en 1850 por que así lo quiso, D. Leocadio Morales Prieto, el bisabuelo de la actual propietaria, Reyes Morales. En sus comienzos la bodega vendía a granel los vinos de Valdepeñas, aunque con el paso de tiempo se alternó la venta  a granel con el consumo en la misma bodega. Eso si, sin tapas. Son cerca de 160 años de un negocio que ni ha cambiado de familia y sigue apegada a las tradiciones originarias del local.

Leocadio Morales Prieto, su fundador, tenía una bodega en Valdepeñas y desde allí, traía los pellejos de vinos en carros para venderlo a granel en Sevilla. Desde siempre la bodega Morales ha sido el hogar de bohemios, actores, toreros, pintores, escritores y poetas. Entre sus mesas rodeados de tinajas, se han escrito algunas novelas e incluso hay una bebida, el vermú con sifón, que la llaman poeta en honor a Hilario Gutiérrez, poeta y cliente de la casa. 

Entrar en el interior de la bodega es todo un lujo para la vista y tiene uno la impresión de retroceder algunos años atrás en el tiempo. La Bodega Morales es quizás de las pocas bodegas sevillanas que queda en activo que se conserva prácticamente igual que hace decenas de años. Las grandes tinajas de vinos a la vista, los veladores de madera con las sillas de tijera, el almacén a la vista, su barra de madera noble semigastada por el tiempo, su reloj y sus alacenas....todo es autentico. 

El local es amplio y luminoso y decorado al uso y costumbre de principios del Siglo XX: Sus alacenas guardan ese sabor a bar antiguo, a sacristía y templo del vino. En el centro del local un par de bocoyes hacen las veces de mostrador y desahogan la barra cuando está abarrotada. Un dibujo a carbón dedicado al maestro de la fotografía sevillana, Juan José Serrano, preside una de sus paredes.  

Desde que la actual propietaria regenta el negocio, en la Bodeguita Morales ya se puede tapear como en cualquier otro bar de la ciudad. Para Reyes Morales, esa innovación salvó a la bodega de desaparecer como ocurrió con muchas otras en Sevilla. Hasta hace unos años era posible consumir en la bodega el pescao frito de la vecina Freiduría La Isla.

Mientras se cumple el artículo quinto: da igual blanco que tinto, en la Bodega Morales se puede tapear una excelente chacina, un extraordinario jamón ibérico, el queso, los salazones (las anchoas imperiales son extraordinarias), chicharrones, sobrasada mallorquina y la que creemos es la tapa estrella de la bodega Morales: la pringá casera. Esa al menos fue nuestra elección una vez probadas algunas tapas de su carta.

Presentada sobre un leve fondo de morcilla serrana, el tocino y la carne adornan un magnifico montadito de pan natural (son insoportables las pringas que se sirven en bollería industrial) que conforman un todo muy homogéneo. El sabor es magnifico y a ello contribuyó sin duda que el pan y la materia prima venían a la mesa bien calentitos.

El tinto de Valdepeñas que acompañó nuestra pringá fue excelente, así como las dos cervezas que se cataron, que estaban bien tiradas. En definitiva, la Bodega Morales conserva todavía el encanto de una antigua bodega en pleno centro de Sevilla y como ilustra el dibujo de Eulogio Serrano que encabeza esta página, entre sus barriles está la salvación.

   

 

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