RESTAURANTE BODEGÓN BLANCA PALOMA. (JEREZ DE LA FRONTERA - CÁDIZ)

Ctra. Trebujena Km. 2,5 (Cañada del Moro), Jerez de la Frontera (Cádiz).

Teléfono: 956 314 750.  Fax. 956 302 198  Móvil: 609 117 270.

Web: Bodegón Blanca Paloma.

Relación calidad-precio: 

Presentación:               

Cocina:                      

Servicio: 

  Mala   Aceptable   Buena    Muy Buena    Excelente                

 

 

Situado en plenas viñas jerezanas, a tres kilómetros de Jerez de la Frontera, rodeados de tierra  Albariza, que es la  tierra que cubre las campiñas del Marco de Jerez,  en  la Cañada del Moro, encontramos el Restaurante Bodegón de la Blanca Paloma. Es esta una tierra de color blanquillo, que se compacta formando "pedruscos" que permiten que el agua procedente de las cortas pero intensas lluvias de esta región se quede en el subsuelo a varios metros de profundidad durante todo el año, permitiendo de este modo la crianza de las uvas Palomino, Pedro Ximénez y Moscatel que dan lugar a los excelentes caldos que se producen en estas tierras.Nos encontramos en un bodegón Rociero cuya fachada es una réplica de la ERMITA DEL ROCIO.

Dentro posee un salón que se denomina “La Sacristía” que se ha transformado en un pequeño museo de aperos de labranza, viñas y bodegas donde se sigue la tradición más rociera, la de cantar todos los días a las 12 de la noche la Salve Rociera a nuestra Madre y Señora del Rocío. Si estamos en Jerez, y mas si lo hacemos rodeados de viñas, no tenemos mas remedio que hablar del vino.

Sabemos que la vid fue traída a esta región por los fenicios, fundadores de Gadir, la actual Cádiz, hacia el 1.100 a.c., a través de los escritos del geógrafo e historiador griego  Estrabón, que lo menciona en el libro III de su Obra titulada Geografía. En la ciudad cercana de El Puerto de Santa María, en el poblado de Doña Blanca se ha encontrado un lagar que data del siglo IV a.c. En esa época la zona donde hoy está Jerez se llamaba Xera y su principal ciudad Asta Regia.

Durante la Edad Media, en el año 711, con la islamización de Hispania, Ceret pasó a denominarse Šeriš (Sherish). En los más de cinco siglos que duró en la zona la dominación islámica, Sherish se mantuvo como un importante centro de elaboración de vinos, a pesar de la prohibición coránica, bajo la excusa de la producción de pasas y la obtención de alcohol con fines medicinales. En el 966, durante el califato de Alhaken II, a instancias de Almanzor, se decidió arrancar los viñedos jerezanos por motivos religiosos, pero la oposición local consiguió que sólo se arrancara un tercio del mismo. En el siglo XII, los vinos de Sherish ya eran exportados y apreciados en Inglaterra, pasando a ser conocidos allí como Sherry.

Y hablando de vinos, tenemos que hablar de los mostos, que como todos sabemos es el zumo de la uva fermentado antes de ser sometido a crianza. La mejor época para degustarlos se encuentra entre los meses de noviembre y febrero. En Jerez el fenómeno de los mostos está muy extendido. En los lugares que lo tienen se coloca una bandera roja que indica que ya está disponible el del año. Hay establecimientos, situados en las afueras de Jerez o en las pedanías que sólo abren para esta actividad. Inician la temporada a mediados de octubre, empiezan a servir mosto y están abiertos hasta marzo o abril cuando ya este se acaba o no está en condiciones para servirse.

Es típico es acompañarlo de un ajo caliente, un plato muy parecido a la sopa tomate y que era típico de los cortijos y del personal que acudía a la vendimia. La comida se sirve acompañada de unos rabanitos que hacen a modo de picos para refrescar la boca ante el condumio hecho con tomates, pan duro, aceite y poco más. Este bodegón dirigido por su propietario D. José Caballero y atendido de forma cordial por su personal es un digno representante de la gastronomía jerezana, muy variada y compleja.

Esta cocina está llena de recetas tradicionales que han llegado a nuestros días transmitiéndose de padres a hijos. El Menudo, la Berza, la Sangre con Tomate, Cola de Toro, Lengua, Riñones al jerez, etc., son platos típicos de la zona. En estas instalaciones podremos disfrutar de unas sensaciones, aromas y fragancias de una gastronomía muy personal, basada en las recetas de la abuela, de manera y forma tradicional, artesanal, y realizadas con gran mimo por unos excelentes profesionales.

La cocina que aquí se realiza tiene varias vertientes; la campesina, la serrana y la marinera. Han obtenido recetas tradicionales para poder elaborar una gastronomía variada, gracias a los particulares productos silvestres del campo, como los espárragos trigueros o las tagarninas, que se pueden degustar en un excelente revuelto. También elaboran una cocina marinera con una  amplia lista de especies de pescados y mariscos frescos de aguas del océano y esteros del litoral gaditano.

La cocina campesina, con una inmensa variedad de productos de los cultivos de las tierras de la campiña, así como carnes de todo tipo, las de cerdo ibérico, de vacuno autóctono, de aves de corral y de caza menor y mayor. Pero no podemos marcharnos sin tomar el plato más genuino y famoso: los "Garbanzos con Langostinos", una mezcla de la cocina marinera, campesina y serrana. Además cuentan con platos tan jerezanos como el ya citado ajo campero, la cola de toro, hígado aliñado, berza o los chicharrones ibéricos caseros. También podéis encontrar en su carta otras especialidades como la presa ibérica, cerdo al oloroso viejo, ternera en salsa de almendras, secreto ibérico, dorada a la espalda o el exquisito langostinos de Sanlúcar.

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