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jazz-club-sevilla-apoloybacoEl jazz llegó a Europa por primera vez al mismo tiempo que la Primera Guerra Mundial. Como bien nos cuenta y documenta aquí, nuestro amigo Julián Ruesga Bono en uno de sus brillantes trabajos de investigación publicado acerca del jazz, el día de Año Nuevo de 1918, desembarcaba en el puerto de Brest, en la Bretaña francesa, un regimiento de infanteria de los EE.UU. y con él, su banda de música dirigida por James Reese Europe, un músico negro que ya había realizado algunas grabaciones en New York. Estuvieron tocando durante ocho semanas en distintas ciudades francesas, y en Paris, actuaron antes más de 50.000 personas. Visto el éxito, y apenas dos años después de que la Original Dixieland Jass Band, grabara en 1917 las que son consideradas las primeras grabaciones sonoras de la historia del jazz, los componentes de la ODJB, cruzaron el atlántico en 1919 y ofrecieron algunos conciertos en Londres, Berlín y Paris, sin que en ninguna de esas ciudades, con excepción de la capital francesas, se acogiese su música con entusiasmo. Años después, fue Louis Armstrong y Duke Ellington, quienes arribaron otra vez a Europa para actuar, en 1932 y 1933, en Londres y París respectivamente. Un año antes, en 1931, Paris, —tenía que ser Paris—, vio nacer el primer club de jazz de Europa. Lo fundaron cinco estudiantes del Liceo Carnot después de que Hugues Panassié y algunos otros apasionados del jazz en la capital parisina, —intelectuales, universitarios, periodistas y críticos musicales—se dedicaran a promover y divulgar los los ritmos de swing provenientes de New Orleans. Aquél club tomó primero el nombre de Jazz Club Universitario, para definitivamente refundarse en 1932, con el nombre que ha pasado a la historia del jazz: El Hot Club de Francia.

jazz-club-sevilla-apoloybacoSus mentores defendían el jazz tradicional y fundaron su propia revista “Le Jazz Hot”, su propio sello discográfico “Swing” en 1937, y se dedicaron en cuerpo y alma a organizar conferencias, conciertos, sesiones de escucha de música, charlas y programas en la radio y, sobre todo, a la ramificación del Hot Club parisino por otras localidades francesas y europeas. Bajo la presidencia en el Hot Club de Francia de Hugues Panassié, se fundó en 1934, el grupo de jazz oficial del club, el renombrado y célebre “Quintette du Hot Club de France” —fot de la derecha—, el primer grupo musical de jazz de Europa, dirigidos por el violinista Stephane Grapelli, (1909-1997) y el guitarrista belga de etnia gitana, Django Reinhardt (1910-1953). 

Su fama, y con ello la música de jazz, se extendió rápidamente por toda Europa gracias a los discos que grabaron los componentes del QdHCdF, que además de por los dos músicos ya citados, estuvo formado originalmente por: Joseph Reinhardt, también conocido como Nin-Nin y hermano de Django, otro guitarrista llamado Roger Chaput, y Louis Vola en el contrabajo. El Hot Club de Francia echó raíces en el país vecino, y en apenas unos años, llegó a tener más de una veintena de clubes asociados, y su influencia llegó también a otros países europeos, entre ellos a España. En la actualidad el Hot Club de Francia, sigue funcionando como una asociación cultural, —cumple en Enero de 2018, su 85 aniversario—, y gran parte de sus fondos discográficos y documentales están en la biblioteca-mediatéca de la localidad de Villfranche-de-Rouergue, en el sur de Francia.

jazz-club-sevilla-apoloybacoLas primeras referencias del jazz en España, influenciadas sin duda por las actividades del Hot Club de Francia, están documentadas en junio de 1929, cuando Sam Wooding y su orquesta, los "Chocolate Kiddies", (foto de la izquierda), actuaron en Madrid, San Sebastián y Barcelona, ciudad esta última, en la que incluso grabaron diez placas que están consideradas como las primeras grabaciones de autentico jazz, grabadas en España. Fue la primera orquesta genuinamente jazzística que pisaba la Peninsula Ibérica. También en 1929, en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, como bien documenta aquí, nuestro socio y amigo, Julián Ruesga Bono, actuó en octubre de ese año durante tres días, la orquesta de Harry Flemming, con músicos de la talla del trompetista Tommy Ladnier, dentro de las actividades musicales que se organizaron para dicha exposición en la capital andaluza. A partir de entonces, Sevilla fue testigo de manera esporádica, de conciertos, actuaciones efímeras y muy puntuales en sala de fiestas, cafés cantantes y algun que otro espectáculo musical con orquestas negras, especialmente con el fox-trot, —un popular baile en pareja de origen estadounidense, que nace en 1912 con las primeras orquestas de jazz— y otros ritmos musicales originarios del árbol genealógico común de la música afro-americana. Quizás lo más destacable de aquél periodo primigenio del jazz en España, fuese la visita fugaz que la gran cantante Josephine Baker, hizo a Madrid, donde actuó el 10 de febrero de 1930, cuando ya estaba considerada la mejor del mundo en su género por aquella época.

jazz-club-sevilla-apoloybacoA mediados de los años treinta del siglo XX, comienzan a surgir por diversas ciudades españolas, Hot Jazz Clubes al estilo de los que se habían desarrollado en Francia y, con ellos, llegaron también los coleccionistas de discos de jazz, las tiendas especializadas, las salas de conciertos, las actividades musicales en torno al jazz y la visita a nuestro país de otras formaciones jazzísticas de prestigio, como la que realizó la “Willie Lewis and his Entertainers”, un magnífico grupo de jazz que contaba con músicos del prestigio de Adelaide Hall, George Johnson o el maestro de la trompeta y coetáneo de Louis Armstrong, Bill Coleman, quién muchos años después, en la primavera de 1963, visitaría Sevilla por Semana Santa, y parece ser que fue invitado a tocar en el recién inaugurado Jazz Club de Sevilla. Coleman trabó amistad personal con Manuel Manosalbas Gallardo, por aquel entonces, Presidente del Hot Jazz Club de Sevilla y del que más adelante hablaremos.

jazz-club-sevilla-apoloybacoBarcelona se convirtió en aquellos años treinta, en el epicentro de la “fiebre” de la música “hot”, con decenas de clubes, teatros y salas de baile donde predominaban los ritmos negros del jazz y la música swing. Fruto de ello, en 1934, se fundó en la ciudad condal, el Hot Club de Barcelona, el primer club de jazz propiamente dicho de España; El club barcelonés, amparó la publicación de “Jazz Magazine”, su revista oficial, y también un programa de radio propio, y sólo un año después, en el verano de 1935, organizó el que se conoce como Primer Festival Internacional de Jazz en suelo español, un Festival que tuvo tal éxito, que repitieron al año siguiente con la contratación del prestigioso saxofonista Benny Carter que actuó el 29 de Enero de 1936 y el famoso Quintette Du Hot Club de France con Stephane Grapelli y Django Reinhardt al frente. Los ecos de las actividades del Hot Club de Barcelona, se expandieron por toda España y llegaron rápida, y casi simultáneamente, a otras localidades españolas como Madrid, Bilbao, Sevilla, Granada o Valencia, pero el estadillo de la guerra civil frenó bruscamente el crecimiento y el arraigo de todos ellos.

jazz-club-sevilla-apoloybacoTras la guerra civil española, el Hot Club de Barcelona, recuperó sus actividades efimeramente a finales de 1939, aunque su definitiva refundación se produjo en 1947, cuando el club retomó sus actividades organizando unas jam sessions, en las que debutó un jovencísimo pianista llamado Tete Montoliu que con el tiempo se convertiría en el músico de jazz más importante de toda la historia del jazz en España. Menos conocidos que Montoliú, también de aquella época sobresalieron con notable virtuosismo el pianista Antonio Matas, los saxofonistas Sebastián Albalat, José Tarazona, Salvador Font y Antonio Castells y el trompetista, Vicente Orteu. Años más tarde, en 1957, y desde la óptica de un jazz más moderno y menos ortodoxo, el Hot Club de Barcelona creó su  propio grupo de jazz, el Jubilee Jazz Club, que tenía su propia formación estable en la que Tete Montoliú era el líder indiscutible del grupo. Fue tal el éxito que alcanzaron, que llegaron a tener su propio programa radiofónico en Radio Nacional titulado “Jazz Selección”. Solo tres años después, en 1960, el Hortt Club de Barcelona, cambiaría su nombre por el de “Jamboree Jazz Cava”, con sede en la Plaza Real de Barcelona. El “Jamboree” es hoy en la actualidad (diciembre de 2017), el club de jazz activo y abierto más antiguo de España, y ha sido, desde el mismo día de su inauguración, el epicentro jazzístico por excelencia de Barcelona. Entre sus muchas actividades, cabe reseñar que en 1966, en su sexto aniversario, consiguieron traer a Barcelona, nada más, ni nada menos, que a Ella Fitzgerald y Duke Ellington que actuaron por por primera vez en España.

jazz-club-sevilla-apoloybacoUn año después de la fundación del Hot Club de Barcelona, se creó en 1935 el Hot Club de Madrid. Prácticamente sin tiempo para arrancar por el inicio de la guerra civil en España, el club desaparece con la toma de Madrid por el ejercito franquista, en las postrimerías de la guerra civil, y no se refunda de nuevo hasta 1948, bajo la dirección artística del Maestro Tejada que consiguió organizar, casi clandestinamente, algunas Jam Sessions con Don Byas y Tete Montoliu, pero ahora con el nombre genérico, sin anglicismos, de Club de Jazz de Madrid. Tras la contienda, y siempre a remolque de las actividades jazzísticas de Barcelona, el jazz en la capital de España se reactivó con la apertura, en 1959, en el número 10 de la calle Marqués de Villamagna, el legendario Whisky Jazz, que estuvo en esa dirección hasta 1971, para trasladarse luego a la calle Diego de León, a poca distancia del primero, hasta su definitivo cierre en 1995. En esos casi treinta años de actividad, por el Whisky Jazz de Madrid, pasaron la flor y nata de los músicos de jazz de todo el mundo, entre ellos, el saxo baritono Gerry Mulligan (foto de la derecha) que actuó en el local de la calle Marques de Villamagna, en 1962.

Los tres largos años de guerra civil, empobrecieron el país, económica, política, social y culturalmente, y terminó con la carrera, y también con la vida, de numerosos artistas y grupos que habían vivido hasta entonces un periodo de expansión importante.Fueron muchos los músicos y orquestas enteras, las que que se exiliaron, apareció la censura política, religiosa y cultural, y el jazz pasó a ser una música prohibida y perseguida ferozmente por las autoridades del régimen. Hasta el mismo termino musical “jazz” quedó prohibido en España y los censores lo sustituyeron ridículamente por el vulgarismo: “yas”; los títulos y letras de las canciones de jazz quedaron destrozadas por la actuación de los censores —"Besame mucho", la romántica y célebre canción de Nat King Cole, fue mutilada hasta la fealdad; la canción “Cheek to cheek” —mejilla con mejilla— que se bailaba agarrado, fue prohibida por inmoral y pecaminosa... y así, hasta un largo rosario de despropósitos que mantuvo a España alejada de la cultura, de la modernidad y de cualquier posibilidad de desarrollo social y político.

jazz-club-sevilla-apoloybacoEl jazz fue perseguido con saña por la dictadura franquista y prohibida expresamente su radiodifusión y su divulgación por cualquier medio y en cualquier circunstancia. Existe en los archivos nacionales una misiva firmada por el entonces Delegado Nacional de Propaganda del Movimiento fechada en Junio de 1943 titulada: “¿Por qué combatimos la música negra?, intentando explicar esa intolerancia racista en forma de música y prohibiendo taxativamente radiar jazz y música negra a las emisoras de radio españolas y cualquier tipo de proyección en las salas de cine. La Red Española de Emisoras del Movimiento (REM), que en aquel entonces monopolizaban el espectro radiofónico de España y el control de las salas de cine, ejercía una implacable censura en todos sus contenidos radiados, y España, bajo la dictadura franquista era un páramo aislado del mundo de la cultura en todos los sentidos.

jazz-club-sevilla-apoloybacoNuestro país, se vio así excluido durante mucho tiempo del circuito que los músicos de jazz norteamericanos realizaban por toda Europa, y quedó apartada durante muchos años del auge del jazz en el viejo continente, que era un hervidero en aquellos años con la presencia en las grandes capitales europeas, de los grandes maestros del jazz, una vez terminada la II Guerra Mundial. Fue a partir de los acuerdos de Madrid de 1953 entre los gobiernos de los EE.UU y de España, y la consiguiente apertura de las bases militares en Rota, Morón de la Frontera, Torrejón de Ardoz y Zaragoza, cuando la Dirección General del Movimiento dejó de criminalizar el jazz, y la música swing volvió a sonar por España, fundamentalmente al calor de la tropa norteamericana de las citadas bases militares. Con la presencia estadounidense en España, terminaron las políticas anti americanistas del gobierno de Franco y las feroces criticas ideológicas a la cultura afroamericana que dio origen al jazz en New Orleans. Nacieron así, o reanudaron sus actividades, los Hot Clubs de Barcelona y Madrid, también el de Granada, donde residió por un tiempo Stan Getz en Almuñécar, en Valladolid, Valencia y Sevilla, siendo este último, el Hot Club más importante de España, tras Madrid y Barcelona. Las bases norteamericanas de Rota en Cádiz, y la de Morón en Sevilla, ambas operativas bajo mando norteamericano desde septiembre de 1953, y con una nutrida presencia de una tropa estable de marines, propició que el jazz apareciera cada vez con mayor frecuencia en las noches sevillanas. 

Pero no fue hasta 1959, cuando en Sevilla comenzó a fraguar la idea de crear un club de jazz a imagen y semejanza de los ya existentes en Madrid y Barcelona. A eso ayudó, sin duda, la visita que hizo ese año a la capital andaluza el combo del “Jubilee Jazz Club”, de Barcelona, con Tete Montoliu al frente de la misma. Tete Montoliu, actuó en la Residencia Universitaria de San Hermenegildo de Sevilla (ver recorte de prensa) en un concierto organizado por el Sindicato Español Universitario (SEU). Entre los asistentes a dicho concierto, estarían probablemente, algunos de los protagonistas, que años después, en 1963, fundaron el Hot Jazz Club de Sevilla, bajo el nombre de “Jazz Club de Sevilla”, nomenclatura obligada por ley, ya que desde 1941, el régimen franquista impuso que todas las sociedades españolas, mercantiles, y asociaciones culturales, deportivas o sin ánimo de lucro, cambiaran su nombre original, sustituyendo los “extranjerismos” por su traducción al idioma español; eso pasó en todos los ordenes de la vida, así que, por ejemplo, algunos clubes de futbol, como el Athletic Club, pasase a ser, Atlético de Bilbao, o el Sevilla Football Club, se denominase a partir de entonces como Sevilla Club de Futbol. De esta manera, el Hot Jazz Club de Sevilla, como los del resto del país, tuvieron que cambiar sus nombres. En cualquier caso, lo que no cambió fue el objeto social de los clubes de jazz, que se marcaban como objetivo, fomentar el interés por el jazz tradicional y clásico, rechazando cualquier posibilidad de acercamiento a los nuevos sonidos que llegaban desde Harlem conocidos como Bebop, y sus primeras actividades fueron la organización de audiciones comentadas de discos, proyecciones de películas, organización de conciertos, conferencias, intercambio de discos y correspondencia con músicos y asociaciones similares. Está documentada también por aquellos años sesenta, la presencia en Sevilla de varias orquestas de variopinto nivel musical que se “colaban” por los entresijos de cualquier programación en algunos locales de Sevilla de la época (Cinema Osario, Club 400 del Pasaje Mallol, etc.), y algún que otro jazzman de importancia que de manera esporádica, y casi siempre de paso a sus habituales circuitos en Madrid o Barcelona, actuaron en la capital andaluza en esos años previos a la fundación del Jazz Club de Sevilla.


jazz-club-sevilla-apoloybacoEn la primavera de 1963, y en un angosto y oscuro callejón de la calle Francos, abrió sus puertas por primera vez el Hot Jazz Club de Sevilla, o Jazz Club de Sevilla, como fue su verdadero nombre a partir de entonces. Tres nombres propios, principalmente, fueron sus impulsores: Manuel Manosalbas Gallardo, su mentor y primer Presidente, Alfonso Eduardo Pérez Orozco, un gran periodista, apasionado del flamenco y del jazz, —en la foto de la izquierda, tomada en 2010—, y Francisco Montes González. Sus nombres van indisolublemente ligados desde entonces a la historia del jazz en la capital andaluza. En los primeros meses de actividad del club, llego a tocar en su escenario, el trompetista Bill Coleman, de visita en Sevilla por Semana Santa, y a la sazón, amigo personal de Manuel Manosalbas, y fervoroso enamorado de la ciudad. A Coleman, las trompetas y tambores de la Semana Santa de Sevilla, le inspiraron de tal modo, que hubo que abrirle el club de jazz para que, con otros músicos de la base americana, realizaran una jam sessions memorable, según nos cuenta Alfonso Eduardo Pérez Orozco en su artículo para la revista “Cuadernos Gitanos”, titulado: “El Jazz y el Flamenco (que ni sí, ni que no)”. En relación con la fusión entre el jazz y el flamenco, ya años antes, entre noviembre de 1959 y marzo de 1960, el trompetista Miles Davis ya había grabado en un estudio de New York, el álbum “Sketches of Spain”, uno de cuyos temas tenía por título “Saeta”, otro gran homenaje a los sonidos de la Semana Santa española y sevillana.

jazz-semilla-apoloybacoSería no obstante, en mayo de 1963, y tal como lo documenta Antonio Torres Olivera, en su libro “Jazz en Sevilla” 1970-1995. Ensoñaciones de una época”, cuando tuvo lugar lo que sería la presentación oficial del Jazz Club de Sevilla, en la que su presidente, Manuel Manosalvas Gallardo, anunciaba sus primeras actividades oficiales con la celebración de una conferencia en el Salón de Actos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla, organizado por el departamento de Actividades Culturales de la Facultad y con la colaboración de la Cátedra, Cristóbal de Morales y un concierto de jazz en el Instituto Murillo a cargo del pianista y cantante, Curtis Jones, que se convirtió de esa manera, en el primer músico norteamericano de jazz en tocar en el Jazz Club de Sevilla. El 10 de noviembre de 1964, también está documentada —ver reseña a la derecha del diario ABC de Sevilla con fecha 8 de noviembre de 1964—, la celebración del 1º Ciclo Universitario de Jazz, que organizó el Jazz Club de Sevilla junto al Departamento Cultural del Distrito Universitario de Sevilla, probablemente, la primera actividad jazzística que de forma oficial se realizó en la universidad sevillana en torno al jazz.

jazz-club-sevilla-apoloybacoNo hay muchos más rastros de las actividades del Jazz Club de Sevilla, ni tampoco se sabe a ciencia cierta, cuando finalizó sus actividades, aunque es seguro que a principios de 1970 todavía seguía funcionando, como demuestra la reseña de ABC del viernes 23 de enero de ese año, —a la izquierda—, dando cuenta de una conferencia del Presidente del Jazz Club de Sevilla, Manuel Manosalbas en el Colegio Mayor Guadaira de Sevilla. Incluso en el libro ya reseñado de Antonio Torres Olivera, hay una fotografía de un carnet de socio del Jazz Club de Sevilla, a nombre de Antonio Lora Martínez, uno de los fundadores del Colectivo de Divulgación Cultural Jazz-Freeway de Sevilla, fechado en 1980. Es la última información que poseemos de aquella época, y solo queda vagamente en la memoria de algunos testigos que llegaron a conocer el club abierto, que el publico que solía frecuentar el club, era una combinación entre entusiastas aficionados locales y marines norteamericanos, de entre los cuales, algún que otro espontáneo, se subía al escenario para regocijo de los asistentes. Incluso es difícil precisar el sitio exacto donde estuvo el Hot Jazz Club de Sevilla. No hay testimonio vivo de aquel local ni nada que pueda ayudar a visualizarlo, pero sí está constatada y documentada una muy importante actividad musical y cultural que llegó a situar al Jazz Club de Sevilla, entre los más importantes de España de su época. 

jazz-semilla-apoloybacoLa labor de Manuel Manosalbas Gallardo al frente del Jazz Club de Sevilla, fue clave para el posterior desarrollo del jazz en la capital andaluza. Al tiempo que presidía el club de jazz y ejercía sus actividades profesionales en la medicina, también dirigía un programa de radio dedicado al jazz en el Centro Emisor del Sur de Radio Nacional de España en Sevilla; el programa se llamaba "Jazz Panorama" y se emitía de lunes a viernes. Poco después, Manuel Manosalbas se incorporó a la programación de la extinta Radio Vida, la radio fundada por los Jesuitas de la calle Trajano, para dirigir el programa: "Esto es Jazz". Por aquella época Manuel Manosalbas conocio a otros aficionados al jazz que fueron poco a poco incorporandose a la dirección del Jazz Club de Sevilla; hablamos, además de los ya citados anteriormente, Alfonso Eduardo Pérez Orozco, (el periodista que confió en Juan Carlos Cifuentes "Cifu" para darle la corresponsalía en Madrid del programa “Esto es Jazz”)  y Paco Montes, en aquellos años de radio y jazz de Manuel Ramos, Alfredo Fernández Escalera, Manuel González y José Antonio Garmendia. Este último, personaje popular y polifacético en la Sevilla de finales del siglo XX, y que fue, parece ser, el autor que diseñó el escudo del club de jazz, cuyo logo, en forma de banderín, me fue cedido gentilmente por uno de los hijos del Doctor Manosalbas, su hijo, Manuel Manosalbas González (foto de la derecha).

La fundación del Hot Jazz Club de Sevilla tuvo más resonancia fuera de España que en nuestro propio país. Si para la los medios de comunicación franquistas el jazz era, primero una música a combatir, y luego una música a ignorar, era lógico que aquel local diera sus primeros pasos casi clandestinamente y sólo la relevancia del jazz como estilo musical imperante en la primera mitad del siglo XX en Norteamérica y Europa, hizo que fuera posible que la noticia de la fundación del Hot Jazz Club de Sevilla saliera publicado en las prestigiosas revistas “Jazz Magazine” de Paris y “Down Beat”, de New York, o que el mismísimo historiador y crítico de jazz, Leonard Feather (el mismo que dejó escrito en su célebre Enciclopedia de Jazz, que España es un desierto para el jazz) escribiera una carta que tuvo como destinatario a aquellos jóvenes muchachos que en plena dictadura franquista se atrevieron a abrir en Sevilla, un club de jazz.

jazz-club-sevilla-apoloybacoCuentan las lenguas antiguas, que aquél sitio, recogía cada noche a los pocos noctámbulos que en plena dictadura franquista se atrevían a salir a la calle. Aquél club escondido en un callejón - es curioso observar la permanente relación del jazz con los callejones - fue el embrión de lo que vendría años más tarde. La música de jazz evolucionó por derroteros distintos a la música que sonaba en el Hot Jazz Club de Sevilla, anclado en la tradición más ortodoxa, y ya restaurada la democracia en España, otro grupo de jóvenes puso las bases para traer a Sevilla los nuevos sonidos del jazz que triunfaban en los clubes de jazz de Harlem en New York desde la segunda mitad el siglo XX. Llegaba el jazz moderno y con él, la música Bebop de Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Thelonious Monk, entre otros, y el Colectivo de Divulgación Cultural “Jazz-Freeway”, —sus componentes en la fotografía de la izquierda—, del que hablaremos en el próximo capitulo de esta breve y resumida historia del jazz en Sevilla, se iba a encargar de que los escucháramos.

jazz-club-sevilla-apoloybacoEn lo que respecta a los clubes que posteriormente, en los años, setenta, ochenta y noventa del pasado siglo, hay que citar a otros locales que mantuvieron la llama del jazz en directo en la capital andaluza; la mayoría de ellos son también historia, como el famoso BeBop en la calle Sol, abierto entre 1982 y 1986, y cuyo propietario, Manuel Blanco Llorens, regenta actualmente y desde 1987, el Bar Ajoblanco, con las paredes cubiertas de antiguos carteles del BeBop; el Sol Jazz Bar, abierto en la misma ubicación que el BeBop a partir de 1986 y abierto hasta los primeros años de la década de los noventa; el Tartufo en Ramón y Cajal, el Violonchelo, en la calle Sales y Ferré, Acuarela y Panecitos, en la Alameda de Hércules, el Bourbon, en la calle Álvarez Quintero, el Contrapunto en la Plaza del Padre Jerónimo de Córdoba, el Blue Moon, primero en la calle Roldana, y luego en Juan Antonio Cavestany, Orfeo, El Patio o el Café Taifa, semiescondido en una esquina de la Plaza de la Gavidia. En cuanto a los clubes de jazz todavía activos en Sevilla y donde se puede escuchar música de jazz en directo con una programación más o menos estable, son tres los que quedan, al menos que nosotros sepamos: por un lado está el Jazz Córner, un precioso local de obligada visita, que antes estaba situado en la calle Juan Antonio Cavestany y actualmente ubicado en la calle Rodio nº 41 del Polígono Industrial Calonge y regentado por nuestros amigos, José Antonio Maqueda y Pilar Hernaiz, propietarios del histórico Blue Moon.

jazz-club-sevilla-apoloybacoOtro local que sigue programando jazz en directo en la capital andaluza, es el Café Jazz Naima de la calle Trajano, lugar de peregrinación obl¡gada y sitio de reunión en el centro de la capital andaluza, de músicos y aficionados al jazz, y por último, y no menos importante, el más veterano de todos los que existen en la provincia de Sevilla: el Soberao Jazz Club de la localidad de Dos Hermanas; allí en la calle Francesas 34, con casi cuarenta años de actividad jazzística a sus espaldas y después de sortear enormes dificultades, entre ellas, nada más y nada menos que un reciente incendio en su local, se sigue programando jazz en directo casi todas las noches y sus propietarios, organizan todos los años, un Festival de Jazz. De todos ellos, de los que ya son historia, y de lso que aún, afoirtunadamente, permanecen abiertos, hablaremos con más detalle en el siguiente capitulo de esta sección de la historia del jazz en Sevilla.

El Doctor Manuel Manosalbas Gallardo, falleció el 9 de junio de 1990, el Jazz Club de Sevilla que él fundó, junto con los primeros programas de radio que el dirigia desde RNE y Radio Vida, perviven en la memoria colectiva de los aficionados al jazz en Sevilla, y todavía hoy, ya en las primeras décadas del siglo XXI, es reconocido su esfuerzo y su empeño, en una época muy dificil para la música negra, para que la música de jazz sonara en directo a la sombra de la Giralda. A su memoria, y a la de todos cuanto hicieron posible que el jazz en Sevilla sobreviviera en la capital de Andalucía, le dedicamos este capitulo de nuestra web.

 

 

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