Puede parecer un perogrullada, pero en cualquier actividad del ser humano, lo más importante es la persona, más allá de otras circunstancias que van y vienen en función de la vida de cada uno. Y en la música de jazz, en las artes en general, es donde ese aporte individual, esa capacidad innata para crear cosas, es donde mejor se manifiesta.

En el jazz, primero están los músicos que crean y componen; los instrumentistas que hacen de su herramienta creativa un modo genuino de expresión artística, y después está todo lo demás. Son los creadores del jazz el objeto más valioso que poseemos los aficionados a esta música.

Ahora toca hablar en este modesto rincón de la sección de jazz de Apoloybaco, de los músicos sevillanos de jazz a lo largo de estos últimos sesenta años. Hombres y mujeres de tres generaciones que han contribuido en primera persona a que el jazz haya llegado hasta nosotros con la suficiente fuerza como para afirmar que lo mejor está por llegar. 

harry fleming cervantesEl jazz llegó a Europa por primera vez al mismo tiempo que la Primera Guerra Mundial. Como bien nos cuenta y documenta aquí, nuestro amigo Julián Ruesga Bono en uno de sus brillantes trabajos de investigación publicado acerca del jazz, fue el día de año nuevo de 1918 cuando desembarcó en Francia un regimiento de infantería de los EE.UU. y con él, su banda de música dirigida por James Reese Europe, un músico negro que ya había realizado algunas grabaciones en New York. Y esos ritmos atravesaron Europa para hacer parada en Paris, Londres, Berlín, y ya, de manera imparable, se extendió al resto del continente, entre ellos España donde fue Barcelona la primera ciudad que acogió a esos músicos y a esa música sincopada que te obligaba a mover los pies de manera impulsiva.

En Sevilla, y de manera casi anecdótica, la presencia de orquestas y bandas que se asemejaban a la música de jazz, se detectó en actuaciones puntuales en algunos de los teatros o café-cantantes que existían en la ciudad en la primera mitad del Siglo XX. En concreto está documentada la presencia en Sevilla de la banda del bailarín Harry Fleming, que actuó durante dos noches en el Teatro Cervantes el 20 de octubre de 1929, dentro de los fastos de la Exposición Iberoamericana de 1929. Y Probablemente esta no sería una banda de jazz en el sentido musical por lo que hoy conocemos a esta música. Teniendo en cuenta que las primeras grabaciones de la Original Dixieland Jass Band, en 1917: “Livery Stable Blues” y “Dixie Jass Band One Step”, no se comercializaron en España como muy pronto hasta finales de 1918 o principios de 1919, sería a partir de esa fecha cuando empezarían a llegar al viejo continente las primeras orquesta de jazz, —dixieland más exactamente—que por entonces era una música de baile que estaba de moda, pensada, compuesta y ejecutada para bailar.

El Dixieland hizo furor en España y arrinconó a las melodías y ritmos que hasta entones estaba de moda: Charleston, Fox-trot, y otros bailes de salón. Harry Flemming volvió a España en varias ocasiones, la última de ellas en Mayo de 1935, en el espectáculo taurino de El Bombero Torero de Rafael Dutrús Zamora “Llapisera” con el que actuó en la Plaza de la Maestranza de Sevilla, compartiendo cartel con el saxofonista cubano El “Negro” Aquilino. 

Aquiles Olav Blue Mon Roldana 1988A partir de ahí se paralizó todo; se produjo la sublevación militar y el consiguiente golpe de estado en julio de 1936 contra el legitimo gobierno constitucional de la II República, y la larga noche negra de la dictadura franquista que aisló a España, social, política y culturalmente del resto de Europa durante más de 40 años. El jazz, y las corrientes modernas que sobrevinieron tras la época del swing, pasaron inadvertidas para los aficionados de jazz en España, —de hecho la música de jazz fue prohibida durante buena parte del régimen franquista—, y no fue hasta los primeros años de la década de los sesenta del s. XX, cuando empezaron a reaparecer, muy lentamente, y muy desperdigados, algunas señales de recuperación de la música de jazz.

En ese contexto, es cuando el Doctor Manuel Manosalvas Gallardo, y un grupo de buenos aficionados al jazz en la capital de Andalucía, fundan, al calor de las cercanas bases norteamericanas de Morón de la Frontera y Rota, el Hot Jazz Club de Sevilla, a semejanza de los ya fundados en Paris, Madrid y Barcelona. Era 1963 y está documentado que fue el maestro Bill Coleman, el que tuvo el honor de ser el músico que inauguró el club. Después ya vinieron en 1974 los amigos del Colectivo Freeway, los primeros clubes de la ciudad y los pioneros del jazz moderno en Sevilla: Ángel “Chico” de Jesús, Abdu Salim, Olav Meyer, y una pléyade músicos locales que enarbolaron la  bandera del jazz moderno en Sevilla: Manolo Calleja, José Antonio Maqueda, Toño Contreras, Jimmy Castro, Carlos Bermudo, Aquiles del Campo, Jorge Carbó, Jesús Espinosa, Estanislao Waflar, Juan de la Oliva, Paco Aguilar, Manuel Morillo, y tantísimos otros músicos forjados en aquellas irrepetibles noches de jazz en el Tatamba, el Be-Bop, el Sol, Contrapunto, Violonchelo, Blue Moon, Soberao Jazz, y ya más recintemente, el Café Jazz Naima y el Jazz Corner.

A todos ellos, mi reconocimiento y mi gratitud; a los músicos que fueron, y a los que son, a los clubes de entonces, y a los de ahora, a quienes siguen con nosotros haciéndonos disfrutar de la música de jazz en directo, y quienes ya no están en el mundo de los vivos, a los hombres y mujeres que, de una forma o de otra, han dejado su indeleble huella en la escena jazzística de Sevilla a caballo entre dos siglos. 

Los enlaces de abajo, os llevaran por los distintos nombres propios, que conforman la historia del jazz en Sevilla.
 

 AbduSalim ManoloCalleja RogelioSousa

Pie de foto: El quinteto de Abdu Salim en el club "El Sol". De izquierda a derecha: Abdu Salim (saxo tenor); Manuel Calleja (contrabajo), José Guillamo (trombón); Jimmi Castro (batería) y Manuel Perfumo (guitarra).

 

NOMBRES PROPIOS DEL JAZZ EN SEVILLA (MÚSICOS Y CANTANTES)

 

A-DE-HI-LM-PQ-TU-XY-Z
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