manuel morilloHubo un tiempo en Sevilla donde tocar jazz en directo era casi milagroso. Entre finales de los años setenta y principio de los ochenta del siglo pasado, los músicos que se acercaban al jazz eran puros “héroes”; en pleno apogeo de la música pop, de la movida madrileña, y con la democracia todavía balbuceante, algunos músicos de Sevilla mantuvieron con decidida vocación, mantener viva la llama del jazz en nuestra ciudad. Y uno de esos músicos, fue el flautista Manuel Morillo.

Manuel Morillo vivió en primera persona los primeros pasos, más o menos estables del jazz en Sevilla, en una época —finales de los setenta y primeros años ochenta—, donde solo había dos o tres grupos de jazz mas o menos consolidados en la ciudad, y se apañaban como podían para tocar música en directo en aquellos pubs o locales que se atrevían, —a contracorriente de la moda musical de aquellos años—,  a dejarles tocar en directo, e incluso, en algún caso a tenerlos de músicos residente.

Eso pasaba en el Tatamba, el pub de la calle Salado, donde tocaban el ACME Jazz Quartet, la formación que dirigía el trompetista portorriqueño, Ángel de Jesús, y que contaba en sus filas con José Antonio “Pitito” Maqueda a la guitarra; Jesús Espinosa al bajo, y Juan de la Oliva a la batería. Después, más adelante pasarían por el ACME, de manera más o menos efímera otros músicos como: Manolo Rosa (bajo), Teo Gómez (piano), o Manuel Marinelli (batería) o Jimmi Castro. Algo parecido ocurría en el “Disco Jazz “ de la calla Sol, un poco después reconvertido en el legendario Bebop, donde Manuel Calleja lideraba un grupo formado por José María Anaya (flauta), Nicasio Moreno (cello), y Sergio Rodríguez y el mismo a las guitarras. Un año o dos después, con la llegada a Sevilla del saxofonista Abdu Salim, el Bebop de la calle Sol sería la sede habitual de su quinteto con Manuel Calleja (bajo eléctrico), Paco Aguilera (flauta), Jimmi Castro (batería) y Rogerio Souza (percusión). 

Y entre ese páramo jazzístico que era Sevilla en aquellos años, —donde ni siquiera existían libros de música para estudiar y aprender, y los carteles de los conciertos se hacían de forma rudimentaria—, se movían un grupo de músicos, no más de veinte o treinta, que intentaban, con desigual éxito, empezar su carrera como músico de jazz en locales ya casi olvidados en la memoria como el Vihuela, Violonchelo, Tartufo, Orfeo, Pappalardo, El Cachorro, Panecitos…, etc. En esos garitos se buscaban la vida como podían un puñado de jóvenes músicos de jazz. Puede, y pido disculpas por ello, que se me olvide alguno, pero ahí estaban: Manuel Morillo, Paco Aguilera, Jimmi Castro, Miguel Vargas, Carlos G Bermudo, Juan de la Oliva, Toño Contreras, Jorge Carbó, José Antonio “Pitito” Maqueda, Jesús Espinosa, Fernando Teo Gómez, Nacho Botonero, Manuel Calleja, Manuel Marinelli, Manolo Rosa, Manuel Soldán, Mariano Valdayo, Casi Rivas, Quique Tejero, Jaime Serradilla, Aquiles del Campo, Ángeles Gómez, Fran Mazuelos, Eloy Botello…, etc. Todos ellos fueron protagonistas en aquellos años, la mayoría de ellos ni siquiera lo sabían entonces, de una época clave en la historia del jazz moderno en Sevilla. Eran la vanguardia musical de aquellos tiempos, y ellos estaban cambiando el rumbo de la historia.

manuel morillo cachorroY entre medio de todo eso, estaba el colectivo “Freeway” y con ellos llegó a Sevilla, el Festival Internacional de Jazz. Un evento de enorme magnitud, que durante quince ediciones (1980-1995), situó a Sevilla, en el mapa jazzístico de España, de Europa y del mundo. Precisamente, en la III Edición del Festival de jazz de Sevilla, celebrado en 1982, Manuel Morillo actuó en el concierto de presentación del festival que se realizó en el Patio de Banderas. Aquel concierto lo protagonizaron tres grupos locales de jazz: “ACME Jazz Quartet”, “Sótano Jazz Quartet” y “Albanta Jazz”. Estos son algunos de los músicos, entre los que se encontraba Manuel Morillo, creo que tocando con “Albanta Jazz “ el grupo de Manuel Calleja, que se subieron al escenario aquella tarde en Sevilla: Paco Aguilera, Joaquín Galindo, Jesús Espinosa, Ángel de Jesús, Jimmi Castro, Manolo Vargas, Sergio Rodríguez, José Antonio Maqueda (Pitito), Juan de la Oliva, Ángel de Jesús, Manuel Morillo, entre otros que no recuerdo, y algunos invitados de excepción como el mismísimo Silvio Fernández, icono del rock sevillano. El concierto se celebró en el Patio de Banderas que se llenó completamente. (foto de abajo en la prensa de aquel año).

Manuel Morillo, flautista extraordinario, dio sus primeros pasos como músico de jazz en esos ámbitos. Llegó incluso a liderar un sexteto de jazz a mediados de los años noventa llamado “Bon Vojazz”, con músicos procedentes del Aula de Jazz de la Universidad de Sevilla. Ya antes había tocado en varios de esos clubes o locales que hemos citado anteriormente, como la Sala El Cachorro, que todavía hoy sobrevive, o el Pappalardo un local ya desaparecido que lo mismo servía para ensayo o para "jam session" con poco publico.

En la actualidad, Manuel Morillo, es primer flautista en la Big Band de Assejazz, acude con asiduidad a las jam sessions de la Asociación de Músicos de Sevilla, participa en cuantos conciertos, festivales y talleres le reclaman, y suele ser un asiduo a las “jam sessions” del grupo “The Jam Tonic”, que cada jueves se puede disfrutar en la Bodega Siglo XVIII, en Triana. De hecho, Manuel Morillo colaboró en el volumen 2, del disco que sacaron al mercado este magnifico grupo en 2019.

 

NOMBRES PROPIOS DEL JAZZ EN SEVILLA (MÚSICOS Y CANTANTES)

A-DE-HI-LM-PQ-TU-XY-Z
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