VINOS

Vinos y Literatura: Del año 1500 hasta nuestros días. Siglo XVI

El siglo XVI será un momento especial tanto para la literatura como para los vinos. La invención de la imprenta en el año 1440 por el alemán Johannes Gutenberg, auténtica revolución cultural y muy especialmente para el mundo de los libros. Según estimaciones, se calcula que hasta el invento de la imprenta habían unos 30.000 libros incunables (anteriores a 1501) se conocen en la actualidad, de los cuales existen entre 525,000 y 550,000 ejemplares. Por otro lado se han publicado aproximadamente 158,464,880 libros únicos (según datos de ISBN).desde la invención de la imprenta, una cifra que se estima para el año 2023. Asimismo también se calcula que actualmente se publican unos 2,2 millones de libros al año. 

Foto: Representación de la literatura a través del cuadro de Rafael de Sanzio en el Vaticano

Desde luego el invento y posterior desarrollo de la imprenta supuso entre otras cosas una socialización del conocimiento, ya que permitió la producción masiva y asequible de libros. aumentando la alfabetización y la difusión de ideas, científicas, filosóficas, y sociales.

Algo por el estilo ocurrió con los descubrimientos geográficos de los siglos XV, XVI y posteriores. El descubrimiento de las américas, así como la circunnavegación de la Tierra, fueron dos de los hitos mas paradigmáticos de estos descubrimientos geográficos. .Con ellos se inicio el proceso que ahora llamamos globalización. Y en relación a la vid y el vino fue también el inicio de su expansión por el globo terráqueo, desde su nicho original salto a otros continentes como América del Norte y del sur, a Oceanía y a África del sur, en cualquiera de estos nuevos territorios, siempre principalmente en zonas de climas cálidos.

Un claro ejemplo de de esa introducción del viñedo por el «nuevo mundo» como en las tierras de México, donde fue Hernán Cortés quien llevó sarmientos a México y el 24 de marzo de 1524 encomendó que por cinco años se debían plantar 1,000 viñas al año por cada 100 naturales a su servicio, estableciendo así los primeros viñedos a mediados del siglo XVI. En 1528, la audiencia acredita al español Fernando Damián para plantar uvas para vino en las laderas del Cerro del Chapulín, actualmente Chapultepec, estas plantaciones no tuvieron éxito, así que comenzaron a buscar en otras zonas para plantar. Tres años más tarde el Rey Carlos I ordena enviar vides y olivos en todos los navíos españoles que partían a nuevos puertos, en especial en aquellos que se dirigían al primer ayuntamiento americano en Veracruz.

Foto: ilustración de conquistadores portando cepas al Nuevo Mundo

Para 1594, los jesuitas Jerónimo Ramírez, Francisco de Arista y Juan Agustín de Espinosa llegan al Valle de Parras motivados por el descubrimiento de manantiales y vides silvestres, así se establece la Misión de Santa María de las Parras y, con las uvas de estas viñas nativas, produjeron el primer vino de esa región.

De Italia donde surge el humanismo y el renacimiento, iniciado en el siglo XV y obteniendo su mayor esplendor durante el siglo XVI, Es casi obligado traer a colación uno de los personajes mas característicos y transcendentales de un tipo de literatura; los tratados políticos, la ciencia política o los «consejos de príncipes» que se inicia con la que fuera su principal obra El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo.

Fue un diplomático, autor, filósofo político y escritor florentino, considerado el padre de la filosofía política moderna y de la ciencia política. Fue asimismo una figura relevante del Renacimiento italiano. En 1513 escribió este tratado de doctrina política, publicado póstumamente en Roma en 1532.

Foto: El Príncipe de Nicolás Maquiavelo 

El vino en la obra de Maquiavelo aparece de forma contextual, ya que la producción de vino está implícita en su análisis de la vida en los Estados. otro ejemplo  es el episodio en el que Lorenzo de Médici ordena entregarle a Maquiavelo dos botellas de vino, un gesto que, según el relato, tuvo un impacto significativo en su carrera. Todo ello sin olvidar que después de ser liberado por su supuesta implicación en contra de los Medici se exilió a su propiedad en San Casciano in Val di Pesa, a unos quince kilómetros de Florencia. Allí se dedicó a actividades relacionadas con el cultivo de la tierra y la cría de animales, tareas que realizaba junto con obreros contratados, conociendo así mas de cerca la viticultura y los diferentes vinos de la zona.

Amadís de Gaula; En sus inicios se atribuye la obra al «honrado y virtuoso cavallero Garci Rodríguez de Montalvo, regidor de la noble villa de Medina del Campo». Del personaje también conocemos su condición de hidalgo, A finales del siglo XV Garci Rodríguez de Montalvo preparó la que habría de ser su versión definitiva, cuya edición más antigua conocida es la de Zaragoza (1508), con el nombre de Los cuatro libros del virtuoso caballero Amadís de Gaula,

Foto: Composición sobre el libro Amadís de Gaula

El libro narra las aventuras del caballero Amadís y sus luchas por el amor de la princesa Oriana. La historia se desarrolla en reinos de fantasía inspirados en la Europa medieval, enfocándose en batallas, traiciones y el código de caballería.

Medina del Campo, lugar de nacimiento del autor ya era por entonces una tierra de vinos, que Montalvo bien conocía, por ello en su obra se recoge dentro de un contexto de consumo habitual, sobre todo en el extracto social que mas representa el libro, la caballería y la hidalguía.

El siglo XVI entrará dentro del llamado también Siglo de Oro español, que abraca desde 1492 al 1659, algunos autores lo extienden hasta 1681, año que falleció Pedro Calderón de la Barca. Las áreas culturales más cultivadas fueron literatura, las artes plásticas, la música y la arquitectura. Durante el apogeo cultural y económico de esta época, España alcanzó prestigio internacional en toda Europa. Cuanto provenía de España era a menudo imitado; y se extiende el aprendizaje y estudio del idioma.

Uno de estos primeros autores del denominado Siglo de Oro Español y que esta relacionado también con el mundo de los vinos es Gabriel Alonso de Herrera; (Talavera de la Reina, Toledo, 1470 – 1539), agrónomo y escritor español. Se educó en Granada, abrazó la carrera eclesiástica y fue después capellán del cardenal Cisneros y beneficiado de su ciudad natal. En esta ciudad tenía fama de experto en cuestiones agrícolas ya en 1502. Libro de Agricultura que es de la labrança y criança, y de muchas otras particularidades y provechos del campo, editado en 1513). Más tarde este importante libro será conocido como Agricultura general. Cisneros financió la obra y la repartió gratuitamente entre los labradores.

Foto: Representación de Alonso de Herrera y su libro Agricultura General

Alonso de Herrera dedica el capítulo segundo del segundo libro de su obra a anotar y describir las variedades de uva, distinguiendo entre blancas (alarixe, alvilla, cigüente, hebén, jaén, lairén o datileña, malvasía, moscatel y torrontés) y prietas (aragonés, herrial, palomina y tortoçón). Así nos describe Alonso sus diferencias » Las uvas, cuanto a lo primero, son de dos maneras en sus colores, como vemos: blancas y prietas. Ay en cada linaje d’estas muchas diferencias: en las blancas, unas son alvillas, y estas son las mejores de todas. Son unas uvas redondas, pe queñas, muy apretadas en los razimos; tienen unas pintas entre prietas y leo nadas. […] Está madura antes cuasi que otra ninguna, y en lugares tardíos se guarda más que otra ninguna

El libro segundo de la Agricultura General de Alonso Herrera, dedicado al conocimiento de las viñas y al cultivo de la vid. Se desarrolla, así, un análisis lexicológico de las voces referidas a las tipologías de uva y vino, convirtiéndose así en una obra fundamental textual del Renacimiento español. En la edición de la Real Sociedad Económica Matritense de la “agricultura general” figura la siguiente relación de vinos destacados, importantes en los s. XV y XVI: *Alanis, elogiado a principios del XV con el blanco de Cazalla y otros. *Alcalá de los Gazules / Alcalá la Real. *Aljarafe, en el reino de Sevilla, mas o menos tinto, algo dulce. Se cita como cosa buena al principio del XVI. *Andújar / Fuenteovejuna *Guadalcanal y Cazalla celebres en el siglo XV. *Jerez seco, del reino de Sevilla de Jerez de la Frontera.

Y de los vinos nos comenta Herrera: «Es de saber que en el vino se consideran cinco cosas: color, sabor, olor, substancia, edad. Los colores, aunque según los médicos son muchos, según el Plinio son cuatro: tinto, blanco, roxo, aloque, que es claro, entre tinto y blanco, de color de sangre. El tinto es bueno para las personas enxutas, como son los colé ricos y aun algo sanguinos. Y si los gotosos han de bever alguno, esto es lo más seguro, porque es más restrictivo y no dexa correr los humores a los miembros. Lo blanco es bueno para las personas húmidas, como son los flemáticos, y para los que son apassionados de piedra. Y esto y lo roxo es para los melancólicos. Lo aloque en Francia llaman clarete. Es, como tiene el medio, es bueno para todas complexiones»

Garcilaso de la Vega ( circa 1491-1536). Su escasa obra conservada, escrita entre 1526 y 1535, fue publicada póstumamente junto con la de Juan Boscán en Barcelona, bajo el título de Las obras de Boscán con algunas de Garcilaso de la Vega (1543). Fue poeta y militar, entró a servir en 1520 al rey Carlos I en calidad de contino real.

Foto: Representación de Garcilaso y portada del libro

La obra conjunta «Las obras de Boscán y algunas de Garcilaso de la Vega» es un importante referente para el estudio de la poesía del Renacimiento en castellano y el papel del vino en ella. Las referencias al vino, eran comunes en la poesía del siglo XVI, y tanto Boscán como Garcilaso usaron este elemento para enriquecer su obra. así el vino se integran en sus poemas para evocar un ambiente de goce y compañía, y sobre todo se muestra el vino. El vino está presente como parte de la vida diaria, reflejando la normalidad de su consumo en la época, tal como se documenta en el contexto literario.

En el año 1453, lo que quedaba del imperio Bizantino caería en manos de los turcos otomanos, esta se convertirá también en un hito para la historiografía que lo marcará como el paso de la Edad Media a la Edad Moderna. En el antiguo Bizancio nacerá un nuevo imperio en Otomano. En su máximo esplendor, entre los siglos XVI y XVII se expandía por tres continentes, ya que controlaba una vasta parte de la península balcánica, de Oriente Próximo y del norte de África, y parte de Europa Central y Oriental.

Foto: Representación imaginaria de bebedores, músicos y poetas otomanos

El Imperio otomano era, en muchos aspectos, el sucesor islámico del Imperio Romano de Oriente. Numerosos rasgos y tradiciones culturales de estos (en campos como la arquitectura, la cocina, el ocio y el gobierno) fueron adoptados por los otomanos, quienes los elaboraron en nuevas formas. Estos rasgos culturales más tarde se mezclaron con las características de los grupos étnicos y religiosos que vivían dentro de los territorios otomanos y crearon una nueva y particular identidad cultural otomana.

Durante el siglo XVI la literatura otomana se caracterizó por la fusión de elementos árabes y persas, y estuvo marcada por la Poesía del Diván – La poesía del diván es una tradición poética que se desarrolló durante casi 700 años en el Imperio Otomano.- . Otros géneros importantes fueron el sarki (canción), el taze-gui (discurso libre) y el gazel, poemas de temática amorosa, a menudo interpretados con música.

La producción de vino durante el imperio otomano continuo con la misma vitalidad que en el periodo anterior a pesar de las prohibiciones de la religión musulmana y por consiguiente el cultivo de la vid no sufrió restricción alguna. Los otomanos potenciaron el comercio del vino y desde sus puertos se exportaban gran cantidad de vino especialmente a sus colonias como Armenia y Grecia.

Pir Sultan Abdal (1480 – 1550). Poeta, místico, trovador y héroe de la resistencia. Se conoce muy poco acerca de este autor que vivió a lo largo del siglo XVI pero sus poemas y hazañas sobre su persona fueron transmitidos durante siglos por la cultura popular Aleví. Su verdadero nombre era probablemente Haydar y su familia procedía probablemente de Azerbaiyán aunque nació en Banaz un pueblo de Anatolia. La obra de Pir Sultan Abdal explora la vida, la muerte, la humanidad, la justicia, la naturaleza, el amor y el misticismo. Sus poemas reflejan una profunda conexión con la vida y la experiencia humana, lo que los convierte en una fuente de inspiración y reflexión para las generaciones que siguen.

Foto: Representación de Pier Sultán Abdal 

El vino que se consumía en aquellos años. mantenían la tradición de los producidos en época bizantina, , vinos que en la mayoría de los casos se bebían con agua o con especies, que le mataban la acidez, y era bastante común su consumo en los encuentros poéticos y musicales, y por supuesto se seguía utilizando como un alimento mas, por sus aportes calóricos y alimenticios. En la obra de Pir Sultan Abdal, el vino se convierte en un símbolo de la vida y la resistencia, reflejando la lucha por la libertad y la justicia.

Fuzûlî era el nombre de pluma de Mehmet Sulaymān Fuzūlī (c. 1483 – 1556), un poeta, escritor y pensador azerbaiyano de las tribus Bayat de Oghuz.Considerado a menudo como uno de los mayores contribuyentes a la diván de la literatura azerbaiyana, Fuzuli escribió, de hecho, sus poemas recopilados (diván) en tres idiomas diferentes: en su lengua nativa Azerbaiyán, en árabe y en persa. Fuzûlî era chiita y de educación refinada; se inició en la poesía con el matnawî Bengü-Bâde (El hachís y el vino), dedicado al soberano Shah Ismâ’îl cuando ocupó Bagdad en 1508. El matnawî Beng-ü-Bâde (que se traduce como «El hachís y el vino») es una obra poética

Foto: Fuzuli y su obra Beng ü Bâde

El titulo de los poemas no puede ser mas explicito, recoge una actividad cotidiana en el mundo de los turcos otomanos, al menos en los ambientes intelectuales. Este maridaje tan atractivo, se volverá a escribir en la Europa del siglo XIX a través del poeta Charles Baudelaire (1823- 1867) con su poemario «Del vino y el hachís», al que ya volveremos cuando hablemos del siglo XIX.

Baltasar Castiglione (1478 – 1529); fue un noble cortesano, diplomático y escritor humanista  conde de Novellata, autor del célebre tratado Il Cortegiano (1528), traducido al castellano en 1534 como El Cortesano por Juan Boscán. Abrazó el estado eclesiástico. En 1524 Clemente VII lo nombró nuncio y colector general de la Cámara Apostólica en España,
Su obra más importante El cortesano, en ella describe el ideal de vida del Renacimiento y propugna un modelo de caballero que responde a las inquietudes y a la visión del mundo que se tenía en esa época: el caballero perfecto debía ser tan experto en las armas como en las letras, saber conversar y tratar con sus semejantes (especialmente con las damas), y tañer algún instrumento musical.

Foto: Representación de Baltasar y algunas características de un buen Cortesano

El vino es mencionado dentro del contexto de la vida cortesana renacentista, en línea con la tradición clásica y el ideal del cortesano perfecto que sabe apreciar la buena mesa y el buen vino como parte de su educación y refinamiento. Las discusiones sobre vino y comida (y sus calidades) son temas válidos para la conversación en la corte de Urbino. Saber elegir y apreciar un buen vino, como una buena música, o una poesía, es un signo de refinamiento que distingue al cortesano culto del ignorante

El siglo XVI, será por encima de todo el siglo del Renacimiento y el humanismo, y una de las personas que encarnaran ese humanismo será Erasmo de Rotterdam; fue un filósofo humanista, filólogo y teólogo católico neerlandés. Gracias a su vasto número de obras, que incluyen traducciones, libros, ensayos, oraciones y cartas, es considerado como uno de los más grandes eruditos del Renacimiento nórdico, y una de las principales figuras de la cultura neerlandesa y occidental. Su obra, mucho más amplia y compleja, incluye ensayos y tratados sobre un número muy amplio de temas. Sigue siendo conocido principalmente hoy por su obra Elogio a la locura (1511) y en menor medida, por sus Adagios (1500), una antología de más de cuatro mil citas griegas y latinas glosadas, Coloquios (1522), una colección de ensayos didácticos de temática variada, y De libero arbitrio diatribe sive collatio (1524), una respuesta a las enseñanzas sobre el libre albedrío de Lutero.

Foto: Pintura de Erasmo de Quentin Metsys

Precisamente estas tierras neerlandesas, dan nombre a un destilado de vino que se utilizaba para que los vinos que se trasportaban desde el sur de la península Ibérica a estos países llegaran a sus puertos en buenas condiciones, «holandas» se llamaban y se siguen llamando. Erasmo si considera el vino como una metáfora de la vida, mostrando el vino como símbolo de alegría, verdad y crítica social, reflejando su visión humanista y su enfoque en la vida cristiana. Al final del «Elogio», Erasmo sugiere que la verdadera sabiduría cristiana (la de San Pablo) es una forma de «locura sublime», y anima a la vida y al disfrute, invitando a beber. Aunque también nos avisa de algunos de sus peligros, como en los Coloquios: » Sofronio: En el vino está la verdad. Enséñanos no ser cosa segura a los sacerdotes, ni secretarios, ni familiares de los príncipes darse mucho al vino, según dicen, por la costumbre de sacar la lengua todo lo que está en el corazón.»

Como apuntábamos al principio de la caracterización de este siglo XVI decíamos: » con los descubrimientos geográficos de los siglos XV, XVI… como la circunnavegación de la Tierra… Con ellos se inicio el proceso que ahora llamamos globalización. Y en relación a la vid y el vino fue también el inicio de su expansión por el globo terráqueo». .En primer lugar hemos de destacar que el vino en la dieta marinera esta perfectamente atestiguado, formaba parte indispensable del avituallamiento de las flotas. El Vino, que junto al bizcocho, el agua y el queso eran los alimentos más consumidos en estos viajes.

Foto: Representación de Antonio Pegafita y mapa de circunnavegación

En la expedición de Magallanes – Elcano realizada de 1519 a 1522, la primera circunnavegación de la Tierra los cinco barcos que la componían llevaban en su bastimento 184.201 litros de vino, de los cuales 417 odres y 253 toneles eran vino de Jerez.

Uno de los libros mas destacados de las crónicas de viajes y conquistas des este siglo XVI es la «Relación del primer viaje alrededor del Mundo (1524) de Antonio Pegafita. (Vicenza, Italia, c. 1480 – ib., c. 1534) fue un noble italiano del Renacimiento que es famoso por haber sido el cronista de la expedición de Magallanes-Elcano. Fue caballero de la Orden de San Juan. Tomó parte en la expedición de Magallanes, que culminaría con la primera circunnavegación del globo en 1522, realizada a bordo de la nao Victoria, única que regresó a España. Pegafetta fue uno de los 18 hombres que sobrevivieron al viaje y volvieron en la nao.

Aquí el vino se convierte en un elemento crucial de subsistencia, pues el agua dulce se corrompía con facilidad y el vino no. Así era a su vez, alimento, bebida y medicina (antiséptico). Por la crónica de Pegafetta conocemos también la existencia de un «vino e palma» un licor dulce y agrio extraído de las palmeras (el «vraca»),

Ya en el siglo XVI, podemos dar un salto a otro continente, gracias al descubrimiento de América en el siglo anterior. De aquí precisamente es el Inca Garcilaso de la Vega, nacido en 1539 Cuzco (Perú) y fallecido en 1616 Córdoba (España). fue el primer gran escritor mestizo, del Nuevo Continente. Su nombre fue Gómez Suárez de Figueroa, Escritor e historiador. En su obra «Los Comentarios Reales», la vid y el vino representan la nueva realidad introducida por los españoles, mostrando cómo los cultivos europeos se arraigaron y se integraron en la sociedad andina, a pesar de no ser parte de la tradición inca prehispánica.

En el capítulo XXV del libro noveno de Los Comentarios, nos dice: «A la planta de Noé dan la honra a Francisco de Caravantes, antiguo conquistador de los primeros del Perú, natural de Toledo, hombre noble. Este caballero, viendo la tierra con algún asiento y quietud, envió a España por planta; y el que vino por ella, por llevarla más fresca, la llevó de las Islas Canarias, de uva prieta, y así salió casa toda la uva tinta, y el vino es todo aloque, no del todo tinto, y aunque han llevado ya otras muchas plantas, hasta la moscatel, mas con todo eso aún no hay vino blanco. Por otro tanto como este caballero hizo en el Perú, adoraron los gentiles por dios al famoso Baco, y a él se lo han agradecido poco o nada. Los indios, aunque ya por este tiempo vale barato el vino, lo apetecen poco, porque se contentan con su antiguo brebaje hecho de zara y agua… El primero que metió uvas de su cosecha en la ciudad del Cozco fue el capitán Bartolomé de Terrazas, de los primeros conquistadores del Perú, y uno de los que pasaron a Chilli con el adelantado don Diego de Almagro….Plantó una viña en su repartimiento de indios, llamado Achanquillo, en la provincia de Cuntusuyu, de donde, año de mil quinientos y cincuenta y cinco, por mostrar el fruto de sus manos y la liberalidad de su ánimo, envió treinta indios, cargados de muy hermosas uvas, a Garcilaso de la Vega, mi señor, su íntimo amigo, con orden que diese su parte a cada uno de los caballeros de aquella ciudad para que todos gozasen del fruto de su trabajo».

Santa Teresa de Jesús; Se llamaba Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, (1515 – 1582). Fue una monja, fundadora de la Orden de los Carmelitas Descalzos —rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo—, mística y escritora española. Fue beatificada en 1614, canonizada en 1622 y proclamada doctora de la Iglesia católica en 1970 durante el pontificado de Pablo VI. Algunas de sus obras mas importantes fueron: Camino de la perfección, Fundaciones y las Moradas del castillo interior.

Foto: Escultura. El Éxtasis de Bernini

Junto con san Juan de la Cruz, se la considera la cumbre de la mística experimental cristiana y una de las grandes maestras de la vida espiritual de la Iglesia. Pero por encima de todo ello, fue una mujer adelantada a su tiempo ; fue de las pocas, por no decir la única que destaco en poner negro sobre blanco puntos de vista muy elaborados. El tema central de su obra es la búsqueda de la unión con Dios. En su obra, principalmente en Las Moradas, la presencia del vino y también del viñedo, tienen un carácter metafórico, Teresa habla de un «vino divino» o «vino de Dios» que embriaga el alma, haciendo que las potencias se «pierdan de sí» para ganar más en la unión con Dios, un éxtasis espiritual. Santa Teresa nos ofrece, una muestra más palpable, llena de una gran plasticidad y expresividad, de los apareamientos del vino: “¿No habéis oído, que ya aquí lo he dicho otra vez, aunque no a este propósito de la Esposa, que la metió Dios a la bodega del vino, y ordenó en ella caridad?” Es en el interior del vino, en la verdad de su crianza, en donde se introduce el alma y se entrega en las manos de Dios; y aquí es donde Dios hace “lo que quisiere de ella” y “la toma muy por suya”.

Para Santa Teresa, el vino es, sin duda, un don divino, no sólo alimento corporal. La bodega vuelve a aparecer en trance místico: “esforzado con el esfuerzo que tiene el alma bebiendo del vino de esta bodega, adonde le ha traído su Esposo.” En la bodega se encuentra “el manjar que se pone en el estómago para dar fuerza a la cabeza y a todo él”, porque es en el esfuerzo de la oración cuando “las dos potencias comienzan a emborrachar, y gustar de aquel vino divino” y “se tornan a perder de sí, para estar muy más ganadas”. Y donde el alma parece perderse, viene su “Magestad darles mantenimiento, y no de agua, sino de vino, para que embriagados con este vino de Dios, no entiendan lo que pasan, y lo puedan sufrir”. El vino de nuestra Santa como expresión de la espiritualidad y que, sin duda, habría probado con deleite en alguna de aquellas posadas donde moraba.

Hay muchas obras en la literatura universal, que a fecha de hoy, no se conocen sus autores, y por tanto son obras anónimas: Una de ellas muy importante y significativa del siglo XVI es la conocida como  «La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades» (más conocida como Lazarillo de Tormes) es una novela española anónima, cuyas ediciones conocidas más antiguas datan de 1554.​ En ella se cuenta de forma autobiográfica la vida de un niño, Lázaro de Tormes, en el siglo XVI.  Es considerada precursora de la novela picaresca​ por elementos como el realismo, la narración en primera persona, la estructura itinerante, el servicio a varios amos y la ideología moralizante y pesimista. Lazarillo de Tormes es un esbozo irónico y despiadado de la sociedad del momento, de la que se muestran sus vicios y actitudes hipócritas, sobre todo las de los clérigos y religiosos.

Foto: representación de Lázaro y el ciego bebiendo vino

En está obra literaria el vino juega un papel central, se convierte en un protagonista mas de la trama. el vino no será algo ornamental ni accesorio, y tiene funciones diferentes. Es un sustituto del agua en las comidas. Una buena representación tanto de la importancia del vino como de la picaresca existente en la obra podemos apreciarla cuando se sentaban a comer, el ciego ponía junto a sí el jarro de vino y «yo muy presto lo asía y daba un par de besos callados y tornábale a su lugar». Este ardid le duro poco, porque el ciego «en los tragos conocía la falta», y comenzó a tener el jarro agarrado con la mano, no lo soltaba. De una larga paja de centeno se sirvió entonces Lázaro para seguir bebiéndole el vino al ciego..

Abandona Lázaro al ciego, después de una cruel venganza, y se va a servir a un clérigo. Si el ciego era avaro, el clérigo era la encarnación misma de la avaricia y de la hipocresía. Así lo relata la novela: «Bebe vino él sólo en las comidas. De la taberna nunca le traje una blanca de vino; mas aquel poco que de la ofrenda había metido en su arcaz compasaba de tal forma que le turaba toda la semana. Bebedor en cofradías y mortuorios. Y por ocultar su gran mezquindad decíame: Mira, mozo, los sacerdotes han de ser muy templados en su comer y beber, y por esto no me desmando como otros. Mas el lacerado mentía falsamente, porque en cofradías y mortuorios que rezamos, a costa ajena comía como lobo y bebía más que un saludador».

Foto: representación de Lázaro como pregonero

También en el episodio del escudero, tercer amo de Lázaro, aparece el vino, que ni amo ni sirviente catarán de ordinario pues la pobreza era tal que solo tenían para agua, la cual no era del agrado de Lázaro… Cuando un buen día llega un real al bolsillo del escudero, este presto le ordena a Lázaro: Ve a la plaza y merca pan, vino y carne.

El lazarillo de Tormes, la literatura y el vino forman un picaresco entramado, en el que la crítica social de la época aparece entre sus renglones con total claridad. Así e los nueve amos que recorre nuestro Lázaro, será en el último donde encuentra cierta estabilidad económica y emocional, al convertirse en pregonero y casarse con una de las criadas del Arcipreste de San Salvado.

Sin duda alguna, el siglo XVI sentara las bases de una nueva época, con independencia de cuál será el hito que marque el paso de la Edad Media a la Edad Moderna. Pero en estos años se fraguaran muchos de los pensamientos que en siglos posteriores se verán mas desarrollados. Uno de esos pensadores es ciertamente Tomás Moro (Londres, 1478-Londres,1535), fue un jurista, filósofo, teólogo, político, escritor, poeta, traductor, profesor de leyes, juez de negocios civiles y lord canciller inglés de Enrique VIII, de ideología humanista, venerado como santo y mártir por católicos y anglicanos como santo Tomás Moro.

Foto: Representación de Tomas Moro y su obra Utopía

Ha sido considerado como precursor del socialismo utópico por su obra más famosa: Utopía, donde busca relatar la organización de una sociedad ideal, asentada en una nación en forma de isla del mismo nombre. En ella acuñó el término utopía, siendo posteriormente usada para describir un mundo idealizado.

Aunque Inglaterra no era productora de vinos, por su climatología tan adversa a este cultivo, sí que era una gran consumidora de los mismos, importados desde otras latitudes como Portugal, Francia, España o Italia, entre otras, con una fijación por los vinos españoles, principalmente los vinos de Jerez, (.Sea leyenda o no el saqueo del corsario Francis Drake a Cádiz en 1587 de cerca de tres mil botas de vino jerezano, hizo que la corte británica, adoptara el Jerez como su vino favorito desde el siglo XVI). Por ello no es de extrañar que en esta obra tan «sesuda» de Tomás, el vino tenga una presencia de cierta importancia. Forma parte del contexto de la vida austera y comunal que propone Moro a los utópicos, que .consumen vino en moderación, mezclándolo a menudo con agua, evitando la cerveza, que se asocia con la ociosidad y los vicios. Esta elección del consumo moderado del vino, lleva implícito una crítica a los hábitos de la Europa renacentista.

La mayor parte de los autores del siglo de oro español, los incluiremos en el siglo XVII, junto a otros grandes autores de la literatura universal. Y daremos por finalizado el siglo XVI  con uno de esos grandes autores que cabalgan entre los dos siglos, el XVI y el XVII.

Mateo Alemán y de Nero (Sevilla, 1547-Ciudad de México 1614), fue un escritor español del Siglo de Oro, recordado sobre todo por la novela picaresca Guzmán de Alfarache, publicada en dos partes, en 1599 y en 1604, que consolidó los rasgos característicos de dicho género y fue un éxito internacional.

Foto: Composición de Mateo Alemán y su obra

En 1597 terminó de escribir Guzmán de Alfarache, es una de las novelas picarescas más importantes, precedida en su género por La vida de Lazarillo de Tormes, anónima, y sucedida por Rinconete y Cortadillo, de Miguel de Cervantes. La obra maestra por la que se le recuerda, novela conocida como El pícaro por antonomasia, en la lengua de la época y publicada en dos partes: la primera en Madrid en 1599 y una segunda en Lisboa en 1604 con el subtítulo de Atalaya de la vida humana. La narración es autobiográfica, el personaje posee una doble dimensión, como pícaro y como pecador arrepentido, que corresponden a las dos fases sucesivas de su vida. La novela se convirtió en el primer superventas de la historia, siendo traducida al inglés, al italiano, al latín, al alemán y al francés. Influyó en la literatura de toda Europa.

El vino aparece en la obra en el contexto de la vida social. Mateo Alemán utiliza escenas que involucran el vino para mostrar la realidad social, la pobreza y las tabernas, donde se mezclaban pícaros, estudiantes y gente común, el vino es un elemento costumbrista, cargado de sátira, pero sin duda refleja la vida social del pueblo español en aquella época. El pícaro, quien interactúa con bodegas, tabernas y el consumo de vino como parte de su supervivencia y las situaciones burlescas que vive, siendo un reflejo de la España del Siglo de Oro.

El vino también es objeto de la crítica social, es asociado a menudo a la embriaguez y la vida desordenada, encaja con el personaje de Guzmán, quien se deja llevar por malas compañías y malas pasiones, siendo un elemento más en su camino de perdición y desengaño. El vino es un buen telón de fondo para la aventura y la crítica moral, sirviendo para pintar un cuadro vivo y satírico de la España del siglo XVI a través de los ojos de un pícaro.

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