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Apoloybaco, visita el Restaurante – Bodega Terete, en Haro.

Que la «iluminada» Haro (La Rioja) – lo de iluminada no tiene nada que ver con lo religioso o espiritual. En este caso lo de «iluminada», no es mas que un recordatorio de que Haro y Jerez de la Frontera (Cádiz), fueron las primeras ciudades españolas en contar con iluminación pública por electricidad en sus calles, allá por el 1890 – y el Vino forman hoy en día una auténtica sinonimia, no es casualidad que el denominado Barrio de la Estación recoge la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo.

Desde principios del siglo XIV, el vino, mejor dicho, la vitivinicultura se ha ido convirtiendo en uno de los patrimonios mas importantes de Haro, y un buen reflejo costumbrista de ello, puede ser la llamada «Batalla del vino» que se celebra el 29 de junio, en la que los asistentes a la romería de Bilibio se arrojan vino, y aunque las primeras noticias de esta costumbre se data en el último tercio del siglo XIX, no sera hasta el año 1949 que se la nombre por primera vez como Batalla del vino.

Pero no sólo de vino se alimenta el hombre, aunque seguro que a algunos no le importaría, Un grupo de socios de Apoloybaco después de pasear por sus calles y plazas del casco antiguo, declarado Conjunto Histórico Artístico en 1975 y visitar el singular Barrio de las Bodegas, recaló para reponer las energías perdidas en un rincón eno-gastronómico sin parangón alguno: Restaurante TERETE.

El restaurante Terete situado en la C/ Lucrecia Arana, 17 en Haro, fue fundado en el año 1877 por D. Alberto Andrés Alonso, donde el cordero asado y el buen vino constituyen un binomio casi algebraico, que desde entonces y van ya por la cuarta generación se ha mantenido inalterable y se ha convertido en un sello de identidad de este templo gastronómico dirigido y regentado actualmente por los descendientes de D. Alberto: Cristina, Alberto y Javier Gutierrez Rodrigo.

Horno de leña y mostrador. Menos con el pino, funciona con el resto de maderas, especialmente roble. Por las mañanas esta zona es también una carnicería de venta al público. Alberto Gutierrez, es el responsable de los asados en el horno, la gran especialidad de la casa, donde la joya de la corona es el Cordero. Aunque los pimientos asados también son un delicioso manjar.

Cristina Gutierrez, otra de las protagonistas de esta «sacristía» culinaría y en el corazón de la misma: La Cocina de la que es responsable y sobre todo cocinera. Cristina, heredera también de la cocina tradicional riojana que se trasmiten de padres a hijos. Su receta: la materia prima que ha de ser de primerísima calidad.

Terete ofrece una carta repleta de extraordinarias sensaciones visuales, olfativas y gustativas, donde la gastronomía harense y riojana son las verdaderas protagonistas. Terete debe el nombre al apodo del bisabuelo, y cuyo significado, según nos explicó uno de sus propietarios es el de niño gordito y rojizo.

Restaurante Terete mas de 130 años elaborando platos de un marcado carácter regional, destacan sus alubias pochas con chorizo, la morcilla frita, los espárragos de la D.O. Navarra, menudillos al horno, cabecilla de cordero asado, las chuletillas de cordero y como no, sus cocidos caseros. Tres platos antes del cordero: Menestra de verduras, uno de los platos estrella del menú La alcachofa se obtiene de la zona de Calahorra y la acelga, vainas, guisantes y champiñones de la huerta de Haro, siempre acompañadas de una salsa de elaboración casera. Morcilla frita y un buen tomate.

Ahí esta! el cordero asado al horno de leña, servido con la profesionalidad y maestría con la que cuentan los empleados y empleadas de este acendrado restaurante, que servido en la mesa no sabe uno si comérselo o cantarle una saeta, aunque se pueden hacer las dos cosas, primero se le canta y después se le come. El cordero, es sin dudas el buque insignia de la casa. Un cordero lechal de La Rioja de no más de veinte o veinticinco días, elegidos personalmente en los corrales y asados lentamente en el antiguo horno de leña, sin más secreto que una buena carne joven y tierna asada poco a poco y con mucho cariño y amor.

Javier Gutierrez, el tercero de los hermanos actuales propietarios del restaurante y el responsable del servicio en mesas, nos enseña su coqueto y funcional «calado» donde aguardan los vinos antes de ser servidos. En su carta de vinos existe una amplia representación, como no podía ser de otra manera, de los vinos de la D. O. Ca. Rioja, que incluye un apartado de vinos: Curiosidades de añadas, como: Bilbainas vieja reserva 1950, Condes de los Andes 1959.

Pero no nos podíamos despedir del restaurante sin conocer uno de sus «secretos» mejor guardados: Su Bodega. Su fundador D. Alberto Andrés creó también su propia bodega, en el mismo lugar donde hoy se encuentra, en los subterráneos del restaurante, un verdadero laberinto de cuevas y sótanos recorren el subsuelo. Un lugar sencillamente sorprendente, que los herederos de «Terete» han cuidado y mimado, siendo Alberto Gutierrez Andrés, tercera generación, quien adecuase las instalaciones para convertirla actualmente en una prestigiosa y cotizada bodega registrada en el Consejo Regulador de la D.O. Ca. Rioja.

La bodega elabora dos vinos tintos; el Viña Cristina un crianza con un mínimo de 3 años en barrica y 2 en botella. Y Terete un reserva especial con 4 años de barrica y 2 en botella. Rstaurante – Bodega Terete un lugar fantástico, insólito, casi celestial donde nuestros sentidos levitaran ante ese ayuntamiento perfecto de gastronomía y vino.