En conmemoración del 25 aniversario de la web: apoloybaco.com. (25 Octubre 2001 – 25 Octubre 2026).
El 25 de octubre de 2001, tres amigos sevillanos amantes de la cultura, y apasionados de la musica de jazz, los vinos y la literatura, creábamos esta pagina web que responde al nombre de Apolo y Baco, dos divinidades paganas, que simbolizan el arte, la música y la literatura.
Desde entonces, llevamos un cuarto de siglo recomendando a nuestros lectores y visitantes un disco de jazz. 25 años después, volvemos a recomendaros el primer disco con el que inaugurábamos este humilde rincón de nuestra web: Las grabaciones maestras del saxofonista, Charlie Parker para el sello «Savoy». No fue casualidad empezar esta sección con uno de los músicos de jazz más importantes de la historia, y uno de los grandes creadores de la historia de la música en general, hablemos del género que sea, y he creído creo conveniente rescatar este primer disco que recomendamos, hace ahora 25 años, para, por un lado, recordar de donde venimos, y, por otro, y más importante, valorar como la música de Charlie Parker, es, como su propia figura, eterna y atemporal.
Las grabaciones aquí registradas para «Savoy» y recogidas en este disco calificado unánimemente como una obra maestra, muestran la capacidad en grado sumo de un genio de la música. Las creaciones originales de Parker, aportaron un altísimo grado de virtuosismo, inaudito hasta entonces, una velocidad de expresión jamás superada, y un fraseo dislocado, lleno de libertades rítmicas que revolucionó el jazz. Charlie Parker fue un músico excepcional, incapaz de repetirse, y un modelo a imitar e imitado por legiones enteras de músicos que aprendían de memoria, nota a nota, toda la creatividad de este genio.
Este disco es una lección magistral del saxofonista alto mas importante de toda la historia del jazz. En poco más de una década, cambió el curso de esta música para siempre y todavía su capacidad de improvisación, no ha sido superada por nadie. En los discos editados por el sello «Savoy», se encuentran las legendarias tomas que dieron lustre a una música que salió de la época del swing con mas brío que nunca y que permitieron al jazz, pasar a ser sin duda, como la música que identificó a todo el siglo XX.
Hoy «Groovin’ High»; «Billie’s Bounce»; «Now’s The Time»; «Ko-Ko», «Cheroky»; «Dizzy Athmosphere» o «Parker Mood», como el resto de temas recogidos en este doble LP, son temas clásicos del bebop y forman el núcleo fundamental del manifiesto musical de este auténtico genio.
Con mi reconocimiento a todas las personas, entidades, instituciones, amigos, técnicos, socios, visitantes y amistades que han hecho posible haber llegado hasta aquí.
Un agradecimiento muy especial, para mis dos amigos que me acompañan en este proyecto desde hace 25 años y que juntos co-fundamos, el primer año del siglo XXI, la web primero y la asociación después: apoloybaco.com.
Gracias amigos, Luis Miguel León Blanco y Vicente Sanchis Belmonte. Sin vosotros, esto, además de haber sido imposible, no tendría sentido.

| LOS MÚSICOS | LOS INSTRUMENTOS | FICHA TÉCNICA |
| Bud Powell, Duke Jordan, John Lewis y Clyde Hart. | Pianos. | Sello discográfico: SAVOY RECORDS |
| Tommy Potter, Nelson Boyd, Curly Russell y Jimmy Buts. | Contrabajos. | Número de serie: ZD 70737. |
| Doc West y Max Roach. | Baterías. | Formato: 2 LP. |
| Dizzy Gillespie y Miles Davis. | Trompetas. | Fecha de grabación: 1944-1948. |
| Tiny Grimes | Guitarra. | Lugar de grabación: New York y Detroit. |
| Charlie Parker | Saxo alto y líder. | Calificación: 5* sobre 5. |
|
Temas |
Duración |
| Tiny’s Tempo | 2,57 |
| Red Cross | 3,07 |
| Warming Up a Riff | 3,12 |
| Billie’s Bounce | 3,23 |
| Now’s The Time | 3,12 |
| Thriving On a riff | 5,40 |
| Koko | 2.32 |
| Donna Lee | 2,58 |
| Chasin’ the Bird | 2,53 |
| Cheryl | 2,56 |
| Milestones | 2,50 |
| Little Willie Leaps | 2,52 |
| Half Nelson | 2,21 |
| Another Hair-do | 2,37 |
| Bluebird | 2,52 |
| Klaustance | 2,45 |
| Bird Gets The Worm | 3,00 |
| Barbados | 2,34 |
| Ah-Leu-Cha | 2,59 |
| Constellation | 2,30 |
| Parker’s Mood | 2,35 |
| Perhaps | 2,11 |
| Marmaduke | 2,47 |
| Steple Chase | 3,00 |
| Merry-go-Round | 2,15 |
| Buzzy | 2,27 |
| Sipping at Bells | 2,32 |
| Scrapple From The Apple | 4,39 |
| Flat Foot Floogie | 2,18 |
| Dizzy Boogie | 2,25 |
| Popity Pop | 2,21 |
| Slim’s Jam | 2,30 |
CHARLIE PARKER.

Julio Cortazar, el excelente escritor argentino, y gran aficionado al jazz, escribió en homenaje a Charlie Parker, un relato corto que tituló: «El perseguidor». En él narra la vida marcada por las drogas y el alcohol de, Johnny, (Charlie Parker) un saxofonista que en medio de una grabación, aturdido y desorientado por la combinación entre heroína y whisky, se dirige a Miles Davis, diciéndole: «…Miles, esto lo estoy tocando mañana».
Charles Christopher Parker, nació el 29 de agosto de 1920, en Kansas City (EE.UU.). Treinta y cinco años después, el 9 de marzo de 1955, este genio de la música, fallecía atiborrado de droga y con el hígado comido por la cirrosis, en la casa de la baronesa, Panonnica de Koenigswarter. El forense que levantó el cadáver, fijó en un primer momento, la edad del difunto, en «…un hombre de aproximadamente de sesenta años».
Cuando Charlie Parker, irrumpió en la escena del jazz, prácticamente nadie sabía quien era, excepto que venía de Kansas City, la ciudad de los saxofonistas de jazz. Cuando era muy joven, tuvo la osadía de enfrentarse en su ciudad natal a expertos profesionales del saxo en algunas «jam sessions» que se organizaban en cualquiera de los muchos clubes de jazz que habían en aquella ciudad.
En una de ellas, salió llorando, y en la otra, rabioso, cuando el batería, Jo Jones, le tiró el platillo a sus pies en señal inequívoca de que saliera del escenario. Juró que eso no le volvería a ocurrir, y estudió como un poseso, practicó horas y horas con el saxo con un tesón envidiable y logró dominar el instrumento en cualquier escala y en cualquier tono, hasta que supo donde estaba cada nota del saxofón. Tenía una memoria prodigiosa, un oído perfecto y le bastaba una sola vez, para retener un sonido y la exacta posición de sus dedos que le producía en el instrumento. Escuchó hasta la extenuación, los solos de Lester Young, otro gran saxofonista de Kansas, y perfeccionó su técnica de soplo y de digitación de forma espectacular. Conoció por aquellas fechas a Dizzy Gillespie, y juntos se lanzaron ante los atónitos oídos y ojos del publico que iban al Minton’s Playhouse, un pequeño club de la calle 118, en New York, en Harlem, a improvisar de manera alucinante y con una lógica aplastante. Las ideas surgían a la velocidad del rayo y eran plasmadas con la misma velocidad en el saxo con una sonoridad dura, sin vibrato, desprovista de ornamentaciones y una excepcional potencia de soplo, largamente entrenada.
En 1945, Parker y Gillespie, van a grabar una serie de discos para Savoy y Dial, que para la historia, quedaran como los primeros testimonios de esa nueva forma de jazz que ambos contribuyeron a crear y que los medios de comunicación, que parecen vivir para ponerle etiquetas a todo, bautizaron como be-bop. La colaboración entre Parker y Dizzy, se rompe cuando «Bird» aparece una noche drogado por el local donde tocaban en medio de una gira por California que resultó todo un fracaso en lo económico. El grupo de Gillespie, regresa a New York, pero Parker decide quedarse en California, y allí es internado en el Hospital Psiquiátrico de Camarillo, después de que en medio de una tormentosa sesión de grabación, no puede ni siquiera sostener el saxo. De allí salió aquella histórica y fatídica grabación de «Lover Man», angustiosa por el drama humano que refleja y que Parker quiso prohibir su venta, algo que no consiguió. Seis meses después, desintoxicado, pero nunca curado, sale del Hospital y vuelve a New York, en lo que se considera, su etapa más creativa de su vida. Inaugura, a finales de 1949, un club de jazz en Broadway, cerca de la calle 53 y que es bautizado en su honor como «Birdland». Las revistas especializadas: «Down Beat» o «Metronome», le nombran año tras año, número uno en su instrumento. Viaja varias veces a Europa, la primera en 1949 con motivo del festival de Jazz de Paris de aquél año, y decide grabar con una orquesta sinfónica de cuerdas.
A principios de 1954, mientras está de viaje, muere su hija, Pree, victima de neumonía, y aquél fatal desenlace desencadenaría en Parker una sensación de culpa, que terminó por acelerar su muerte. Su vida se deslizó por una rápida pendiente fatal y es ingresado de nuevo en un hospital tras un intento de suicidio. Toca en el Birdland, por última vez, el 5 de marzo de 1955, y cuatro días después fallece en medio de un caótico ataque de risa. Dicen que al igual que cuando murió el genial compositor, Beethoven, en el instante en que Charlie Parker falleció, un estruendoso trueno hizo retumbar el cielo de Nueva York.
