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«10 de Paco», un disco de culto para comprender la fusión entre el jazz y el flamenco.

Colaboración enviada por Juan José González (*), socio nº 1174 de Apoloybaco.

«10 DE PACO» es el título del compacto -editado por Nuevos Medios- que mereció la calificación de «mejor disco español de jazz de 1995» por la revista Cuadernos de Jazz.

Casi en su totalidad el contenido es de «flamenco-jazz» y en él se interpreta y se improvisa a partir de 9 temas del gran guitarrista Paco de Lucía y de uno, el 6º, de su hermano Pepe. Los intérpretes son: el destacadísimo flautista, saxo soprano y saxo tenor Jorge Pardo (Madrid, 1956), el formidable pianista Chano Domínguez (Cádiz, 1960) y, aunque con menos protagonismo, el extraordinario contrabajista Javier Colina (Pamplona, 1960). Asimismo destacaré al resto: la cantaora de flamenco Conchi Heredia «Chonchi», que también toca las palmas, los percusionistas Tino di Geraldo y Luis Dulzaides, y un palmero llamado El Conde.

El primer tema, «Sólo quiero caminar«, consiste en unos tangos flamencos, sobresaliendo claramente la flauta de Jorge Pardo y la voz de Chonchi Heredia.

En el segundo tema, «Chiquito«, tras una introducción lenta y unas notas de claro homenaje a D. Manuel de Falla, todo discurre a compás de bulerías por soleá. La improvisación jazzística sobre este ritmo por Jorge Pardo al saxo soprano, después por Chano Domínguez y a continuación por Javier Colina, es de lo más destacado del disco, y pienso que el auténtico jazz-flamenco debería discurrir especialmente por estos senderos, improvisando más por «soleá», por «bulerías por soleá», por «alegrías» y por «bulerías», que son las estructuras rítmicas más complicadas del flamenco, y desconocidas generalmente por el resto de los músicos del mundo (incluyendo a la gran mayoría de los de España) los cuales suelen improvisar mejor sobre las rumbas o los tangos flamencos. La rumba podríamos considerarla como un tango flamenco adornado.

El tercer tema, «Río ancho» es una rumba- flamenca (realmente ritmo de guaracha cubana) en la que Pardo vuelve a la flauta con una clase inigualable, lo mismo que Domínguez al piano, doblando la velocidad del ritmo hacia el final.

En el 4º tema, «Zyriab«, destacaré el originalísimo acompañamiento a la percusión de Tino di Geraldo así como un precioso solo de piano de Chano, y otro maravilloso de Jorge al saxo soprano. A resaltar también el diálogo final entre al saxo y el piano.

En el 5º tema, «La tumbona«, a compás de bulerías, volvemos a oir cantar a Chonchi Heredia -muy en el estilo de Camarón de la Isla- y con la singularidad de que además nos brinda un «scat vocal» al unísono con el saxo soprano y piano, en lo que se puede considerar primicia importante: una cantaora flamenca canta al estilo del jazz.

En el 6º tema, «Se me partió la barrena«, tras una introducción de Jorge a la flauta tocando una taranta minera (como si la flauta fuera la voz de un cantaor) y Chano al piano (como si este instrumento fuese una guitarra), siguen en el mismo plan con una cartagenera ( con la música de la cartagenera grande de ANTONIO CHACON)

En el 7º tema se quedan solos Pardo con la flauta y el acompañamiento de palmas únicamente. Nos ofrecen unas bulerías que podrían considerarse la cumbre del disco. ¡Cuánto tienen que aprender los extranjeros, salvo excepciones y muchos españoles, de Jorge Pardo y de otros músicos cuando tocan flamenco-jazz!.

El 8º tema, «Almoraima» es una rumba en la que Jorge toca el saxo tenor muy bien pero en un estilo bop ya más conocido y familiar en el mundo del jazz, al igual que el solo de piano de Chano. A Jorge le noto, cuando toca el tenor en plan bop algo de influencias de Stan Getz.

El 9º tema, «Playa del Carmen«, para lucimiento de Chano al piano, lleva un aire de los estilos flamencos llamados «de ida y vuelta», como la colombiana, etc.; por cierto que la colombiana fue creada en España por el gran cantaor Pepe Marchena (Sevilla, 1903-1976). La única objeción a este tema es que da la impresión de que Chano ejecuta simplemente, sin improvisar, lo que no es muy propio del muy bonito que sea, que lo es..

El último tema, «Monasterio de sal» es un preciosísimo número lento que me ha impresionado mucho. Jorge se entrega profundamente con la flauta y lo mismo Chano y Colina con sus solos respectivos. Todo de una categoría máxima y de una belleza extraordinaria, incluyendo el maravilloso juego de la percusión, misterioso y atrayente ¡como en la gloria!.

Para terminar, quiero dedicar este artículo a la memoria del crítico de jazz danés Ebbe Traberg, fallecido en 1996, y del que tanto aprendimos tantos durante decenios en España.

(*) Juan José González González, es socio de honor del Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, el popular «Johnny»: www.sanjuanevangelista.org

En su blog «Jazz Flamenco y mas», se pueden obtener más de cincuenta artículos del autor

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