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Apoloybaco, visita la Bodega Luis Pérez, en Jerez de la Frontera.

Casi 2.000 años después, Lucio Junio Moderato Columela vuelve a Ceret (Jerez de la Frontera) de la mano de Luis Pérez. El gaditano Columela con su tratado de re rustica “de los trabajos del campo” fue un auténtico innovador en los viñedos de la época, de sus viñas salieron unos de los vinos mas afamados del Imperio romano, eran lo que hoy llamamos vinos tranquilos, blancos y tintos, muchos siglos después vendrián los internacionalmente conocidos vinos generosos, finos, olorosos, amontillados, etc.

Luis Pérez Rodríguez, doctor en Ciencias Quimícas y premio Nacional de investigación Enológica, fue director de investigación y desarrollo en la empresa Pedro Domecq, S.A., pero sobre todo es un hombre dedicado a la ciencia y la investigación en la Universidad de Cádiz donde es titular de la Cátedra de Tecnología de Alimentos. Y en el año 2002 decidió junto con sus cuatro hijos poner en marcha una bodega de vinos tintos en el corazón de Jerez, un proyecto sin duda arriesgado, pero sobre todo innovador, cargado de ilusión, pasión y de la dilatada experiencia y sabiduría de Luis Pérez.

Fátima Pérez, una de las hijas de Luis, fue la encargada de enseñarnos la bodega. Una bodega al estilo de los chateaux franceses, una finca de 25 hectáreas de un suelo de arcillas calcáres y margas yesíferas. En la hacienda de Vistahermosa, una de las colinas que circundan Jerez, unas 15 h. de viñedo de las variedades Syrah, Merlot, Petit Verdot, Tempranillo y Cabernet Sauvignon rodean la bodega.
La bodega es de estilo moderno, minimalista, perfectamente integrada en su entorno natural, de un diseño funcional. Cuenta con unas instalaciones con los últimos adelantos tecnológicos para el tratamiento de la uva y su vinificación.
En el interior de la bodega a unos 4 metros bajo el nivel del suelo se encuentra el parque de barricas de roble francés y americano, donde reposan y se crían unos excelsos vinos de autor. Naturaleza, ciencia y técnica se dan la mano en Bodegas Luis Pérez, con una importante dosis de cariño y pasión por lo mas sublime de la uva: El Vino, pero un vino capaz de embelesar a los propios dioses.
Fátima una joven pero a la vez experta enológa, junto con sus hermanos Miriam, Marta y Luis, acompañan a su padre en esta extraordinaria aventura vitivinícola. Al final de está estupenda visita, la teoría se conjugo con la práctica catando estos rutilantes vinos tintos: Garum, Samaruco y el monovarietal Petit Verdot.