Se nos fue el último coloso del jazz. Sonny Rollins (95 años), dejó el mundo de los vivos, el pasado 25 de mayo, y con él se fue la última leyenda del jazz del siglo XX, ultimo superviviente de una saga de músicos que revolucionó los conceptos del jazz y colocaron a este género musical en la cima de la creatividad musical.
Sonny Rollins, fue un saxofonista tenor cuya contribución al jazz, sin ser tan llamativa como la de John Coltrane, si es equiparable a él en determinados aspectos, como, por ejemplo en su innata capacidad creativa para, desde una inagotable imaginación, improvisar con sus instrumento a una velocidad increíble. Su carrera abarcó casi siete décadas, siempre al saxo tenor, instrumento del que extrajo un sonido personalísimo, que, siempre desde el swing, abanderó la revolución del hardbop, junto a Coltrane, y otros grandes del jazz, y llevó el jazz a terrenos una antes explorados, como el calipso.
La carrera de Sonny Rollins, se vio seriamente alterada por el efecto ciclón de Coltrane, pero tuvo la suficiente serenidad para encajar ese cierto ostracismo, analizarlo, y finalmente superarlo sin merma alguna de originalidad y creatividad. La prematura muerte de Coltrane dejó a los aficionados al jazz, sin la posibilidad de que ambos entablaran una fecunda batalla por la hegemonía del saxo tenor, como ocurrió en los años treinta y cuarenta entre el gran maestro Coleman Hawkins, y el no menos extraordinario, Lester Young.
Como en la carrera de cualquier músico, la de Sonny Rollins, tuvo distintas fases. Las grabaciones primerizas, junto a Bud Powell y en el quinteto de Max Roach y Clifford Brown, nos descubren a un Sonny Rollins, bendecido por una pasmosa facilidad para hallar en el saxo nuevos colores y texturas sin necesiddad de dinamitar ninguno de sus pilares fundamentales.
Años mas tarde, ya seguro de su propio estilo y concepto, el saxofonista explota las frescuras de sus ideas en una apabullante colección de obras maestras grabadas en varios álbumes imprescindibles. Así grabó con el pianista, Ray Bryant el disco «Work Time» (Original Jazz, 1955); despues vino un disco historico que recoge la unica colaboracion con Coltrane: «Tenor Madnes» (Prestige, 1956); «Tour de Force» con Max Roach a la batería (Prestige, 1956); su primer trabajo en trío sin piano «Way Out West» (Contemporary, 1957), y los dos soberbios volúmenes grabados en trio en el neoyorquino «Village Vanguard» para el sello «Blue Note» en 1957.
En la espléndida continuidad que forman estos discos, se produce una evolución sin sobresaltos, una suave asimilación progresiva de los nuevos elementos que Rollins incorpora al acervo del jazz moderno y especialmente aquellos que afectan a la libertad. Su sonido no pierde ni un ápice de majestuosidad, y el discurso se vuelve mas imprevisible y quebradizo. En esa época, Rollins, se aficiona a los solos dilatados como único medio de explotar su inacabable caudal de ideas y con los estándares hace verdaderas recreaciones. Cuando compone, demuestra un fino instinto para improvisar melodías a menudo fáciles de memorizar. Entre tanta calidad, sobresale este disco del mes que Apoloybaco presenta en homenaje a uno de los maestros indiscutible del género.

«Saxophone Colossus» se revela como la obra de un músico precozmente maduro que huye de la rutina y busca nuevos cauces para dar salida a su innato sentido de la estructura. En el primer tema, la batería danzante de Max Roach, introduce la pegadiza melodía del calipso «St Thomas», continua con una lectura magistral de «You doin’t know love is», una preciosa balada y culmina con el original «Strode Rode». Sin embargo, la gloria del disco se hace esperar justo hasta el final en el ultimo tema. El prodigioso «Blue 7», un excelente ejemplo de lo que puede hacer un músico creativo con la sencilla armadura del blues. Este tema fue motivo de estudio para críticos como Martin Williams, y para musicólogos, como Ghunter Schuller. Ambos fundamentan rigurosamente la lógica interna de los solos de Rollins, pero afortunadamente, la perfección siempre trasciende las acotaciones técnicas.
El que suscribe estas líneas, tuvo la fortuna de verlo actuar en directo en mi ciudad, Sevilla, en dos ocasiones; la primera, ya muy lejana, fue el 8 de noviembre de 1986 en el marco del VII Festival de jazz de Sevilla. Rollins tocó en el desaparecido, Cine Andalucía, al frente de un quinteto formado por: Sonny Rollins (saxo tenor y líder); Clifton Anderson (trombón); Mark Soskin (piano); Jerome Harris (bajo eléctrico) y Tommy Campbell (batería).
La segunda vez, fue en un concierto celebrado en el Teatro de la Maestranza dentro del ciclo «Grandes Interpretes», el 19 de noviembre de 2007, y en aquella ocasión, lideraba un sexteto formado por: Sonny Rollins (saxo tenor y líder); Bob Cranshaw (bajo eléctrico y contrabajo), Clifton Anderson (trombón), Bobby Broom (guitarra), Jerome Jennin (batería) y Kimati Dinizulu (percusión).
A su memoria, y con enorme agradecimiento por hacernos disfrutar de su música, le dedicamos esta reseña.
Más información sobre Sonny Rollins en Apoloybaco
| LOS MÚSICOS | LOS INSTRUMENTOS | FICHA TÉCNICA |
| Max Roach | Batería | Sello discográfico: PRESTIGE |
| Tommy Flanagan | Piano | Número de serie: OJCCD 291-2 |
| Doug Watkins | Bajo | Fecha de grabación: 22 de junio de 1956 |
| Sonny Rollins | Saxo tenor y líder | Lugar de grabación: Hackkensack (New Jersey) |
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Temas |
Duración |
| St. Thomas | 6,46 |
| You don’t know what love is | 6,28 |
| Strode rode | 5,13 |
| Moritat | 10,06 |
| Blue 7 | 11,18 |
