
Título: Rush Hour.
Músico: Joe Lovano.
Acompañantes: Gunther Shuller’s Orchestra.
Personal: Gunther Schuller & Joe Lovano (arrg); Edwin Schuller & Mark Helias (b); David Taylor (b-tb & tuba); Fred Sherry, Mark Shumand & Ronald Thomas (cello); Charles Russo (cl, sa & st); Dennis Smylie (cl); George Schullerd (dm); Robert Botti, John Clark & Julie Landsman (fliscorno); Richard Oatts (fl); James Chirillo (g) Gloria Agostini (arp); Mark Belair (perc & vb); Judi Silvano (voz soprano); James Pugh (tb); Jack Walrath (tp); Cynthia Phelps, Louise Schulman, Raymond Gniewek, Ronald Carbone & Toby Appel (viola) y Charles LiBove, Eric Wyrick, Geoff Nuttall, Joel Smirnoff, John Pintavalle, Matthew Raimondi & Paul Peabody (violin).
Fecha de Grabación: 1994. Abril y Junio.
Lugar de Grabación: New York.
Sello Discográfico: Blue Note.
Nº de temas: 13.
Formato: CD.
Instrumento: Clarinete bajo, batería, saxo soprano y saxo tenor.
Estilo: Hardbop.
Nº de Serie: CDP 7243 8 29269 2 4.
Año de Edición: 1995.
Duración: 01:03:54
Calificación: 4*/2
Comentario:
Este disco del saxofonista tenor Joe Lovano al frente de una orquesta de cuerdas, fue uno de los lanzamientos de jazz más emocionantes de 1995. Joe Lovano aparece en cuatro canciones respaldadas por una sección de cuerdas y acompañado por una big band sin cuerdas llena de instrumentos de viento y metal durante otras cuatro piezas.
Con un repertorio muy variado, y usando distintas combinaciones —por ejemplo, toca «Kathline Gray», de Ornette Coleman con un grupo de cámara—, y también se atreve a tocar una sencilla, pero muy dificultosa versión de «Chelsea Bridge» sin acompañamiento. Los arreglos de Gunther Schuller nos hacen recordar al Gil Evans de los buenos tiempos, combinado orquestaciones para las canciones de mayor duración: «Rush Hour on 23rd Street», «Lament for M» o «Headin’ Out, Movin’ In», con rasgos propios de la música clásica y otras formas libres de jazz, y, eso es lo importante, sin perder en ningún momento el swing.
Joe Lovano, fiel a su idea del jazz, asume riesgos sin miedo al fracaso, y su música, siempre aventurera, creativa y dinámica, no tiene corses prefijados. No en vano, Lovano era en aquellos años noventa, uno de los mejores saxofonistas tenores de su época. Disco importante en su selecta y prolífica discografía, y muy recomendable.
