GASTRONOMÍA

Junio 2026: Restaurante Chicarreros. (Sevilla).

RESTAURANTE CHICARREROS (SEVILLA).

Dirección: Chicarreros 7. 41004, Sevilla. España.

Teléfono de reservas: 955 14 62 38.

Sitio web: Restaurante Chicarreros.

Email: reservas@chicarreros.com

Horario de cocina:
Lunes a Sábado: 13:30 – 01:00
Domingos: 13:30 – 18:00

Relación calidad-precio:

Presentación:

Cocina:

Servicio:

 

Mala Aceptable Buena Muy Buena Excelente

En pleno corazón de Sevilla, en una bocacalle peatonal que desemboca en la preciosa fachada plateresca de la trasera del Ayuntamiento de Sevilla, en la Plaza de San Francisco, abre sus puertas este elegante bistró francés que toma por nombre el mismo de la calle donde se halla: Chicarreros. De elegante fachada, a tono con su estética decorativa en el interior, Chicarreros es, y por varias razones, un restante muy singular. Su decoración, una mezcla de Art-decó y arte ecléctico, es impactante y su sofisticado interior está presidido por una amplia barra que recuerda mucho a los famosos «pubs» londinenses.

El Grupo Catalina, propietaria del Restaurante Chicarreros, cuenta con una amplia experiencia gastronómica en la capital de Andalucía, con varios establecimientos de renombre (La Quinta, Catalina Casa de Comidas, —ambos en la Plaza Ponce de León—, Casa Regina (en la calle del mismo nombre, cercana a Las Setas); Catalina «El Bar», (en la calle Zaragoza), Catalina «La Cervecería» (en Nervión), Catalina «La Barra» en la Plaza de la Alfalfa, y esta última casa que ha sido recomendada, en su edición de 2026 por la prestigiosa «Guía Michelin», y que, desde el punto de vista de los ocho comensales que acudimos a conocer su propuesta gastronómica, está plenamente justificada.

Abiertos desde marzo de 2024, el Grupo Catalina —liderado por Gonzalo Villalba y Albert Granados, junto a Alfonso Esquinas chef ejecutivo del grupo—se abren al proceloso mundo de la alta cocina, y, en una apuesta arriesgada, abre Chicarreros con un concepto completamente distinto al resto de sus establecimientos, y en un terreno complejo para el contexto de una ciudad, poco amiga de aventuras gastronómicas de ese nivel. La carta de Chicarreros, original, creativa y muy atractiva, se presenta en tres bloques. Por una parte, una selección de platos que forman parte de la identidad del restaurante desde su apertura, un segundo apartado centrado en la temporalidad y estacionalidad del producto, de carácter dinámico y prácticamente diario, y, por último, una sección de degustación que se desdobla en dos propuestas diferenciadas: un menú degustación y una propuesta de maridaje gastronómico basada en la combinación de productos y caviar en función de la estacionalidad de los ingredientes. Los ocho comensales optamos por comer a la carta, organizada a la manera tradicional, esto es: entrantes, primeros platos, segundos platos y postres.

En nuestra visita, llegaron nuestra mesa en un servicio muy eficaz y profesional, los siguientes platos, algunos de ellos compartidos:

Perdiz de tiro en escabeche tradicional con «papas aliñas» y ensaladita de hinojo.

 

Steak Tartar de Solomillo de cebón envuelto en láminas de Rubia Gallega curada.

 

Raya a la mantequilla negra con topinambur y alcaparras.

 

Brazuelo de cordero lechal con patata al mortero y trufa.

 

 

Gallo De San Pedro con tomates salteados, albahaca y piñones

 

Carabinero asado con pasta fresca, guisantes y su cabeza a la brasa con sobrasada.

 

Carabinero asado con pasta fresca, guisantes y su cabeza a la brasa con sobrasada.

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Mero negro rebozado con mantequilla de romesco y tirabeques salteados.

 

Salmonetes en lomos con fresas a la brasa, crema de limón y espárragos.

Todos los platos fueron excelentes, muy bien presentados y con un eficaz servicio de mesa. El restaurante responde fielmente a lo que se propone, ser una casa elegante, dirigida a un público exigente que busca algo más que una simple comida ofreciendo una experiencia gastronómica completa, donde cada detalle está cuidado al máximo para que el cliente se sienta único y especial. Solo un reproche por nuestra parte; en una casa de ese nivel, deberían las mesa vestirse correctamente. La ausencia de manteles en las mesas, le resta clase.

Para acompañar a los platos, los ocho comensales elegimos tres tipos de vinos: un excelente cava Carles Andreu Brut Nature Reserva, de la D.O Cava de la bodega homónima con las variedades de Parellada, Macabeu y Xarel.lo y crianza en sus lías durante 18 meses como mínimo. Para el pescado elegimos un magnífico vino blanco Vallegarcia Viognier 2022, (91 Parker), envejecido en madera con 6 meses sobre lías en barrica y 1 mes en botella. Y terminamos con un elegante y potente vino tinto Pago El Espino 2023 de la D.O. Sierras de Málaga elaborado por la bodega Cortijo Los Aguilares y con las varietales: Petit Verdot, Syrah y Tempranillo. Tuvo una crianza de 15 meses en barrica de roble francés.

 

La casa tuvo la gentileza de darnos a probar durante todo la comida, los excelentes aceites AOVE Olivar de Quesada, un aceite con denominación de origen protegida, que se extrae de las aceitunas de los olivos que se cultivan en la comarca de la Sierra de Cazorla (Jaén). La mayor parte de sus aceitunas proceden de los olivares de Quesada, que cuenta con la mayor superficie de olivar de todos los municipios de la comarca, con 10.277 hectáreas, es decir, mas de un millón de olivos.

Comercializan dos variedades, el Aceite Royal, con una gran complejidad olfativa con un frutado intenso y fresco de aceituna verde, gran mezcla de aromas herbáceos y frutales destacando entre otros: el plátano verde, la almendra y la vainilla, y la variedad Picual, con aromas medio intenso, con notas de hierba recién cortada, agradable olor a alloza (almendra verde), tomate y hojas.

 

 

Terminamos así una experiencia gastronómica que, en lineas generales, mereció y mucho la pena. Precio elevado, pero acorde con la excelente carta que ofrecen. Fue un gran descubrimiento y tiene una buena relación calidad-precio.

 

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