LITERATURA

Abril 2004: «La habitación de cristal», de Luis Manuel Ruíz.

 

Título: La habitación de cristal

Autor: Luis Manuel Ruíz

«Siempre había intuido que los desconocidos que imitan nuestros movimientos desde los espejos lo hacían sólo por pura conveniencia, mientras aguardaban el momento de sacudirse su esclavitud y saltar al otro lado, a este lado.»

 

En algo tan cotidiano como un espejo se basa este magnífico libro de Luis Manuel Ruiz, desarrollando una trepidante narración donde mezcla la acción y el misterio con una maestría excepcional. Este joven autor sevillano, galardonado en diversas ocasiones – Premio Novela Corta de la Universidad de Sevilla con El crimen de las moscas, y Premio Internacional de Novela en la Feria de Frankfurt de 2001 con Sólo una cosa no hay – ha escrito un buen libro, y lo definimos así porque ha conseguido narrar un thriller con todos los ingredientes necesarios para que el lector no se despegue de sus páginas, y añadiendo, además, algo que no es muy común en textos de este género: calidad literaria.

La historia trata sobre un enigmático espejo fabricado en el siglo XV, obra de Chrysoras, un orfebre bizantino inventor de la fórmula del espejo de vidrio, que comunicó a los artesanos de Venecia. Pero ese espejo de vidrio no es un espejo común, sino que esconde un secreto mayor, el lugar donde se emplaza el espejo de los espejos.

El marco histórico donde se desarrolla esta inquietante historia es en el momento de la ascensión del partido nazi al poder en la Alemania de 1933, con la persecución sistemática de comunistas y socialdemócratas. A lo largo de todo el libro se van exponiendo detalles sobre el Berlín de la época, con una cotidianidad de las situaciones asombrosa, donde el autor juega con el desconocimiento por parte de los viandantes de aquella ciudad en aquel instante del horror que se estaba produciendo, con el conocimiento que el lector sí tiene sobre la historia y la tragedia nazi.

Un gran libro para la primavera, que nos hará disfrutar y abandonarnos en alguna que otra reflexión sobre este mundo de simetrías y duplicidades… ¿Quién no se ha preguntado alguna vez delante de un espejo cuál de las dos imágenes será la cierta?