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Sevilla como parte de una de las provincias romanas, fue una importante zona vinícola. En sus villas y campos se extendían hermosas hileras de viñedos de los que se extraían los ricos mostos para convertirse en embriagadores vinos, tanto para el consumo local como para la exportación a otras partes del imperio romano. Sevilla fue también durante muchos años, proveedora de mostos a zonas como el Marco de Jerez hasta que los consejos reguladores de las denominaciones de origen aplicaron con rigurosidad la normativa al respecto. Hoy en día aún existen en la provincia de Sevilla tres importantes comarcas vinícolas: La Sierra Norte, El Aljarafe y el Bajo Guadalquivir.

 


 

La Sierra Norte de Sevilla, constituye hoy en día un Parque natural con una superficie de 177.484 hectáreas y en él se incluyen totalmente o en parte de los municipios de Alanís, Almadén de la Plata, Cazalla de la Sierra, Constantina, Guadalcanal, Las Navas de la Concepción, El Pedroso, La Puebla de los Infantes, El Real de la Jara y San Nicolás del Puerto. Ésta comarca situada al norte de la provincia de Sevilla forma parte de las estribaciones de Sierra Morena, donde su orografía es de montes bajos y alomados, característicos de los antiguos macizos herzinianos, sometidos a largos periodos de erosión, con unas altitudes comprendidas entre los 268 y 968 metros. Su clima es mediterráneo de veranos secos y calurosos y de inviernos suaves, con una precipitación anual media de 810 mm. La red fluvial de ésta zona la conforman los ríos Viar, Retortillo y Rivera del Huéznar, su vegetación mas característica son hermosas dehesas de encinas, alcornocales y quejigos.

La tradición vitivinícola de la Sierra Norte de Sevilla, le viene  de lejos, siendo los siglos XV, XVI y XVII uno de sus momentos más esplendorosos, cuando sus vinos eran exportados a América y consumidos por el pueblo y la nobleza, alcanzando una merecida fama, recogida en libros como "Rinconte y Cortadillo" de nuestro universal Miguel de Cervantes: "lo trasegó del corcho al estómago y acabó diciendo: "De Guadalcanal es, y aún tiene un es no es de yeso el señorico", o como en uno de los Sonetos de Lope de Vega: "Vino aromatizado que sin pena beberse puede, siendo de Cazalla, y que ningún cristiano lo condena". La filoxera y el aislamiento social y económico de la comarca dio al traste con su proyección vinícola. Habría que esperar a principios del siglo XX para conocer otro intento de relanzamiento de la viticultura principalmente en Cazalla de la Sierra y en Constantina, este intento se vio también abortado a mediados del dicho siglo y es de nuevo a final del mismo, cuando se han puesto en marcha proyectos serios para el relanzamiento de la viticultura en la zona. Como sus tierras y su clima son muy propicios para el cultivo de la vid, desde 1998 se están replantando cepas nobles como la Tempranillo, Cabernet Franc, Syrah, Merlot, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon, Chardonnay y Viognier. El objetivo no es otro que la elaboración de vinos de calidad, tintos y blancos jóvenes y de crianza sometidos a la dulzura y al sosiego del roble. Y a buena Fe que se esta consiguiendo, pues los vinos de la Sierra Norte que ya tenemos en el mercado, son caldos elaborados mediante una agricultura ecológica, con nuevas técnicas de vinificación y modernas practicas enológicas, dando como resultados unos vinos donde el terruño se expresa con autenticidad, llenos de aromas y sabores genuinos.


El Aljarafe sevillano es una franja de tierra que circunda la parte oeste de la capital, formada por una treinta de pueblos con una extensión aproximada de 500 kilómetros cuadrados. Situada entre el río Guadiamar al norte y el Guadalquivir al sur, de clima mediterráneo con veranos calurosos e inviernos suaves. Su propio nombre, que deriva de una voz árabe que significaba otero o elevación, nos indica que es un promontorio con una altitud media de 120 metros sobre el nivel del mar.

Sus tierras son muy propicias para el cultivo de la vid, actividad agrícola que hasta hace pocos años tenía una gran importancia en la comarca. En la actualidad sus viñedos han quedado relegado principalmente al triángulo formado por Espartinas, Umbrete y Villanueva del Ariscal. Las variedades más características de la zona son la Zalema, La Garrido fino, la Palomina y la Pedro Ximénez, también se cultiva la Garnacha. Con ellas se elaboran fundamentalmente vinos finos y generosos, y algunos vinos blancos jóvenes y afrutados, pero sobre todo El aljarafe se conoce vinícolamente hablando por la producción de su conocido Mosto; un vino blanco, turbio, de baja graduación entre 10 y 12 grados, muy suave y ligero y en algunas ocasiones presenta de forma natural anhídrido carbónico, entonces se le llama "Mosto Achampanado".


El Bajo Guadalquivir, puede considerarse una amplia comarca de la provincia sevillana, pero en la actualidad, dos de sus municipios conservan la tradición vinícola; Los Palacios y Villafranca y Lebrija. El primero de ellos situado a unos 22 kilómetros al sur de la capital, su término municipal, uno de los mas grandes de la provincia se extiende por tierras de campilla y de marisma y es el resultado de la fusión en el año 1836 de Los Palacios y Villafranca de la Marisma. Y Lebrija cuyo término municipal se extiende por las Marismas del río Guadalquivir hasta la Campiña, ocupando una superficie de 369 kilómetros cuadrados en el suroeste de la provincia sevillana. Lebrija un pueblo de origen mitológico; donde según cuenta la leyenda, el Dios Baco inició su fundación cerca de la ribera del Océano Atlántico. "La que rinde especial culto a Baco, allí donde tienen su morada los ligeros sátiros y las Ménadas, que celebran de noche los misterios de aquel Dios, cubierta la cabeza con una piel de ciervo".(La Patria de Nebrija, de José Bellido Ahumada).

Estos municipios están cercanos al marco de Jerez, por ello podemos encontrarnos suelos de la conocida tierra "Albariza", lugar idóneo para el cultivo de la vid. Por su altitud no superan lo 8 metros sobre el nivel del mar y su cercanía al mismo, hacen que su clima mediterráneo se vea influenciado por las suaves brisas y vientos marinos. Su viñedo mas característico esta formado por las variedades de la Palomino, la Pedro Ximénez, la Moscatel, la Airen y la Zalema. Aunque se elaboran vinos blancos jóvenes, la producción principal va dirigida a los vinos generosos, al estilo de los finos y manzanillas de Jerez y Sanlúcar, y olorosos y dulces, algunos de ellos tienen un reconocido prestigio y han obtenido diversos premios y galardones.

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