Para este mes de febrero, os voy hacer participes de una grata experiencia vinatera que tuve a finales del pasado verano. Se trata de una cata de un vino muy singular, un vino submarino. Yo ya había degustado un vino de este tipo en el año 2021, pero en aquella ocasión fue un vino blanco, que además lo recomendamos en Enero de 2022. En este caso que os comento ha sido un vino tinto, el cual os quiero recomendar para este amoroso mes de febrero.
Los vinos submarinos tienen su génesis en los hallazgos arqueológicos en el fondo del mar de distintos pecios que en sus bodegas llevaban botellas de vino o ánforas que los habían contenido, en este último caso encontradas en antiguos pecios romanos, y que su análisis ha permitido conocer algunas características de aquellos lejanos vinos.
Ello animó a bodegueros y enólogos a experimentar con esta posibilidad de crianza de vinos bajo el mar. También incentivados por el valor que algunas botellas de estos vinos hallados en el fondo del mar habían adquirido en subastas, como es el caso de las 168 botellas de champagne francés halladas en los restos de un barco mercante naufragado en el año 1832 en aguas del archipiélago de Åland, entre Finlandia y Suecia, Botellas que, en su mayoría, fueron subastadas a precios desorbitados. De todas formas ninguno de los casos anteriores se pueden considerar vinos submarinos. como los que actualmente sí se elaboran en Croacia, Italia, Francia, Chile y también en España, donde podemos encontrar bodegas que sumergen sus vinos en el fondo del mar en lugares de nuestras costas como Andalucía, Galicia, Murcia, País Vasco o Comunidad Valenciana,
Y de una de esas bodegas pioneras en esta novedosa práctica es el vino del que os hablo y que os recomiendo en esta ocasión, eso sí, su producción es muy limitada y no es fácil encontrar, lo mejor es contactar directamente con la bodega que es Crousoe Treasure.
Sean Passion. Nº 9, Se trata de un vino tinto de la variedad tinta del país o Tempranillo. Todos los productos atesorados en Underwater Celler son numerados perteneciendo a series limitadas. El Crusoe Treasure “Passion” es una serie de 3.903 unidades. Con un período de atesoramiento submarino cercano al año, superando temporales, meciéndose por las olas en las oscuras aguas del mar y rodeado de vida, como la abundante Quisquilla (Palaemon sp). De hecho, los MEC han sido diseñados para actuar como un arrecife artificial, convertido en un hábitat propio de diferentes especies de peces que nacen, crecen y se reproducen en el arrecife, es el caso de los bancos de mojarras o fanecas y nuevas especies que colonizan continuamente el lugar, identificándose más de 150 especies diferentes.
El arrecife artificial ha conseguido atraer mucha vida, riqueza y diversidad al lugar donde se albergan las botellas. Todo ello en su conjunto hace que el vino adquiera unas sensaciones organolépticas únicas y muy originales. Todo ello bajo la supervisión del Antonio Tomas Palacio, enólogo de la bodega, doctor en Microbiología por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos (Universidad Politécnica de Madrid) y licenciado en Biología por la Universidad de Salamanca, Palacios cuenta con el reconocimiento profesional de enólogo y trabaja actualmente como profesor asociado en la Universidad de la Rioja.
La pasión de Antonio, mecida por el mar, y su profundo conocimiento del terruño y la bodega que el mar redondea, son parte de los cimientos de este tesoro para el paladar. Se trata de un vino enológicamente perfecto. Muy robusto y juvenil en su expresión afrutada, mostrando frutos rojos y aromas dulces de vainilla de barrica nueva, potente a nivel de estructura y con sensaciones muy frescas. En retronasal sorprende la salinidad y los recuerdos minerales muy elegantes. Cada botella viene acompañada de un estuche de diseño y ficha de cata. Los dibujos representan las especies de la bodega submarina. Por el hecho mismo del proceso de crianza submarina, este vino está fuera de toda Denominación de Origen. Durante el proceso de elaboración del vino no se han utilizado clarificación de origen animal, Contenido de alcohol: 14,5% Vol. Cada botella de vino submarino es única, no hay dos iguales. Cada botella de Crusoe Treasure cuenta su propia historia.
Bodega Crusoe Treasure; En el año 2007 arranco esta bonita, singular y aventurera propuesta. Algo que el propio nombre lo define, una unión perfecta entre la búsqueda del tesoro y el espíritu aventurero del célebre Robinson Crusoe.
Así en el 2010 una iniciativa de la empresa Bajoelagua Factory y del Ayuntamiento de Plentzia consistente en la creación de un Laboratorio Submarino de Envejecimiento de Bebidas (LSEB), empresa domiciliada en Bilbao y dedicada a diversas actividades relacionadas con la oceanografía (inspección subacuática, actividades con escolares, divulgación web, producción audiovisual). El laboratorio está ubicado a unos 20 metros de profundidad en la bahía de Plentzia (Bizkaia) y está dotado de sistemas de medición de temperatura y movimiento del agua. Dicho laboratorio consta de varios módulos en los que se ubican las botellas para su almacenamiento submarino en contacto directo con el agua circulante. de esta forma dos años después se contó con experiencias de atesoramiento submarino de vinos tintos y blancos procedentes de diferentes Denominaciones de Origen, desde vinos jóvenes a grandes reservas y de diferentes variedades de uva. A partir de esos momentos pudieron comenzar a comercializar esos vinos de crianza submarina.
Actualmente, se puede afirmar que el enclave de la bodega submarina en el Cantábrico es un lugar idóneo e inimitable, ya que es de vital importancia contar con sus características únicas: la fuerza de sus olas que chocan con la corriente de la Ría de Plentzia, creando una constante turbulencia que impide el paso de la luz, las intensas mareas y la viveza del mar en general. Todo ello hace que el atesoramiento submarino buscado cuaje en la obtención de vino de altísima originalidad y calidad.
