Uf! de nuevo el mes de octubre. El día 25 de este mes cumplirá Apoloybaco la significativa cifra de 300 mese, o lo que es lo mismo 25 años en Internet. Y sin faltar ninguno de esos 300 meses. En esta ventana que nos permite recomendar a nuestros amigos y seguidores el vino del mes. Unas recomendaciones, que como ya hemos señalado en otras ocasiones, están libres de tributos a nadie que no sea nuestro estricto criterio y nuestras estrictas valoraciones..
Por este amplio panel de vinos recomendados han pasado todas las tipologías de los mismos (Blancos, tintos, rosados, espumosos, generosos, vinos de aguja, vinos dulces naturales, vinos aromatizados). . Y para eta ocasión tan señalada hemos elegido un vino también señalado y especial, un vino que considero que sintetiza todo el saber bodeguero, un vino que esta muy cerca del olimpo de los vinos, un auténtico placer divino, para ser disfrutado por los humanos: Un Amontillado, y, no un amontillado sin mas, sino un amontillado que precisamente tiene 25 años de solera. y de una zona vinícola que le dió su nombre, Montilla y Moriles.
Por eso es fácil decir que tanto para este vino como para Apoloybaco, se puede aplicar la frase del humanista italiano Gerolamo Cardano; «tempus posesión mea», el tiempo es mi posesión. Porque 25 años es un auténtico patrimonio, tanto enológico por el amontillado, como cultural por Apoloybaco. Por ello brindemos con este vino por las cosas buenas que tienen que venir y por muchos años más.
Gran Barquero Amontillado. Solera 25 años; el amontillado es un vino donde convergen la complejidad y la elegancia, En este caso la larga crianza bajo el velo de flor —más de 10 años—, seguida de la crianza oxidativa por espacio de nada menos que 15 años consiguen levantar una personalidad irresistible, conjugando el origen con las sensaciones organolépticas.
Gran Barquero Amontillado. 25; es un vino generoso muy seco elaborado 100% con la variedad Pedro Ximénez de la zona de Calidad Superior de la DO (Sierra de Montilla y Moriles Altos). Con la selección de mostos de “yema”, fermentación natural a temperatura controlada y sin necesidad de encabezado. Similar a la del fino, pues en definitiva es un fino viejo que realiza crianza oxidativa. Crianza: biológica bajo velo de flor. Ambos procesos tienen lugar en botas de roble americano de 500/600 l y mediante el sistema de criaderas y soleras.
De aspecto: límpido, transparente. Amarillo ambarino con tonalidades doradas. Aroma: muy punzante e intenso. Aromas complejos con recuerdos de madera, frutos secos (avellana), especias y frutas sobremaduras. Sabor: muy consistente, estructurado, cálido, sabroso, potente, amplio y persistente. Elegante retrogusto. Potente retronasalidad.
Robert Parker que le otorga 95 puntos nos dice en su wine advocate lo siguiente: “Un impresionante vino de 25-30 años. Color ámbar oscuro y una nariz sutil, elegante, definida. Es un amontillado de gran finura, con notas salinas, de la crianza biológica y de almendras tostadas, cercanas al carácter de un vino. Al paladar muestra un cuerpo medio de textura aterciopelada, fina acidez y un perfil concentrado y limpio. Representa una soberbia relación calidad-valor.”
Análisis químico Azúcares reductores (glucosa): ≤5 g/litro. Grado alcohólico: 19% Vol. Acidez titulable (ácido tartárico): 6,50 ± 0,50 g/litro. Acidez volátil (ácido acético): ≤1,20 g/litro. Como aperitivo. Con sopas calientes, gazpachos. Pescado frito. Quesos de fuerte sabor. Como sugiere la Guía Proensa, extraordinario con chacinas especiadas como morcón y morcilla. Servir a 12-14 ºC,
Bodegas Pérez Barquero; fueron fundadas en 1905 y desde entonces forman parte de la historia y la morfología del pueblo cordobés de Montilla. Una historia, que entre otras cosas, nos habla de su larga tradición vitivinícola. Las Bodegas Pérez Barquero, son sin duda alguna, tributaria de esa tradición y artesanía. En sus pagos, situados entre los ríos Guadalquivir, Guadajoz y Genil, de suelos ricos en carbonato cálcico, llamados albarizas, se cultivan con primor y sobre todo con el talento que dan los largos años de experiencia, la noble Pedro Ximénez, junto con otras variedades como la Moscatel, la Airén, Tempranillo y Syrah entre otras. Aunque ciertamente, todos los vinos generosos que elaboran y crían proceden de la Pedro Ximénez.
Los sucesores y herederos del fundador de la bodega, han sabido conservar y a la vez combinar los sistemas tradicionales de elaboración de los vinos, pues en su interior perviven antiguos métodos de fermentación, como son los conos de cementos, llamados tinajas, con modernos depósitos de acero inoxidable. Su tradicional sistema de criaderas y soleras, donde sus vinos maduran, bien por crianza biológica, bajo velo de flor, bien por crianza oxidativa, con la nítida apuesta que han hecho por la investigación y la innovación materializada en su departamento de I+D+i y los acuerdos con la Universidad de Córdoba.
En las bodegas Pérez Barquero, todo es una sucesión de acontecimientos sin solución de continuidad. Desde la recolección de las mejores uvas, su tratamiento en los lagares, la elaboración del mosto nuevo, su fermentación, su cata y selección en función de sus características, para convertirse en en fino, oloroso o amontillado, después de su correspondiente crianza en las botas y barricas de roble. Pasear por el interior de estas «catedrales» es un delicioso viaje por el pasado y el presente de los vinos generosos de la D.O. Montilla – Moriles.
