VINOS

Vinos y pintura: La Edad Moderna

Podemos decir que la Edad Moderna, en cuanto a la pintura, se inicia, grosso modo, con el estilo denominado Renacimiento y abarcará hasta el principio del romanticismo, pasando por el Barroco y sus derivadas como el Rocco. Seguido del estilo denominado Neoclasicismo.  Es decir, desde el punto de vista etnocéntrico europeo, desde finales del siglo XV al principio del siglo XIX.

Por ello me parece adecuado ilustrar este inicio con esta especie de collage de pinturas, en las que se relacionan con el mundo del vino, de tres de los grandes estilos de la época que tratamos (Renacimiento: Leonardo da Vinci, con una obra paradigmática en su vinculación con el vino, la eucaristía en su Última Cena y Tiziano, con su Bacanal de Andrios, donde todo el cuadro desprende la alegría sensual del vino. Barroco: Velázquez con su Triunfo de Baco, que lo representa como el dios que premia o regala a los hombres el vino. Y el Romanticismo: Francisco de Goya, con su cuadro La Vendimia, de donde se obtendrá el vino).

Finales del siglo XV y durante todo el siglo XVI, el estilo pictórico predominante será el Renacimiento, que se sustento en la exaltación del hombre, medida y centro de todas las cosas. El poder del individuo, el resurgimiento de la cultura clásica, la búsqueda de la belleza guiada por la razón y el hedonismo.

La península Italiana y la península Ibérica serán las zonas geográficas europeas mas avanzadas en esos siglos. Por ello serán las ciudades estado italianas la cuna de la pintura renacentista al confluir allí las nuevas técnicas (como el descubrimiento de la perspectiva) con una nueva ideología humanista. Allí se conservaban a la vista los monumentos de la Antigüedad a la que se quería hacer renacer, buscando modelos de armonía y belleza.

Los grandes maestros de la pintura renacentista aparecerán a finales de siglo, principios del XVI, el cinquecento: Leonardo da Vinci, Rafael de Sanzio y Miguel Ángel. En el siglo XVI, al clasicismo del Alto Renacimiento le seguirán, en la segunda mitad del siglo, el manierismo de autores como Parmigianino o El Greco quienes, sin dejar de ser renacentistas, adoptan unas formas alargadas con cierta exageración que preludia el Barroco.

A partir del surgimiento en Italia, se va extendiendo progresivamente por Europa en torno a 1490-1500, con mayor o menor calado, según los países. A excepción de España, el Renacimiento no dominó la estética de los demás países, debiendo considerarse como un movimiento artístico predominantemente italiano. Es cierto que en el caso de la pintura, la divulgación de sus modelos fue más fácil que en la escultura o la arquitectura, debido a la facilidad de transportar las pinturas, ahora en lienzo, o de reproducir mediante la técnica del grabado.​

Foto: Festín de los dioses. Giovanni Bellini. Donde se muestra una representación inusualmente joven del dios Baco. 

Fue sustituida por la sensibilidad barroca en diferentes momentos, según los países, observándose que en lugares como Inglaterra se recibe más tardíamente y perdura cuando ya el resto del Continente está en pleno Barroco.

Y para este espacio de tiempo la característica más señalada para la vitivinicultura fue la expansión del cultivo de la vid, su salto a otros continentes, la salida de su nicho ecológico (Europa y Oriente Medio) para establecerse en América primero y posteriormente en Oceanía, así como en el África subsahariana.

En esta expansión del cultivo de la vid y por ende la elaboración del vino, tuvo un papel esencial la península Ibérica, ya que estuvo a la vanguardia de los descubrimientos geográficos de los siglos XV, XVI y XVII, convirtiéndose a su vez, en este caso España, en el mayor Imperio conocido hasta la época. Es por ello que la viticultura española fue la génesis de la vinatería de estas nuevas zonas de expansión vinícola.

Durante la Edad Moderna se expandió el comercio global, lo que permitió la importación y exportación de vinos de diferentes regiones y países. Durante los siglos XVII y XVIII se perfeccionaron las técnicas de vinificación. Francia, Italia y España se convirtieron en los grandes productores y exportadores. El vino se convirtió en un producto de consumo habitual, incluso necesario, tanto por su aporte calórico como para que el alcohol que contiene eliminase algunas bacterias.

Foto: La última Cena del español Juan de Juanes. El vinculo del cristianismo con la simbología y el consumo del vino.

Los avances en la viticultura permitieron controlar las condiciones en las que se cultivan las uvas, en consecuencia, se obtuvo una mayor calidad y cantidad de uvas para la elaboración de vino. Hubo un aumento en la producción y en la variedad de vinos disponibles, con la introducción de nuevas variedades de uvas y técnicas de elaboración de vino. Las nuevas variedades de uvas introducidas permitieron la producción de vinos con diferentes sabores y aromas. Las técnicas de elaboración del vino en la Edad Moderna se mejoraron, lo que permitió un mayor control de la calidad y una mayor consistencia en el sabor y el aroma.

Si en la Edad Media la pintura fue de manera casi exclusiva religiosa, en el Renacimiento se introducen nuevos temas, como los mitológicos, alegorías y temas históricos. Aparece el desnudo, no por sí mismo sino en el marco de una pintura de naturaleza por ejemplo mitológica. Siendo la iglesia católica uno de los principales mecenas de la época, no dejan por ello de pintarse cuadros religiosos. Se cultiva con extraordinario vigor el retrato con maestros como Tiziano o Antonio Moro. En esta época empiezan, tímidamente, otros géneros considerados menores, como el paisaje o el bodegón, entendidos en el Renacimiento como un elemento subordinado frente a la historia, algo accesorio del renacimiento.

En la pintura renacentista, el vino aparece principalmente como un elemento religioso que simboliza la Eucaristía y la unión con lo divino, como en «La Última Cena» de Leonardo da Vinci. Esta obra maestra es el ejemplo paradigmático del vino como símbolo de unión y espiritualidad en la religión, donde acompaña la comida en un acto de comunión.

Foto: El Consejo de los dioses de Rafael Sanzio. Una escena mitológica, en la que entre otros se destaca a Baco siempre contento, siempre dispuesto a una buena bacanal.

También puede representar la riqueza y la abundancia, la celebración, e incluso el paso del tiempo y las estaciones, o como un elemento inspirador y de disfrute asociado a la creatividad y al hedonismo. Durante el Renacimiento, la enología se vuelve más científica, y la cultura del vino se expande a nuevas regiones, lo que influye en la forma en que se representaba en el arte.

Será en este periodo renacentista cuando empiecen a coger mas prestigio determinadas zonas vinícolas, principalmente de Italia, Francia, y la península Ibérica (España y Portugal) que posteriormente, se conocerán como denominaciones de origen, o indicaciones geográficas de calidad.

A Vernaccia DOCG de San Gimignano fue el primer vino blanco italiano en recibir este sello de calidad. En junio de 1549, el brillante arquitecto, pintor y escultor italiano compraría una finca en Castellina in Chianti, donde todavía hoy se elabora vino (tanto en Bucciarelli Antico Podere Casanova como en Nittardi, que cada año envía al Papa las primeras botellas de su Néctar. Dei recordando aquel vino que Miguel Ángel entregó como regalo al papa Pablo III).

Foto: La embriaguez de Noe (Capilla Sixtina).de Miguel Ángel Buonaroti. 

Leonardo da Vinci. uno de los personajes más carismáticos del Renacimiento. Los orígenes de este excepcional pintor –también inventor, escultor, arquitecto, científico, astrónomo, músico, escritor, filósofo e incluso paleontólogo: uomo universale por excelencia– que llevó a la perfección la técnica del sfumato se sitúan en las laderas de Vinci, donde su familia cultivaba sus propias viñas.

En «Leonardo da Vinci y el Vino» de Luca Maroni, habla de que el mago renacentista, eligió la vid como el arquetipo para la circulación universal de la savia. Además, entre los bocetos de sus asombrosos artilugios se encuentran un primigenio sacacorchos, un sistema para el secado de la uva, una barrica… ¡y hasta ideó un truco químico para convertir el vino blanco en tinto!. En 1498, el duque de Milán, Ludovico Sforza (il Moro), regaló a Leonardo un viñedo junto a la Casa degli Atellani. Aunque lo perdió cuando las tropas francesas tomaron la ciudad en 1500, lo recuperó justo antes de morir. Destruido por los bombardeos de agosto de 1943 durante la II Guerra Mundial, el viñedo de Leonardo volvió a la vida en 2015 gracias a un intenso trabajo que culminó en la apertura del Museo Casa degli Atellani y la Vigna di Leonardo. Como amante del vino y la gastronomía, Leonardo hizo que en la boda de Isabel de Aragón –quien pudo haber inspirado su Mona Lisa– y Gian Galeazzo Sforza se armonizaran el queso Montébore y el singular blanco Timorasso.

El Manierismo, será el preludio del nuevo estilo pictórico, que comenzará en el siglo XVII: El Barroco. El manierismo como parte última del Renacimiento, se definió como la imitación a la «manera» de los grandes maestros del Alto Renacimiento. No se restringió a ningún género; aparece en las escenas mitológicas y en los retratos, en alegorías e incluso en temas religiosos que, de alguna manera, lo excusan. Quizás la pintura mas representativa del periodo en la que esta presente la vinculación de la misma con el vino como un elemento de alegría y celebración es La Bacanal de los Andrios de Tiziano.

Foto: Bacanal de Andrios de Tiziano. Tema mitológico de la llegada del dios del vino a la Isla de Andros que le estaba dedicada, ya que por sus ríos corría vino en vez de agua. 

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