VINOS

Los Vinos y la literatura. Del año 500 al 1500

Este capitulo por su contenido y extensión, lo dividiremos en dos partes. Esta primera que abarcará del año 500 hasta el cambio de siglo. Y una segunda parte que incluirá toda la Baja Edad Media, desde aproximadamente el año 1000 al 1500

Desde el 500 al 1500 (1ª Parte) Desde el 500 al 1500 (2ª Parte)

 

Desde el 500 al 1500 (1ª Parte)

La caída del Imperio romano de occidente en el año 476 fue una caída militar y política, pero no fue la desaparición de sus costumbres y de su cultura y de su modo de producción. Sí ,se utiliza por la historiografía europea, este acontecimiento, como el final de la Antigüedad y el principio de la Edad Media.

Es cierto que aquel vasto imperio romano quedaría dividido en dos en el siglo IV; el de Occidente y el de Oriente, este último continuaría hasta bien entrado el siglo XV. En Occidente la entrada de los llamados pueblos «barbaros» , muchos de ellos con un alto grado de romanización, supuso la desmembración de estos territorios, la desaparición del poder central, que era el emperador y la proliferación de estados autónomos e independientes. La Galia fue para los Francos, Italia para los ostrogodos, la Península Ibérica para los suevos y visigodos, y parte del norte de África para los vándalos.

Foto: mapas del Imperio romano y su ocupación por los pueblos germánicos

En Occidente, estas invasiones y cambios políticos y militares, supuso entre otras cosas, una paralización y retroceso en la creación artística, entre ellas la literatura. Así de las artes literarias lo que más se cultivo en el siglo VI y VII fueron los códices, muchos de ellos recopilaciones de las normas y leyes de los romanos.

La más importante de ellas es la Lex romana Visigothorum, llamada también Breviario de Alarico, del nombre del rey que la mandó redactar. Como resulta del acto de publicación, hecha en el año 506, el objeto que Alarico II se propuso con esta colección, fue evitar las dificultades e incertidumbres del derecho romano, y reunir en un solo cuerpo las fuentes del derecho a la sazón vigente, o sea el constituido por las leyes imperiales (leges) y los escritos de los jurisconsultos (ius).

Otros códices dignos de mencionar fueron la Lex romana Burgundionum, llamada también Papianus. Fue publicada entre los años 517 y 534. y el Edictum Theodorici, o sea la ley romana de los ostrogodos, publicada en el año 500 o 512.

La fascinación del mundo antiguo, romano, en los pueblos germánicos, es visible en multitud de detalles: en la conservación de la moneda de oro, en el mantenimiento de las denominaciones de los oficiales del Bajo Imperio, en la aceptación por los germanos de nombres romanos, en el establecimientos de obispados y de los monasterios en las ciudades, en el mantenimiento del cultivo de la viña y de los cereales en tierras poco aptas, con tal de mantener el sistema alimentario heredado de Roma. Así en estos códices, las referencia a los vinos y las viñas vienen establecidas por las leyes que principalmente las protegen. La destrucción intencionada o negligente de las tierras de cereales, viñas y huertos es severamente castigada por la legislación visigoda.

Foto: Codex de Alarico y territorio de su aplicación

A pesar de que muchos pueblos «bárbaros», especialmente los del norte y el centro de Europa, eran más conocedores de la cerveza debido a climas menos favorables para el cultivo de la vid, como hemos visto pronto fueron imbuidos por la cultura y las costumbres romanas, entre ellas la elaboración y consumo del vino. Un vino cuyas características organolépticas eran similares a los consumidos por la población tardo romana del antiguo imperio romano de occidente. Los pueblos que se asentaron en territorios del Imperio heredaron la costumbre de cultivar la vid, especialmente en regiones como Hispania, Italia o la Galia.

Precisamente del reino Franco de la Galia encontramos a Gregorio de Tours ( 528 al 594) en cuya obra mas importante; la Historia de los Francos, encontramos un episodio el Mito de jarrón de Soissons. Una de las historias fundacionales de Francia, donde aparece el vino como elemento principal en esta historia. El obispo Remigio pide al rey Clodoveo I que le devuelva un jarrón de vino de gran valor que un soldado había tomado sin permiso. Este episodio, subraya la importancia del vino y los símbolos religiosos y monárquicos en la cultura franca de la época.

Fotos: Portada del libro Historia de los Francos y escena del episodio del Jarrón de Soissons

Aunque el argumento de este episodio  se encuentra en el conflicto, el hecho de que el objeto sea un jarrón de vino resalta el valor que se le daba a esta bebida en la época, no solo como elemento de consumo, sino también como símbolo de estatus y riqueza. Así como el grado de aculturación romana que tenían ya estos pueblos germánicos.

Otro de los grandes autores y personajes de estos fragmentados territorios originados por las invasiones de los pueblos germánicos fue San Isidoro de Sevilla, en este caso en el reino Visigodo que abarcaba gran parte de la península Ibérica y todo el sur y centro de la Galia. Isidoro de Sevilla (c. 560 al 636) fue un eclesiástico católico, erudito y polímata hispano de la época visigoda. Fue obispo de Sevilla durante más de tres décadas (602-636). Es venerado como santo por la Iglesia católica y está considerado el último Padre de la Iglesia de Occidente.

Foto: San Isidoro de Sevilla y sus Etimologías

La Etimologías es su obra mas conocida. Es, con toda seguridad, una de las obras más copiadas y difundidas en la Edad Media europea, por la amplitud de temas que abarca, y los conocimientos y referencias que salva. Es una inmensa compilación en la que se almacena, sistematiza y condensa todo el conocimiento de su tiempo.

En los capítulos 17.5 (sobre las vides) y 20.3 (sobre las bebidas), de las Etimologías se habla de la vid y del vino, detallando el cultivo y los diferentes tipos de vinos. San Isidoro se refiere a la vid como uno de los principales productos agrícolas de la época, junto con el olivo. la vitivinicultura era una actividad económica importante y se practicaba ampliamente.

Sus fuentes principales son Columela, como acontece con todos los tratados medievales sobre agricultura y también se observa claras influencias de Varrón y Paladio. Así nos ofrece una descripción de los diferentes tipos de vinos:

Rosado: Un vino de color rojizo que toma su nombre por la similitud con el color de la rosa. Amineum: Un vino blanco, cuya etimología se relaciona con «sin minio», es decir, sin color rojizo. Sucinacium: Un vino de color ámbar. Vino pisao: Obtenido al volver a prensar los restos de la uva después de la primera extracción. Aguapié: El vino que se obtiene al echar agua a la madre (los restos del prensado).

Foto: Comienzo de las Etimologías en una copia de la segunda mitad del s. XIII

También nos refiere algunas terminologías del vino, que aún persisten en la actualidad: Vino cubierto: Se refiere a un vino de color oscuro. Vino abierto: Un vino de color pobre. Vino que tiene agujas: Un vino que presenta burbujas porque la fermentación no ha terminado.

Mientras tanto en la otra parte del ya extinto Imperio Romano, se encontraba lo que mas tarde se llamaría Imperio Bizantino o simplemente Bizancio. Un imperio que duraría desde el 395 hasta el 1473. Durante este milenio de existencia, el Imperio fue un bastión del cristianismo. También fue uno de los principales centros comerciales del mundo, Influyó de modo determinante en las leyes, los sistemas políticos y las costumbres de gran parte de Europa y de Oriente Medio, y gracias a él se conservaron y transmitieron muchas de las obras literarias y científicas del mundo clásico y de otras culturas.

Foto: Mapa con las diversas extensiones que alcanzo el Imperio Bizantino

Durante el reinado de Justiniano I (527-565), el Imperio llegó al apogeo de su poder. El emperador se propuso restaurar las fronteras del antiguo Imperio romano. Bajo su reinado, Bizancio vivió una época de esplendor cultural, Entre 528 y 533, una comisión nombrada por el emperador codificó el Derecho romano en el Corpus Iuris Civilis, permitiendo así la transmisión a la posteridad de uno de los más importantes legados del mundo antiguo. Otra de las recopilaciones legislativas fue: el Digesto.

El Corpus Iuris Civilis contiene regulaciones sobre la vid y el vino, que reflejan su gran importancia en la antigua Roma y por ende en Bizancio, como bebida, elemento social y cultural, y recurso económico. El código jurídico aborda aspectos como la propiedad de viñedos, el comercio de vino (Las leyes protegían la propiedad de los viñedos y regulaban el comercio de vino, que era un bien de gran valor.), además de reflejar el consumo generalizado (El vino era una bebida de consumo diario para la mayoría de la población,) y su papel en rituales y la vida diaria. Las leyes también trataban cuestiones como la calidad del vino y las reglas aplicadas en banquetes y eventos públicos.

Foto: mosaico en Ravena de Justiniano I

La vid y el vino fueron centrales en el Imperio Bizantino, con una producción significativa y comercio internacional, destacando vinos de lugares como Gaza ( el vino blanco de Gaza, fue un vino muy solicitado en los siglos VI y VII, Creta y Macedonia (Macedonia era conocida por sus vinos, que se servían a la aristocracia bizantina. Creta y el Peloponeso también producían vinos valorados en el extranjero). El vino también tenía una profunda importancia religiosa, siendo fundamental en los sacramentos cristianos, y se mantuvo una tradición de consumo y especialmente por en la dieta monástica.

Diversos autores bizantinos trataron en sus obras la importancia del vino y de los viñedos, historiadores como Procopio, o Zósimo,  filósofos como Juan Filepón, eclesiásticos como Juan de Éfeso, obispo monofisita y escritor religioso, donde la referencia a la vid y el vino se puede encontrar en la narrativa del primer milagro de Jesús en las bodas de Caná (Juan 2:1-12), donde el vino simboliza la renovación y la alegría que Jesús trae, El vino nuevo en la fiesta del reino de Dios, mencionado por Jesús, también representa la vida eterna y la comunión en el reino.

En el siglo VII comenzó a fraguarse otra cultura, otra civilización diferente a las existentes en el ya extinto Imperio Romano y sus herederos tanto en Occidente como en Oriente. La aparición del profeta Mahoma daría comienzo a una nueva civilización y a un nuevo imperio el islámico que llegaría a abarcar desde la península Ibérica hasta la India. El islam surgió en la península arábiga en el siglo VII con el profeta Mahoma, que dio lugar a una expansión territorial

Foto: Representación del profeta predicando

Mahoma afirmó que había sido escogido por Dios, para predicar el arrepentimiento, la sumisión a Dios y la venida del día del juicio. Durante la vida del profeta Mahoma, las revelaciones eran transmitidas oralmente o escritas en hojas de palmeras, trozos de cuero o huesos, ​ A la muerte del profeta, en 632, sus seguidores comenzaron a reunir estas revelaciones, que durante el Califato de Uthmán ibn Affán  tomaron la forma que hoy conocemos, 114 capítulos (azoras), cada uno dividido en aleyas ​ Corán, es el libro sagrado del islam, en el que representa la palabra de Dios.

El Corán prohíbe el consumo de vino y otras sustancias embriagadoras en la Tierra por considerarlos pecaminosos, pero lo describe como una recompensa en el paraíso, donde los creyentes disfrutarán de «ríos de vino» que no causarán embriaguez ni efectos negativos. El Corán también celebra la vid como una de las creaciones de Dios, mientras que la ley islámica prohíbe cualquier bebida que pueda dañar la razón. 

El Corán, la ley de leyes de los musulmanes, prescribe como han de comportarse estos ante el vino. El Corán condenó su consumo en etapas sucesivas. Comenzó prohibiendo realizar el Salât en estado de ebriedad. Más adelante, el Corán argumentó contra el vino declarando que los perjuicios que se derivan de su consumo son mayores que los beneficios que reportaba : “Oh, vosotros que os habéis abierto de corazón a Allah, el vino, el juego de azar, la adivinación por las entrañas de las víctimas así como la tirada a suerte son actos impuros que vienen del demonio. ¡Evitadlos! Tal vez triunféis”.

Foto: El Corán

Finalmente, se formula la prohibición explícita y universal: Ciertamente, el vino…es abominación y procedente de la actividad de Satanás. ¡Evitadlo! (Sura 5, 90). Tomando como base estos principios coránicos y varios hadices y tradiciones, todas las escuelas jurídicas consideran la ingestión de bebidas alcohólicas una trasgresión de la ley divina que ha de ser castigada.

Pero los musulmanes también eran amates de los placeres, de la música, de la poesía, de la comida y la bebida. En este sentido coquetearon con el vino, Famosas eran las fiestas que no se podían entender sin estos placeres.  El mismo rey-poeta al-Mutamid de Sevilla, llega a declarar en uno de sus versos: ¿Te dejarás llevar por la tristeza hasta la muerte cuando el alud y el vino fresco están aquí y te esperan? siempre se bebía en grata compañía femenina, o con «nobles jóvenes », como los designan los poetas a los alegres vividores.

Fue en época taifa cuando surgen numerosos poetas que cantan al vino, como el propio rey de la taifa sevillana, Al-Mu’tadid, padre de al-Mutamid, compuso este bello y significativo poema: «Paso mis noches sumergido en la voluptuosidad y el placer pero, a la mañana, me paseo arrogante en la corte real. Al beber copiosamente, no olvido mi ambición de gloria; Persigo los honores, pero sé obrar con astucia». Poetas importantes como Ibn Zaydun (m.1070). Entre las muchas composiciones de Ibn Zaydun destacan sus poemas amorosos y su relación con el vino: «Cuantas veces pedí vino a una gacela y ella me ofrecía vino y rosas, pues pasaba la noche libando el licor de sus labios y cogiendo rosas en su mejilla».

Foto: Canon de medicina. Ibn Sina: «Avicena»

Y no podemos olvidar también, los tratados y cánones. En el «Canon de Medicina», Avicena incluye información sobre la vid y el vino dentro de un extenso compendio médico que abarcaba todo el conocimiento de su época. Si bien no es un tratado específico sobre viticultura, el vino se analiza por sus propiedades medicinales y los efectos de la vid en el cuerpo, como se hacía en la práctica médica de la época. En la sección correspondiente a los remedios y tratamientos, se describen los efectos del vino en el cuerpo, sus aplicaciones terapéuticas y los peligros de su consumo excesivo. Y así se refiere al vino: «El vino es el amigo del sabio y el enemigo del borracho. Es amargo y útil como el consejo del filósofo, está permitido a la gente y prohibido a los imbéciles. Empuja al estúpido hacia las tinieblas y guía al sabio hacia Dios» 

Sin duda el mundo de las letras y de los vinos tiene una gran deuda con el nacimiento y expansión por toda Europa de la actividad monástica, iniciada en el Monasterio de Montecasino (Italia) por San Benito de Nursia, primer monasterio origen de la Orden Benedictina, allá por el año 529. En Montecasino escribió la Regla de San Benito, la cual se convirtió en el principio fundador para la práctica monástica en Occidente. Una práctica que se expresa con la alabanza a Dios y el trabajo manual diario, «Ora et Labora».

Foto: Recreación de la bodega del Monasterio de Piedra. Zaragoza

Así todo monasterio contaba con sus viñedos y con su bodega, Los monjes no solo cultivaban la vid para el vino de misa y el consumo propio, sino que también perfeccionaron las técnicas de viticultura profesional y enológica. Órdenes como la benedictina, cartuja y cisterciense fueron pioneras en muchos métodos de cultivo y vinificación. En una de ellas vio la luz uno de los mejores vinos del Mundo; el Champagne. En la Abadía de Hautvillers, el monje Pierre Perignon descubrió el método champanoise.

Los monjes, fueron sin duda unos grandes viticultores y «enólogos» El vino tuvo mucha importancia en la economía de la vida de los monjes y en su cultura. Y por supuesto en su entorno territorial, la vid siempre ha sido y es un cultivo social, que entre otras cosas fija a las poblaciones en sus territorios. La vid y el vino que sale de sus bodegas son una fuente de riqueza. Muchos monasterios antiguos, como los de San Pedro de Cardeña en España, Melk en Austria y Fontenay en Francia, siguen produciendo vinos de alta calidad o sus sucesores comerciales continúan esta tradición.

Y que decir de su contribución a la literatura, en sus scriptorium – «lugar para escribir»- se copiaron infinidad de libros, documentos y legajos hasta la invención de la imprenta, en el siglo XV. Estos estancias fueron fundamentales para la conservación del saber y la cultura durante la Edad Media. En estas scriptorias los monjes escribas, bajo la supervisión de un bibliotecario o armarius, copiaban, ilustraban y encuadernaban libros. 

Foto: Representación del Scriptorium de San Millán 

La mayoría de los libros que guardan las bibliotecas de los monasterios fueron copiados, iluminados y encuadernados por los propios monjes o monjas en el scriptorium. La mayoría eran libros de oraciones, biblias, misales, y también tratados de teología. Uno de estos libros que pueden ser representativos tanto por las veces que fue copiado en los monasterios, como por sus referencias a la vid y el vino; es el Beato de Liébana. fue un monje del monasterio de San Martín de Turieno, situado en la comarca de Liébana, en Cantabria (España). Entre sus escritos, su obra más conocida es el Comentario al Apocalipsis de san Juan, dividido en doce libros y miniado, de gran influencia durante la Alta Edad Media, en los campos de la teología, la política y la geografía.

Se conoce como «Beatos» a cada uno de los distintos códices manuscritos que copian el Comentario al Apocalipsis de San Juan escrito en el año 776 por Beato de Liébana. Los Beatos están iluminados, tienen miniaturas, y de ellas la que más nos interesa es la que aparece en el capítulo 14. Lleva el título de «La siega y la vendimia de la ira de dios». se trata de una alegoría del Juicio final, en la que encontramos escenas sobre la vid y el vino bastante realistas:

» y otro ángel salió del altar, que tenía poder sobre el fuego y gritó con una gran voz a aquel que tenía la hoz aguda: echa tu hoz aguda y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque maduras están sus uvas. y metió el ángel su hoz aguda y vendimió la viña de la tierra, y la echó en el gran lagar de la ira de dios. y fue pisado el lagar de fuera de la ciudad y salió sangre del lagar hasta los frenos de los caballos hasta mil seiscientos estadios. (apocalipsis, XIV, 18-20)»

Foto: La siega y la vendimia. fuente: Beato de Liébana de el Burgo de Osma.

En estos beatos no sólo el texto hace referencia al mundo de los vinos, sino también en sus miniados o ilustraciones podemos ver dibujados las tareas de la vendimia y las del pisado y prensado de la uva. Así podemos inferir que el vino era importante tanto en la dimensión humana como divina. en lo espiritual y en lo material. está en la misa, es la sangre de Cristo en la liturgia y su simbología permite comunicar y explicar los designios divinos, como ocurre en los Beatos. alimenta el espíritu, pero también el cuerpo, forma parte de la dieta del monje y del hombre medieval. además, es moneda de pago, se paga en vino y se utiliza como medicamento, para la curación de enfermedades.

Con Carlomagno se impulso un renacimiento cultural, artístico y científico centrado en la preservación del saber clásico y cristiano, se realizaron importantes trabajos de traducción y copia de manuscritos, especialmente del griego y el árabe, y se desarrollaron ilustraciones realistas en los códices para ayudar a los lectores analfabetos. Se tradujeron obras del griego al latín y también textos científicos y técnicos del árabe, con interés particular en la agricultura.

El primer magnífico manuscrito encargado por Carlomagno entre 781 y 783 fue el Evangeliario de Godescalco. fue creado como una obra de arte y liturgia para la renovación cultural y religiosa del Imperio Carolingio, y su contenido se basa en los evangelios. Su enfoque principal es presentar los textos sagrados y las enseñanzas cristianas de manera hermosa y accesible, lo que incluye el simbolismo de la vid y el vino. El Evangeliario está decorado con miniaturas, incluida una de la «Fuente de la vida», que es una alegoría visual del simbolismo de la vid y el vino, representando la renovación espiritual y la vida eterna que se ofrece a través de la fe.

Foto: Evangeliario de Godescalco: «Fuente de la vida»

Carlomagno fue un gran protector de las letras, las artes y las ciencias, pero también un importante conocedor de vinos, era propietario de viñedos y bodegas. Se preocupó por registrar el lugar donde nacen las viñas, al darse cuenta de la importancia del tema. Por eso creó lo que luego llamaríamos «Denominaciones». La principal es la de Corton-Charlemagne, para un vino blanco de la zona de Borgoña, justamente donde El Emperador tenía viñas. En el siglo VIII, como Emperador de Occidente reunificó una parte muy importante de Europa (obviamente merced a sus conquistas militares)Su imperio abarcaba desde Francia hasta Alemania hacia el norte, Italia y Austria hacia el sur y el este. Hoy precisamente ese Corton-Charlemagne del Emperador es uno de los grandes blancos del mundo, un Grand Cru.

Para estos años finales de la denominada Baja Edad Media por la historiografía europea, contamos también con una gran recopilación de textos sobre agronomía y agricultura, con una presencia destacada de la viticultura y de los vinos. Se denomina Geopónica. Es el nombre de una colección de veinte libros sobre agronomía y agricultura escrita en griego y compilada durante el siglo X en Constantinopla por el emperador bizantino Constantino VII. La palabra griega geopónica significa “empresas agrícolas” en su sentido más amplio.

Foto: Composición de portada de Geopónica y un texto de la Suida

La colección del siglo X es a veces atribuida erróneamente en su totalidad al autor del siglo VII Casiano Baso (Casianus Bassus Scholasticus), cuya colección, también llamada Geopónica, se integró en la compilación existente. Baso se había basado en el trabajo de Vindonio Anatolio (Vindonius Anatolius, s. IV: otro compilador agrario). La última compilación incluye aportaciones de Plinio el Viejo, del agrónomo cartaginés Magón e incluso del profeta Zoroastro. En su indice contine dos capitulos o apartados uno sobre la vid y otro sobre la fabricación del vino.

Otro libro de la época, que podemos decir que complementa a la compilación de Geopónica es el llamado Sauda o Suda o Suida. Es una gran enciclopedia bizantina acerca del mundo mediterráneo antiguo, escrita en el siglo X por eruditos bizantinos. La Suda trata tanto de temas bíblicos como paganos. La suda contiene mucha información sobre la historia y la vida del mundo antiguo.  Este libro contiene alrededor de 30.000 entradas. Es en parte un diccionario, una compilación de compilaciones, en la que no falta el correspondiente apartado de agricultura y dentro de ella la vitivinicultura.

Desde los Orígenes al 500 d.c. Desde el 500 al 1500 (2ª Parte) Desde el 1500 a nuestros días

 

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