VINOS

Vinos y Literatura: Del año 1500 a nuestros días. Siglo XIX

El siglo XIX  Comenzó el 1 de enero de 1801 y terminó el 31 de diciembre de 1900. Es llamado el «siglo de la industrialización». Una de sus característica fundamentales es la de ser un periodo de grandes cambios. La ciencia y la economía se retroalimentarían: el término «científico», acuñado en 1833 por William Whewell, sería parte fundamental del lenguaje de la época; la economía sufriría dos fuertes revoluciones industriales, la primera acaecida entre 1750 y 1840, y la segunda entre 1880 y 1914.

En política las nuevas ideas del anterior siglo sentarían las bases para las revoluciones burguesas, las cuales se explayarían por el mundo mediante el imperialismo y buscarían alianza con el movimiento obrero, al que le cederían el sufragio universal; en filosofía surgirían los principios de las principales corrientes del pensamiento contemporáneo, desde el positivismo hasta el idealismo absoluto, el materialismo dialéctico, el nihilismo y el nacionalismo; en última instancia, el arte demoraría en iniciar el proceso de vanguardia, pero quedaría cimentado en movimientos como el impresionista. A finales de este siglo surgirían la cinematografía y la animación, como última consecuencia de los grandes avances tecnológicos de la época.

El mundo de los vinos en el siglo XIX adquirió una dimensión territorial desconocida hasta entonces. La extensión de los viñedos cubrirán todos los lugares en los que era posible el cultivo de los mismos, es decir, entre las latitudes 50 y 30 grados norte sobre la línea ecuatorial y entre 30 y 50 grados sur por debajo de la línea ecuatorial. Así quedo definitivamente configurado el mapa del viñedo en el Planeta, hasta la fecha presente – primer tercio del siglo XXI – a no ser que debido al cambio climático que se esta produciendo cambien los grados latitudinales donde sean factibles el cultivo de la vid.

En este siglo también se desarrollaron y extendieron la tipología de vinos que denominamos «Generosos» o vinos fortificados como los del Marco de Jerez y Montilla – Moriles en Andalucía (España). En este periodo se produjo también una modernización en las bodegas, mayor control en las fermentaciones, así como el uso del anhídrido sulfuroso, y en los viñedos, asimismo se produjo un gran avance en el comercio del vino, alcanzando todos los rincones del mundo. Aunque la característica mas llamativa de este siglo fue sin duda la terrible plaga de la filoxera, que afecto a gran parte del viñedo europeo entre los años 1860 y 1890.

La literatura del siglo XIX. Puede dividirse en tres grandes etapas: el Romanticismo, el Realismo y la literatura finisecular, que entronca con la literatura del siglo XX. Si bien estas corrientes son propiamente europeas, la influencia imperialista hace que se encuentren trazas a través del mundo, aunque pueden continuar diversas tradiciones locales con otras periodizaciones y características. Como los movimientos se desarrollan a diferentes ritmos en cada país. El siglo XIX consolidó la novela moderna como el género literario más popular, marcando tendencias en el desarrollo de personajes y tramas. En América Latina, Estados Unidos y otras regiones, los escritores buscaron una voz propia, pasando del costumbrismo romántico al incipiente modernismo. La literatura asiática a finales del siglo XIX reflejó el impacto del contacto con Occidente y los cambios sociales internos.

María Rosalía Rita de Castro (1837 – 1885) fue una poetisa y novelista española que escribió tanto en gallego como en castellano. Considerada entre los grandes poetas de la literatura española del siglo XIX representa junto con Eduardo Pondal y Curros Enríquez una de las figuras emblemáticas del Rexurdimento gallego y un icono popular pueblo gallego. Su poemario Cantares gallegos está valorado como la primera gran obra de la literatura gallega contemporánea. Rosalía es, junto con Gustavo Adolfo Bécquer, una de las precursoras de la poesía española moderna. Rosalía sobresalió en el campo de la poesía, a través de la creación de las que pueden ser consideradas sus tres obras clave: Cantares gallegos, Follas novas y En las orillas del Sar.

Con la obra literaria de Rosalia, conoceremos dos tipos de vino muy singulares y localizados sólo en Galicia, como es el llamado «vino tostado», un vino que solo se elaboraba en los pazos de la alta sociedad de la zona de Ribeiro, y ya en la época que el vino de Ribeiro no se embotellaba, este vino se vendía en botella, a un precio muy superior al resto de los vinos, y solo se degustaba en ocasiones muy especiales, para celebraciones y para agasajar a invitados. Y el otro es el llamado vinos tintos «espadeiros»; un vino elaborado con esta variedad de uva originaria de Galicia (Rías Baixas). Castro aludió a la importancia del vino en el siglo XIX en cualquier celebración doméstica y campesina, frente a la presencia de los destilados – orujo- sólo para los de la clase fidalga. Así el vino lo relaciona con la tierra, el trabajo y las costumbres tradicionales. Destacando por ejemplo, su papel en el paisaje cultural de su obra Cantares gallegos. «No maldigáis del que, ya ebrio, corre a beber con nuevo afán // su eterna sed es quien le lleva hacia la fuente abrasadora // cuanto más bebe, a beber más //No murmuréis del que rendido ya bajo el peso de la vida quiere vivir y aun quiere amar//la sed del beodo es insaciable, y la del alma lo es aún más»



Karl Marx y Friedrich Engels; merece la pena tratar a estos dos autores juntos. Dos grandes amigos, dos grandes colegas y sobre todo dos grandes revolucionarios, fundadores del socialismo científico, del materialismo histórico y del materialismo dialéctico.

Karl Heinrich Marx (1818 – 1883), fue un filósofo, economista, sociólogo, historiador, periodista, intelectual y político comunista. ​ En su vasta e influyente obra abarca diferentes campos del pensamiento en la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente a la investigación, pues además incursionó en la práctica del periodismo y la política, proponiendo siempre en su pensamiento una unión entre teoría y práctica (praxis). Su interés fundamental se situó en la búsqueda tanto del conocimiento como del desarrollo de las condiciones para la emancipación de la clase trabajadora respecto de la burguesía y de las leyes de acumulación de los capitales encarnados en ella.

Friedrich Engels​ (1820 – 1895), fue un filósofo, politólogo, sociólogo, antropólogo, historiador, periodista y teórico revolucionario comunista. Junto a Karl Marx, es el padre del socialismo científico, comunismo moderno, marxismo y materialismo histórico. Sus obras más conocidas son el Manifiesto del Partido Comunista y El capital. escrito por Marx y publicados los tomos II y III póstumamente, por Engels. De Marx dijo Engels: «Al lado de Marx siempre toqué el segundo violín».

La vid y el vino han recorrido trasversalmente desde los inicios de la escritura todo tipo de literatura y ahora en el siglo XIX aparecerá también en la obra mas importante y sin duda mas trascendental de dicho siglo; El Capital de Carlos Marx, en el que también colaboro su amigo y camarada Federico Engels.

Es curioso como la vid y el vino van a ser utilizados por Carlos Marx para explicar como se genera un valor dentro de un determinado proceso de producción. Hasta ahora el vino como elemento poliédrico que ha demostrado ser a lo largo de los tiempos, lo habíamos visto como símbolo, como metáfora, como alimento, como medicina… pero Marx lo eleva en su obra El Capital, sobre todo en el tomo I y III de la misma, a paradigma que ilustran conceptos fundamentales de su crítica a la economía política: la transformación de mercancías, el proceso de trabajo, la plusvalía y la renta de la tierra.

Es ilustrativo como aborda la viticultura en el contexto de la renta de la tierra, analizando cómo el precio del vino supera su valor de producción debido a la escasez de tierras aptas y la alta demanda. O también como las uvas, al convertirse en vino, experimentan un proceso de trabajo que añade valor a la materia prima original. Marx utiliza la producción vinícola para discutir cómo se genera el valor. Un ejemplo mencionado es cómo el vino almacenado en la bodega puede aumentar su valor de 100 a 200 con el paso del tiempo. Marx analiza si este aumento de valor es fruto de la plusvalía derivada del trabajo del viñador o si proviene de las fuerzas de la naturaleza (fermentación).

Karl Marx, uno de los pensadores y filósofos más influyentes del siglo XIX, XX, XXI y de lo que vendrá. no solo disfrutaba del vino sino que tiene una relación teórica y familiar extraordinaria con él. La familia de Karl Marx invirtió en viñedos en la zona de Mosela. Marx, cuando heredo de su madre, vendió las cinco últimas barricas de vino llenas almacenadas en la bodega de su casa en Tréveris ( Trier en alemán).

Foto propia: Estatuas de Marx y Engels en Berlín

De hecho, también, pudo constatar sus tesis en defensa del proletariado gracias a los viticultores prusianos a quienes defendió intelectualmente frente al poder exagerado de las instituciones prusianas que los oprimían económicamente con impuestos y una burocracia asfixiante. Marx ya señalaba en 1859, en su obra Contribución a la crítica de la economía política que el vino fue el primer elemento que utilizó para construir sus teorías económicas y las condiciones de vida de los viticultores de Mosela, que luego aplicaría a los campesinos y los obreros.

Donde también se aprecia la relación de Marx con el mundo de los vinos es en su correspondencia privada: «Siendo yo mismo natural de una afamada región vinícola y descendiente de una familia propietaria de viñedos, puedo apreciar la calidad de un buen vino cuando la ocasión me lo depara. Comparto también de alguna manera, aun considerando las excepciones de toda regla, la opinión del viejo Lutero sobre la poca valía de los hombres que no saben apreciar un buen vino». En esos términos se expresaba Karl Marx en carta dirigida en noviembre de 1866 a François Lafargue, negociante de vino de Burdeos y padre de su yerno, para agradecerle el envío de unas cajas de vino.

Así anuncia Engels el 23 de mayo de 1862 uno de sus innumerables envíos y obsequios en forma de vino para Marx y su esposa: «Ando frecuentemente muy distraído y no he conseguido ningún Oporto para esta ocasión… No obstante acabo de hacer hoy mismo el envío. Los tintos y los Hochheimer de 1846 son para Jenny especialmente; y las tres botellas de cápsula roja y sin etiqueta son Rüdesheimer de 1857 (los mismos que tomásemos acá, demasiado estimulantes para inválidos pero excelentes para los que gocen de buena salud)…». Junto a Friedrich Engels, no solo consumía vino, sino que eran auténticos conocedores y admiradores de la cultura vitivinícola. A Marx se le atribuye la famosa frase: «Ten cuidado de confiar en alguien a quien no le guste el vino»,

Friedrich Engels en su obra la situación de la clase obrera en Inglaterra (1845), ya analiza la embriagues como una válvula de escape de los obreros ante la explotación capitalista. Engels diferenciaba la embriaguez y el consumo de alcohol desmesurado con la bebida moderada del vino, que él mismo disfrutaba como parte de su estilo de vida  y del conjunto de la sociedad dieciochesca.

Foto: Estatuas de Engels y Marx en Biskek (Kirguistán)

Al igual que su amigo Marx, en sus cartas podemos encontrar muchas referencias al mundo de los vinos, así como en sus reuniones y encuentros con otros colegas donde el vino casi siempre estaba presente  Friedrich era  buen conocedor de la tipología de vinos de su época y sabía degustarlos y disfrutar de ellos, como lo vinos de Burdeos, de Jerez, de Champaña o de Oporto. Algunos voceros de la burguesía y maledicentes, utilizaban este gusto por los vinos de calidad de Engels y Marx para criticarlos, ante su incapacidad de rebatir sus ideas y sus teorías. En que Biblia, Constitución o legislación esta escrito que los trabajadores y el pueblo en general no pueden ni deben disfrutar del placer de un buen vino?.



José de Espronceda y Delgado (1808 – 1842) fue un escritor de la época del Romanticismo, considerado el poeta más representativo del primer Romanticismo en España. El nombre completo que le dieron al bautizarlo en ese mismo día fue José Ignacio Javier Oriol Encarnación de Espronceda y Delgado. De sus obras destacan el poema histórico El Pelayo en octavas reales, que dejó inacabado. Más tarde escribió la novela histórica Sancho Saldaña o el castellano de Cuéllar. En 1835 escribió El pastor Clasiquino, una cómica burla del neoclasicismo y en 1840 un tomo de Poesías que tuvo gran éxito y repercusión.

El estudiante de Salamanca, sobre el tema del seductor donjuanesco, considerado el mejor poema en este subgénero del siglo XIX, y el incompleto El diablo mundo (1841), También escribió gran cantidad de poemas cortos que denominó «Canciones», de entre los que destaca como el más conocido la «Canción del pirata», también figuran «A Jarifa en una orgía», «El verdugo», «El mendigo», «El reo de muerte» o «Canción del cosaco». Todos estos poemas se inspiran en antihéroes o personajes marginados.

José de Espronceda, máximo exponente del romanticismo español, supo hacerse eco de la presencia del vino en la sociedad de su época y en sus obras aparece como un recurso para darle mas vivacidad y realismo a sus expresiones y sentimientos. En su poesía, el vino se presenta de forma apasionada, En los versos «Dadme vino: en él se ahoguen / mis recuerdos; aturdida, / sin sentir huya la vida; / paz me traiga el ataúd», Espronceda utiliza el vino como un agente anestésico, es una huida de los malos recuerdos y del dolor. En la obra A Jarifa en una orgía, el vino está presente en sus descripciones de la vida disoluta y bohemia. En sus poemas, la «noche romántica» se asocia con el vino y el placer, a menudo mezclado con una visión desengañada del amor y la vida.



Víctor Marie Hugo (1802 – 1885) fue un poeta, dramaturgo y novelista romántico francés, considerado como uno de los más importantes en lengua francesa. También fue un político e intelectual comprometido, con gran influencia en los debates del siglo XIX  Fue un poeta lírico, con obras como Odas y baladas (1826), Las hojas de otoño (1832) o Las contemplaciones (1856), poeta comprometido contra Napoleón III en Los castigos (1853) y poeta épico en La leyenda de los siglos (1859 y 1877). Fue también un novelista popular y de gran éxito con obras como Nuestra Señora de París (1831), Los miserables (1862) y El hombre que ríe (1869). En teatro expuso su teoría del drama romántico en la introducción de Cromwell (1827), y la ilustra principalmente con Hernani (1830), El rey se divierte (1832) y Ruy Blas (1838). Su extensa obra incluye también discursos políticos en la Cámara de los Pares, en la Asamblea Constituyente y la Asamblea Legislativa  crónicas de viajes —El Rin (1842) o Cosas vistas, (póstuma 1887 y 1890)—, así como una abundante correspondencia.

Foto: Placa dedicada a Víctor Hugo en las bodegas de San Ginés.

Para Hugo el vino era sinónimo de civilización y así lo reflejara en sus obras cuando hable del vino, que además lo reflejara como parte de la cultura vinícola de su país, es mas lo trata como una creación humana, algo que recoge su original y famosa frase: «Dios no hizo más que el agua, pero el hombre hizo el vino» En su obra «El Paris de Notre Dame», trata el vino desde una óptica cultural reflejando sus valores históricos en la sociedad francesa. Aunque otra de las facetas con que retrata el vino, es como incitador de la destrucción así lo plasma en su excepcional obra Los Miserables: «En cuanto a este, después del mediodía, había ido más allá del vino, pobre origen de ensueños. El vino, en los borrachos serios, es siempre alegre. En la embriaguez hay la magia blanca y la magia negra; el vino no es más que la magia blanca. Grantaire era un atrevido bebedor de sueños. Las tinieblas de una embriaguez terrible, entreabiertas delante de él, lejos de detenerle; le atraían…»

Victor Hugo como buen novelista romántico, también reflejo el mundo del vino con una perspectiva amable, fuente de alegrías, con capacidad para desterrar las penas y símbolo de festividad, como los refleja en su poema “Le Vrai dans le vin” (“La verdad dentro del vino”). Sin duda era conocedor de los grandes vinos de su época, en la que por entonces los vinos de Jerez estaban marcando su calidad y prestigio por toda Europa. Así en los labios de uno de los personajes de Lucrecia Borgia puso Hugo la frase de ‘¡Viva el vino de Jerez!, Jerez es una ciudad que debería estar en el Paraíso’. con lo cual dejo patente que estos vinos contaban con un gran prestigio no sólo en la corte papal del siglo XVI si no también en la Francia del siglo XIX.



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Edgar Allan Poe (1809 – 1849) fue un escritor, poeta, crítico y periodista romántico estadounidense, generalmente reconocido como uno de los maestros universales del relato corto, del cual fue uno de los primeros practicantes en su país. Fue renovador de la novela gótica, recordado especialmente por sus cuentos de terror. Considerado el inventor del relato detectivesco, contribuyó asimismo con varias obras al género emergente de la ciencia ficción. Por otra parte, fue el primer escritor estadounidense de renombre que intentó hacer de la escritura su modus vivendi, lo que tuvo para él lamentables consecuencias. Sus obras profundizaron en los rincones más oscuros de la mente humana, abriendo camino al terror moderno y al simbolismo. Su carrera literaria se inició con un libro de poemas, Tamerlane and Other Poems (1827).  En enero de 1845, publicó un poema que le haría célebre: «El cuervo». La figura del escritor, tanto como su obra, marcó profundamente la literatura de su país y puede decirse que de todo el mundo. Poe hizo incursiones asimismo en campos tan heterogéneos como la cosmología, la criptografía y el mesmerismo.



Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida (1836 – 1870), más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, fue un poeta y narrador español del Posromanticismo. Aunque en vida ya alcanzó cierta fama, solo después de su muerte y tras la publicación del conjunto de sus escritos obtuvo el prestigio que hoy tiene. Sus Rimas y Leyendas, un conjunto de poemas y relatos reunidos, constituyen uno de los libros más populares de la literatura hispana

En los relatos fantásticos de sus Leyendas, el trago de vino es un recurso utilizado cuando habla de narraciones orales. El vino suele aparecer en escenas de tabernas, aportando un toque de realismo.

En las Rimas, Gustavo emplea la metáfora de la embriaguez, en referencia al desamor: La «horrible embriaguez del dolor»: en la Rima III se utiliza para describir un estado de desolación emocional tras un desengaño amoroso, mostrando un vino más amargo. También utiliza este sentido metafórico dl vino como el «vino del dolor» o el desamor.  En la rima que describe a la mujer como «púrpura granada abierta», se hace referencia a la naturaleza de la vid y sus frutos para invocar la sed, la pasión y la sensualidad, invitando a «apagar la sed en ella».



Fiódor Mijáilovich Dostoyevski (1821 – 1881) fue uno de los principales escritores del Imperio ruso, cuya literatura explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa de la segunda mitad del siglo XIX. Las obras literarias de Dostoyevski abordan diversos temas filosóficos y religiosos. Entre sus novelas más aclamadas se encuentran Crimen y castigo (1866), El idiota (1869), Los demonios (1872), El adolescente (1875) y Los hermanos Karamázov (1880). Su novela corta de 1864, Memorias del subsuelo, se considera una de las primeras obras de la literatura existencialista.

Dostoyesvski fue arrestado en 1849 por pertenecer a un grupo literario, el Círculo Petrashevski, que debatía libros prohibidos que criticaban a la Rusia zarista, fue condenado a muerte, pero la pena le fue conmutada en el último momento. Pasó cuatro años en un campo de prisioneros siberiano, seguidos de seis años de servicio militar obligatorio en el exilio. Es considerado uno de los más grandes escritores de Occidente y de la literatura universal, se le considera también uno de los psicólogos más destacados de la historia de la literatura. Se especializó en el análisis de estados mentales patológicos que conducen a la locura, el asesinato y el suicidio, así como en la exploración de las emociones de humillación, autodestrucción, dominación tiránica y furia asesina. Sus obras fundamentales también son reconocidas como grandes «novelas de ideas», abordando temas atemporales y oportunas de filosofía y política.

Rusia aunque no era productora de vino, sí era conocedora de las producciones vinícolas del resto de Europa, Barbe-Nicole Ponsardin Clicquot, fue una de las pioneras en exportar champagne a Rusia, así como desde Málaga, también se llegaron a exportar sus vinos. En este sentido sus escritores mas conocidos y prestigiosos, supieron hacerse eco de este polifacético elixir. Dostoyesvki lo retrato con dolor, ligado a la lucha interna de algunos de sus personajes, Cuando habla del alcoholismo como una vía de escape de la pobreza, lo hace en referencia principalmente al vodka, aunque el vino también aparee ocasionalmente. El personaje de Marmeládov es el ejemplo arquetípico del alcohólico en Dostoievski. Su adicción al alcohol es la causa directa de la destrucción de su familia y la ruina moral, convirtiendo el consumo de alcohol en un símbolo de la «autodestrucción» del alma.

Las tabernas y los lugares de consumo de alcohol son escenarios comunes. Uno de ellos se puede encontrar buceando en una de las novelas más desconocidas de Fiódor Dostoievski, Stepanchikovo y sus moradores. La comedia breve, publicada en 1859, está ambientada en una aldea rural y su protagonista, el antihéroe Fomá, pone patas arriba la vida de la aldea.
Fomá llega a pedir «un poquito de Málaga». «Es poco probable que tengamos», le dice el tío mirando inquieto a Praskovia Ilínichna. La hija del coronel Yegor Ilich Rostaniev, otro de los personajes, le contesta que quedan cuatro botellas enteras. «¡Se le antoja málaga! Tuvo que pedir un vino que casi nadie bebe. ¿Quién bebe málaga hoy a no ser un canalla como él?», comenta enfurruñado el vecino de Yegor, Bajchéiev.



Benito Pérez Galdós (1843 – 1920) fue un novelista, dramaturgo, cronista y político español. Se le considera uno de los mejores representantes de la novela realista del siglo XIX, no solo en España, y un narrador capital en la historia de la literatura en lengua española, hasta el punto de ser propuesto por varios especialistas y estudiosos de su obra como el mayor novelista español después de Cervantes.

Pérez Galdós fue un escritor prolífico, publicando 31 novelas principales, 46 novelas históricas en cinco series, 23 obras de teatro y el equivalente a 20 volúmenes de ficción breve, periodismo y otros escritos. Fue académico de la Real Academia Española desde 1897, y llegó a ser propuesto al Premio Nobel de Literatura en 1912, pero su anticlericalismo provocó que fuera asediado y boicoteado con éxito por los sectores más conservadores de la sociedad española, representados en el catolicismo tradicionalista.

En la obra del escritor canario, hombre selecto y moderado en el beber, aparece el vino como un útil narrativo que define el ambiente de su época y las características de sus personajes. Fue un gran conocedor y admirador de los vinos del Marco de Jerez, que José Luis Jiménez García, bien recoge en su libro «Jerez y sus vinos en la obra de Don Benito Pérez Galdós» Será precisamente en un relato corto «Theros» donde describe con cierta pasión la riqueza de los vinos jerezanos: Estábamos en la más colosal taberna que han visto los siglos, llena de lo más fino, delicado y corroborante que en materia de néctares existe (…) Es de color del oro y tiene el sabor de la lisonja. Beberlo es tragarse un rayo de sol. Es el jugo absoluto de la vida que lleva en sus luminosas partículas fuerza, ingenio, alegría, actividad. Su delicado aroma se parece a un presentimiento feliz, su gusto estimula la conciencia corporal. Engaña al tiempo, borra los años y alegra las cargas que nos hacen doblar el fatigado cuerpo. Yo fui de los seducidos, y antes de que el tren partiera me llené el cuerpo de rayos de sol. Poco después admiraba las viñas respetables madres de aquel insigne vencedor de las naciones, […].

Benito, un hombre observador, supo discernir que en el consumo del vino también estaba presente la división de clases sociales, unos, los trabajadores y pueblo consumían vinos mas corrientes mientras que la burguesía incipiente en España y la aristocracia bebían vinos de calidad y por supuesto mas caros. En obras como Fortunata y Jacinta o Lo prohibido, el vino, especialmente el de Jerez, es un elemento de estatus y sofisticación. Frente a la burguesía, el vino de Valdepeñas o Arganda aparece ligado al pueblo, las tascas y las tradiciones populares, reflejando la realidad de la vida cotidiana madrileña.

Es curioso ver cómo se nos describen dos de los establecimientos de comida más importantes de Madrid, cada uno con su tipo de viandas y vinos, según sus parroquianos habituales. En Montes de Oca, es el comedor público de La Fonda Española que: «En el renglón de vinos el poco pelo de la clientela limitaba el consumo a los tintos de Arganda o Valdepeñas para pasto, y un jerez familiar y baratito para los libertinos domingueros, y para los iban de jolgorio, con mujerío o sin él, a horas avanzadas de la noche».  La diferencia la marca el selecto Genieys9 en La Estafeta Romántica, donde es llevado el rico alemán: (…) le llevaron a comer a Genieys, y le obsequiaron y le colmaron de lisonjas. Corrieron el jerez y el champagne. Pero el jerez en Galdós también se bebe en los aposentos reales del trastornado Jorge III, tal como lo cuenta el viejo Malaspina en Trafalgar: (…) cuando iba a almorzar con él pescadillas y unas cañitas de jerez. — ¿Eso almorzaba? — Era lo que le gustaba más.

También se hará eco Galdós en sus obras de las cualidades medicinales de los vinos, como en Fortunata y Jacinta donde el médico hace esta prescripción para Mauricia: (…) que se le diera doble dosis de la nuez vómica, seguir con las cucharadas por la noche, las papelinas por el día, y a sus horas el Jerez o Pajarete.



Emilia Pardo Bazán y de la Rúa-Figueroa (1851 – 1921), condesa de Pardo Bazán, fue una novelista, periodista, ensayista, crítica literaria, poetisa, dramaturga, traductora, editora, catedrática y conferenciante española introductora del naturalismo en España. Otra autora que transita entre dos siglos, el XIX y el XX. Fue una precursora en sus ideas acerca de los derechos de las mujeres y el feminismo. Entre su obra literaria una de las más conocidas es la novela Los pazos de Ulloa (1886).
Entre sus obras destacadas está La cuestión palpitante, una recopilación de artículos que la acreditan como una de las principales impulsoras del naturalismo en España. También La Tribuna (1883), considerada la primera novela social y la primera novela naturalista española, donde incorpora por primera vez al proletariado y da voz y discurso propio a una mujer trabajadora: Amparo, la cigarrera. Fue así mismo la primera mujer socia del Ateneo de Madrid, admitida el 9 de febrero de 1905.

Desde su estilo realista y naturalista, para hacer mas verosímil sus relatos, al describir la vida real de las familias, de las fábricas, de los campos, es decir del pueblo  y de la sociedad de aquella época, el vino y su mundo encuentra un lugar destacado, tanto para bien como para mal de aquella sociedad que cabalgaba entre dos siglos. Y aunque ella no era bebedora por sus padecimientos físicos, sí que era una gran conocedora  de las distintas tipologías de vinos. tanto gallegos como de otras zonas vinícolas españolas, portuguesas y algunas francesas como Borgoña y Champagne.

No penalizaba el vino, por el contrario, como escribía en El pecado de Yemsid: los vinos exquisitos «arrebatan los sentidos y acrecientan la intensidad de la vida, duplicando las facultades para el goce». Este vino es el que está presente en las celebraciones familiares, en las fiestas, en los bailes, originando ese ambiente alegre, bullicioso y sano que tanto apreciaba y describía Pardo Bazán.

Emilia también llego al conocimiento de los vinos por su afición a la gastronomía, fue una reconocida gastrónoma y en este sentido escribió algunos libros y artículos. Y en muchas de sus recetas incluye el vino como un elemento mas de las mismas. De sus viajes por Francia nos describe algunos de sus vinos mas importantes y famosos como: “paladeó el Burdeos con la lengua en el cielo de la boca y jurando que olía y sabía como las violetas» en su libro Un viaje de novios. Aunque sin duda alguna del país de los galos su bebida preferida era el champagne, ella decía que era el vino del alma. «La  embriaguez es pesada, torpe, estúpida, camorrista, grosera” mientras que “el Champagne espumea, sonríe, eleva a grados de mayor espiritualidad la vida toda, el cerebro se llena de oro derretido la imaginación campea libre, las ideas siempre inmateriales, se hacen sutiles como el éter (…) ¡Es el vino del alma!” esto nos decía en su artículo sobre la Exposición de Paris de 1900.

Los vinos del Marco de Jerez, también se encuentran en la vasta obra de Emilia, en su novela Insolación, nos habla de ello con admiración: » Aunque Pacheco había pedido vinos de lo mejor, la dama rehusaba hasta probar el Tío Pepe y el amontillado, porque sólo con las botellas le parecía ya hallarse en la cámara de un trasatlántico, en los angustiosos minutos que preceden al mareo total» Estos vinos también forman parte de su obra gastronómica La cocina, como aderezo o condimento de diversas recetas: gallina ajerezada, Langosta infernal, patos con aceitunas. etc. También el vino de Málaga aparece en sus obras literarias como en Un viaje de novios y en sus rectas gastronómicas como en las codornices y pavipollos o las salchichas, así como las magras con almíbar.

en La Tribuna, cuadernos de estudios de la casa museo de Emilia Pardo Bazán hay un completo artículo de Xosé  Ramón Barreiro Hernández y Patricia Carballal Miñán, titulado «El Vino en la obra de Emilia Pardo Bazán». 

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