
Esta obra, publicada en 1993 por la editorial valenciana «La Máscara» fue un soporte vital para iniciar mi colección de jazz. Como es imposible abarcarlo todo, esta publicación colectiva de cuatros grandes aficionados al jazz, y a su vez, periodistas y críticos de jazz en algunas de las mejores revistas especializadas del género, como fueron: Jorge García, Federico G. Herráiz, Federico González y Carlos Sampayo, es una referencia para comenzar a hablar sobre lo que significa una discografía esencial del jazz. El libro se titulaba: «Los 100 mejores discos del jazz», y, en mi opinion, los autores de esta obra seleccionaron de manera rigurosa, certera y confiable, y con el riesgo que eso conlleva, las mejores grabaciones de la historia del jazz desde los años 20 hasta los años noventa del siglo XX. Esos periodistas tenían como objetivo ofrecer al aficionado al jazz una guía de introducción al jazz grabado a través de 100 propuestas en formato CD que sus autores presentaban en forma de obra de consulta, para hacer una especie de recorrido por capítulos (o décadas), de la historia del jazz.
Desde aquí mí sincero agradecimiento a todos ellos y como reconocimiento a su trabajo en divulgar la música de jazz, os dejo, pinchando en los enlaces de abajo, la reseña de cada disco dentro de la sección dedicada a «Mi colección de Jazz», ya que todos ellos, con el paso del tiempo, han pasado a formar parte de la misma.
LA IRRUPCIÓN DE UN NUEVO ARTE. (EL JAZZ EN LOS AÑOS VEINTE).
La década de 1920, conocida como la «Era del Jazz» o los «Años Locos», marcó la irrupción del jazz como una fuerza artística y cultural dominante en Estados Unidos y su posterior expansión a Europa. Este periodo representa la transición del jazz desde sus raíces populares en Nueva Orleans hacia una forma de arte más sofisticada y madura, caracterizada por la improvisación individual.
La Gran Migración afroamericana llevó a muchos músicos del sur a Chicago y Nueva York. En 1923, la apertura de clubes como el Cotton Club en Harlem fue fundamental para el desarrollo del género, donde orquestas como la de Duke Ellington comenzaron a brillar. La figura dominante de aquella década, fue Louis Armstrong, quien al frente de sus Hot Five y Hot Seven, transformó el jazz de una improvisación colectiva a una estructura que resaltaba la brillantez del solista individual.
Eran tiempos, además de las primeras grabaciones sonoras de jazz, siendo la Original Dixieland Jass Band, una orquesta formada por músicos blancos, quién lo hizo primero en 1917. No fue hasta 1923 cuando King Oliver y su Creole Jazz Band establecieron la fórmula de grabación que definió el estilo de la época, grabando temas como «Dippermouth Blues». A pesar de las limitaciones técnicas de las grabaciones de tres minutos, el jazz en directo en las salas de baile (como el Savoy Ballroom) permitió a los músicos desarrollar un estilo más libre y expansivo. En aquellos años 20 del siglo XX, el jazz se veía a menudo como una música popular.
LOS TREINTA TIENEN SWING.
Los años treinta del siglo XX, fueron una época clave en el desarrollo y evolución del jazz. La música swing fue la música popular y de baile por excelencia en los años 30 en toda Norteamérica, caracterizada por ritmos contagiosos y orquestas animadas. Durante aquella década, el swing se expandió a Europa, destacando grupos como el Quintette du Hot Club de France con Django Reinhardt y Stephane Grappelli a la cabeza de ese movimiento que convirtió la música swing en una fenómeno social de baile popular que todavía hoy, perdura entre nosotros. Los años treinta fue la década tambien de la génesis de las grandes orquestas históricas del jazz, como las de Duke Ellington, Benny Carter, Fletcher Henderson, Benny Goodman o Count Basie.
CONVULSIONES EN LOS CUARENTA.
La década de los años cuarenta fue un periodo de «convulsiones» y transformación radical en la historia del jazz, marcando el paso del swing al bebop. Liderados por Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Thelonious Monk, Bud Powell o Charles Mingus, los músicos jóvenes de jazz revolucionaron la estructura del jazz, creando un sonido nuevo enfocado en la complejidad melódica, armónica y rítmica; así nacía el Bebop. El jazz dejó de ser una musica bailable para convertirse en una musica mas compleja y desarrollada que sus propios creadores la concibieron como una ruptura con el pasado.
EN EL CORAZON DEL SIGLO: LOS AÑOS 50.
Los años cincuenta del siglo XX fueron, en términos absolutos, una época efervescente en la música de jazz. El género se transformó radicalmente y tras la eclosión que supuso el Bebop abanderado por Charlie Parker y otros creadores del jazz en el corazón de Harlem, llegó una nueva vuelta de tuerca con el Hardbop, un movimiento que tuvo ademas de su propia identidad sonora un referente politico reivindicativo contra la discriminación racial en los Estados Unidos. El bebop de los 40 evolucionó hacia el hard bop en los 50, que incorporaba más influencias del blues y el gospel. Ahí surgieron con enorme fuerza y creatividad, figuras como John Coltrane, Art Blakey, Clifford Brown o Sonny Rollins entre otros grandes instrumentistas de la época.
Por otro lado, la revolución tecnológica de aquellos años, con la aparición del disco de vino de larga duración, permitió a los creadores grabar improvisaciones más largas y complejas, soltando las ataduras de los escasos tres minutos que duraban las canciones en las décadas anteriores.
AÑOS SESENTA: FORMAS RENOVADAS.
El jazz en los sesenta fue sin duda protagonizado por Miles Davis. En cierta forma, él ejemplificaba todas las inquietudes del músico de la época y ofrecía soluciones a las respuestas que el jazz venía planteando. Ornette Coleman, había grabado, justo en la frontera de la década anterior a esta, varios discos conceptuales que cuestionaban actitudes musicales generalmente aceptadas.
Las capas más combativas de la población negra americana hicieron suyas esa filosofía, la radicalizaron y protagonizaron en la segunda mitad de la década una airada revolución, ya insinuada en el bebop, dispuesta a derribar términos y tradiciones que repudiaban la docilidad del negro frente al blanco, encarnada en el Tío Tom. Miles Davis y John Coltrane pusieron música a ese espíritu reivindicativo y Cecil Taylor, Archie Shepp o incluso, Max Roach y su esposa Abbey Lincoln, le pusieron la letra a aquélla renovación de conceptos.
LOS SETENTA: HORIZONTES PLURALES.
Los años setenta en el jazz representaron una visión más amplia, diversa y plural (en cuanto a los estilos imperantes) en la música de jazz. De la mano de algunos grandes maestros que siempre estuvieron en la música de vanguardia, (Miles Davis, por ejemplo), al jazz llegaron la electrificación de los instrumentos, y la fusión de estilos, todo con el objeto de ampliar horizontes, explorar nuevos universos sonoros y constatar la capacidad del género en asimilar y asumir como propias, otras corrientes externas de estilos distintos.
Músicos como Herbie Hancock, Miles Davis o Keith Jarrett, experimentaban sonidos nuevos con influencias variopintas. La década vio nacer a músicos que en los años posteriores serían autenticas figuras del jazz en el tránsito del siglo XX al XXI; hablamos de Pat Metheny, Stanley Jordan, Dave Holland, John Abercrombie o Al Di Meola.
EL REGRESO DEL JAZZ (AÑOS 80 Y 90).
Si los años setenta fue una década de dudosa experiencia en cuanto que primaba más la búsqueda del éxito comercial que el artístico, los años ochenta y noventa del siglo XX vieron como el jazz regresaba con inusitada fuerza. Entre la tenacidad de algunos veteranos ilustres como, Art Blakey, Joe Henderson, o Tommy Flanagan, y las ganas de aprender de muchos jóvenes valores, los últimos coletazos del siglo XX, vieron desfilar figuras en ciernes amamantadas en las escuelas de los maestros supervivientes del bebop.
Si bien es cierto, que a la escasa experiencia de los nuevos músicos, se les sumaba, en ocasiones, su falta de originalidad en el repertorio musical, su portentosa técnica instrumental y las innovaciones tecnológicas en el sonido, consiguen que el jazz alcance cotas importantes en aquellos año, y, que la juventud, vuelva a mirar al género con interés. Aquellos jóvenes instrumentistas, como, Herbie Hancock, Keith Jarrett, Don Cherry, o Wynton Marsalis, pusieron los cimientos para que el jazz cambiase de siglo con una salud encomiable.




































































































